Colombia lleva años hablando de recuperar el tren como alternativa para mover pasajeros y mercancías. Ahora, cinco proyectos ferroviarios vuelven a tomar fuerza y entran en una nueva etapa de estudios, diseños y estructuración.
La decisión puede tener implicaciones importantes para la infraestructura, la logística y la inversión durante los próximos años.
Pero hay un dato que llama especialmente la atención: dos de los proyectos ya tienen fechas proyectadas para futuras concesiones, mientras otros avanzan hacia estudios que definirán su viabilidad técnica y financiera.
Los cinco proyectos ferroviarios que siguen avanzando
El presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Ricardo Ayerbe, anunció la continuidad de cinco proyectos considerados estratégicos para consolidar el sistema ferroviario nacional.
La decisión fue comunicada durante la 1ra Cumbre Nacional Ferroviaria 2026, realizada en Paipa, Boyacá.
Los corredores que continuarán en proceso de maduración técnica son:
- Corredor Férreo Central.
- Buenaventura-Palmira.
- Yumbo-Caimalito-La Felisa.
- Villavicencio-Puerto Gaitán.
- Atlántico-La Guajira.
La etapa de maduración comprende estudios de prefactibilidad y factibilidad, diseños y estructuraciones técnicas, financieras, jurídicas, sociales y ambientales antes de llegar a procesos de licitación.
Y aquí aparece uno de los aspectos más relevantes para entender el alcance de la noticia: todavía no se trata de cinco ferrocarriles listos para operar, sino de proyectos que deben superar distintas fases antes de convertirse en obras ferroviarias.
El proyecto que conecta Bogotá-Cundinamarca con el Caribe
El Corredor Férreo Central contempla una extensión de 448 kilómetros y busca conectar la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca con los puertos del Caribe.
El estudio de factibilidad comenzó en marzo de 2026. Según la ANI, la adjudicación de la futura concesión está proyectada para 2029.
La inversión estimada para este proyecto alcanza $72,48 billones entre CAPEX y OPEX, una cifra que refleja la dimensión financiera de la infraestructura planteada.
La verdadera importancia estará en lo que ocurra después de los estudios: allí se determinarán aspectos como trazado, demanda, costos, condiciones técnicas y esquema financiero.
Villavicencio-Puerto Gaitán mira hacia la Altillanura
Otro de los proyectos que concentra atención es el corredor Villavicencio-Puerto Gaitán, con aproximadamente 193 kilómetros.
Su objetivo es mejorar la conectividad de la Altillanura y apoyar las actividades agroindustriales del oriente colombiano.
El estudio de factibilidad comenzó en marzo y la ANI proyecta la adjudicación de la concesión para el segundo semestre de 2027.
La inversión estimada asciende a $16,65 billones entre CAPEX y OPEX.
Este corredor también puede tener implicaciones para el transporte de carga, especialmente en una región donde la actividad agroindustrial depende de conexiones eficientes para llevar productos hacia otros mercados.
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Buenaventura-Palmira: carga y pasajeros en el mismo corredor
En el suroccidente colombiano también avanza el proyecto ferroviario Buenaventura-Palmira.
La ANI señala que esta infraestructura permitiría consolidar un sistema ferroviario moderno con una capacidad proyectada cercana a 2,7 millones de toneladas y 3,8 millones de pasajeros al año.
El potencial económico del corredor está relacionado con su conexión con una de las principales zonas portuarias del país.
Para la logística empresarial, una infraestructura ferroviaria capaz de complementar otros medios de transporte puede abrir alternativas para movilizar mercancías y reducir la dependencia exclusiva del transporte por carretera.
La Guajira también entra en el mapa ferroviario
Sin embargo, esto no es todo.
La conexión entre La Guajira y el corredor férreo del Atlántico avanza hacia la etapa de prefactibilidad.
La ANI publicó los pliegos para contratar los estudios correspondientes y señaló una inversión de $11.485 millones para la consultoría. El objetivo es analizar alternativas de trazado con vocación mixta para transporte de mercancías y pasajeros.
En este punto, los estudios serán fundamentales para establecer qué alternativas resultan técnica, económica, ambiental y financieramente viables.
Yumbo-Caimalito-La Felisa prepara la siguiente fase
El quinto proyecto corresponde al corredor Yumbo-Caimalito-La Felisa.
Durante el primer semestre de 2026 fue adjudicada la consultoría para su modernización al Consorcio TPF La Felisa.
De acuerdo con la ANI, el proyecto quedó en etapa preoperativa y preparado para comenzar los estudios y diseños de ingeniería de detalle.
Esto significa que el proyecto avanza por una ruta diferente a la de aquellos corredores que todavía están concentrados principalmente en estudios de factibilidad.
¿Qué puede cambiar si estos proyectos llegan a construirse?
El impacto potencial no se limita a la posibilidad de viajar en tren.
Una red ferroviaria más amplia puede modificar la forma en que se movilizan mercancías, pasajeros y productos agrícolas entre diferentes regiones.
Entre los aspectos que estarán bajo análisis se encuentran:
- Logística: nuevas alternativas para el transporte de mercancías.
- Inversión: proyectos que requieren grandes esquemas de financiación y estructuración.
- Competitividad: conexiones más eficientes entre zonas productivas y mercados.
- Movilidad: mayor oferta para el transporte de pasajeros en determinados corredores.
- Intermodalidad: posibilidad de integrar ferrocarril, carreteras y puertos.
- Desarrollo regional: nuevas conexiones para territorios con potencial productivo.
No obstante, el paso entre un estudio de factibilidad y una obra terminada puede requerir varios años y depende de decisiones técnicas, financieras, jurídicas, ambientales y contractuales.
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El próximo capítulo será financiero
La continuidad de los cinco proyectos confirma que la estrategia ferroviaria todavía se encuentra en una fase de estructuración.
El desafío será convertir los estudios en decisiones de inversión capaces de sostener proyectos de largo plazo.
Para los usuarios, empresas y regiones involucradas, las próximas etapas serán especialmente importantes porque permitirán conocer con mayor precisión los costos, trazados, modelos de operación, fuentes de financiación y cronogramas.
Por ahora, el mensaje de la ANI es claro: los cinco corredores seguirán avanzando en su proceso de maduración técnica antes de llegar a futuras licitaciones.
Si esta estrategia ferroviaria finalmente se convierte en infraestructura operativa, sus efectos podrían sentirse durante décadas en la movilidad, la logística y la economía regional. ¿Cuál de estos corredores considera que podría tener mayor impacto en su región? Comparta la información y abra el debate.













