La posibilidad de retomar un plan piloto de aspersión aérea con glufosinato de amonio sigue sin tener una definición sanitaria por parte del Instituto Nacional de Salud (INS). Y ese detalle resulta clave: el organismo confirmó que todavía no ha emitido el concepto previo en salud requerido para evaluar el mecanismo.
La discusión no se limita a la erradicación de cultivos ilícitos. También involucra salud pública, evaluación de riesgos, impacto ambiental y evidencia científica.
¿Qué falta para que el INS se pronuncie y qué cuestionamientos existen alrededor de esta sustancia? Estos son los puntos que permiten entender el debate.
El INS todavía no ha respaldado la aspersión con glufosinato
El Instituto Nacional de Salud explicó que aún necesita recibir y estudiar la información técnica y científica necesaria para establecer los posibles riesgos asociados con el uso del herbicida.
Entre los aspectos que deberán ser analizados están los efectos de la sustancia y de su formulación, las condiciones de aplicación y las diferentes formas en las que las personas podrían entrar en contacto con ella.
Por eso, hasta el momento no existe un concepto sanitario del INS que respalde o descarte el uso del glufosinato de amonio dentro del piloto.
La entidad también enfatizó que su participación es técnica y científica. Su función consiste en analizar la evidencia disponible y establecer posibles impactos sobre la salud pública.
¿Quién toma la decisión sobre el piloto?
La decisión de implementar el plan piloto corresponde al Consejo Nacional de Estupefacientes, dentro de las competencias que le asigna la normativa colombiana.
Paralelamente, la Policía Antinarcóticos solicitó a la ANLA la aprobación del protocolo para un piloto que contempla hasta 1.000 hectáreas.
Sin embargo, el proceso enfrenta además antecedentes judiciales. En Putumayo se han mantenido suspendidas temporalmente actividades relacionadas con la aspersión con glufosinato.
Y aquí aparece uno de los principales puntos de la discusión: antes de cualquier decisión definitiva, deben cruzarse las variables sanitarias, ambientales, técnicas y jurídicas.
Glufosinato y glifosato no funcionan exactamente igual
El debate también ha puesto sobre la mesa las diferencias entre el glufosinato de amonio y el glifosato.
De acuerdo con la explicación citada por Gabriel Tobón, profesor en el Departamento de Desarrollo Rural y Regional de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales en la Pontificia Universidad Javeriana, el glifosato tiene un comportamiento sistémico dentro de la planta, mientras que el glufosinato es considerado un herbicida de contacto.
En términos prácticos, el glufosinato actúa principalmente sobre el tejido verde que entra directamente en contacto con la sustancia.
Sin embargo, ambos productos son herbicidas de amplio espectro. Esto significa que su aplicación puede afectar otras plantas presentes en la zona intervenida.
Un problema que va más allá de la coca
Uno de los cuestionamientos planteados es precisamente el impacto sobre cultivos diferentes a los que se pretende erradicar.
La aspersión podría afectar plantas como:
- Maíz.
- Plátano.
- Yuca.
- Vegetación presente en las áreas intervenidas.
- Organismos asociados a ecosistemas acuáticos, dependiendo de las condiciones de exposición.
Además, el experto citado señala que las formulaciones pueden incorporar surfactantes para mejorar la adherencia del producto sobre las hojas.
Este componente resulta relevante porque la evaluación de riesgos no debería concentrarse únicamente en el ingrediente activo, sino también en la formulación completa y las condiciones reales de aplicación.
Recomendados:
Salud humana: el punto que todavía debe resolver el INS
La discusión adquiere otra dimensión cuando se analiza la exposición de las personas.
Según las declaraciones incluidas en el debate, se han señalado posibles afectaciones cutáneas y respiratorias asociadas con determinados herbicidas, además de impactos sobre organismos acuáticos.
No obstante, el propio proceso que adelanta el INS parte de una premisa fundamental: los posibles riesgos deben establecerse a partir de evidencia científica y de las condiciones específicas en las que se utilizaría el producto.
Esto es importante porque una evaluación sanitaria requiere considerar factores como dosis, exposición, frecuencia, población potencialmente afectada y características de la aplicación.
Por ahora, esa evaluación específica todavía está pendiente.
¿Qué antecedentes existen sobre el glufosinato?
Otro de los argumentos utilizados dentro de la controversia corresponde a las restricciones que ha tenido el producto en diferentes jurisdicciones.
El experto citado en el material señala que la Unión Europea retiró en 2018 la autorización correspondiente al glufosinato de amonio.
También se hace referencia a una clasificación toxicológica atribuida a la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, cualquier comparación internacional debe hacerse teniendo en cuenta el producto específico, la formulación, la dosis, las condiciones de exposición y la regulación vigente en cada territorio.
Por ello, el antecedente internacional no sustituye el concepto sanitario que debe construir el INS para el caso colombiano.
Un debate que también involucra al ambiente
La evaluación tampoco termina en la salud humana.
La eventual aspersión aérea plantea preguntas sobre la dispersión del producto, la afectación de vegetación no objetivo, la exposición de animales y los posibles efectos sobre fuentes y organismos acuáticos.
En consecuencia, el análisis ambiental y sanitario tendrá que considerar las características concretas del territorio donde eventualmente se realice el piloto.
La verdadera incógnita ahora es qué concluirá la evidencia cuando el INS reciba y analice toda la información técnica.
La decisión aún tiene varias piezas por encajar
La discusión sobre la aspersión aérea no se resolverá únicamente comparando dos herbicidas.
El punto determinante será conocer qué dice la evidencia científica cuando se analice el producto específico, su formulación, la forma de aplicación y las condiciones de exposición previstas para el piloto.
Hasta que ese proceso concluya, afirmar que el INS ya avaló o descartó los posibles efectos sanitarios del glufosinato sería anticipar una conclusión que la entidad todavía no ha emitido.
El debate seguirá abierto mientras las autoridades avanzan en sus respectivas evaluaciones. ¿Qué aspectos considera usted que deberían tener mayor peso antes de tomar una decisión? Comparta esta información y participe en la conversación.



















