La presión sobre las fuentes de agua sigue aumentando y Sabana Centro decidió no esperar a que una nueva temporada seca genere una emergencia.
Cogua, Zipaquirá, Cajicá y otros seis municipios de la región se unieron a la CAR Cundinamarca para poner en marcha una estrategia que busca proteger el agua desde los ecosistemas que la producen y regulan.
La inversión prevista asciende a $4.477 millones y contempla intervenciones ambientales en 34,6 hectáreas. Pero detrás de las cifras hay un objetivo mucho más importante: aumentar la capacidad de la región para enfrentar periodos con menor disponibilidad de agua.
¿En qué se invertirán los $4.477 millones?
La estrategia fue formalizada mediante un memorando de entendimiento entre la CAR y los alcaldes de Cajicá, Cogua, Cota, Gachancipá, Nemocón, Sopó, Tabio, Tocancipá y Zipaquirá.
El acuerdo contempla acciones de restauración ecológica y reconversión productiva en zonas estratégicas de la cuenca media del río Bogotá.
La distribución de las áreas será la siguiente:
- 23,2 hectáreas para restauración ecológica.
- 11,4 hectáreas para reconversión productiva.
- Recuperación de ecosistemas altoandinos.
- Protección de fuentes y microcuencas abastecedoras.
- Implementación de alternativas productivas compatibles con la conservación.
- Medidas para mejorar la capacidad de adaptación frente a periodos secos.
La verdadera apuesta, sin embargo, está en intervenir el territorio antes de que la falta de agua se conviya en un problema mayor.
La estrategia comenzará desde los ecosistemas
Una de las líneas principales será la restauración ecológica.
En las áreas seleccionadas se contempla la siembra de especies nativas, control de especies exóticas e invasoras y protección de fuentes hídricas, además del mantenimiento de las coberturas vegetales.
También se instalarán perchas, cajas nido y refugios para fauna nativa, buscando recuperar progresivamente las condiciones ecológicas de los terrenos intervenidos.
La idea es que la inversión ambiental tenga efectos que vayan más allá de la recuperación paisajística y contribuya directamente a la regulación y protección del recurso hídrico.
También cambiarán algunas prácticas productivas
Las 11,4 hectáreas destinadas a reconversión productiva tendrán otro enfoque.
Allí se buscará que las actividades productivas sean más compatibles con la conservación del agua y los ecosistemas de páramo.
Entre las alternativas contempladas aparecen:
- Sistemas silvopastoriles.
- Cosecha de aguas lluvias.
- Protección hídrica.
- Apicultura sostenible.
- Uso de bioinsumos.
Esto supone un cambio importante: la estrategia no se limita a conservar áreas naturales, también busca modificar la manera en que se utilizan determinados territorios.
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¿Por qué la sequía es una preocupación para Sabana Centro?
La iniciativa adquiere especial relevancia frente a escenarios de variabilidad climática y posibles periodos de sequía asociados al fenómeno de El Niño.
Por eso, las autoridades plantean una respuesta regional que no dependa exclusivamente de medidas tomadas cuando la emergencia ya está presente.
El director general de la CAR Cundinamarca, Alfred Ignacio Ballesteros, señaló que las soluciones basadas en la naturaleza son una de las prioridades de la entidad y destacó la necesidad de recuperar ecosistemas y microcuencas abastecedoras.
“Hoy nos anticipamos a la crisis”, afirmó Ballesteros al destacar el trabajo conjunto entre autoridades ambientales y gobiernos municipales.
Una apuesta que involucra a nueve municipios
El alcance regional es uno de los elementos centrales del proyecto.
La intervención no se concentra en un único municipio, sino que involucra a nueve territorios de Sabana Centro que comparten retos relacionados con la protección del agua y la sostenibilidad ambiental.
Esto permite plantear una estrategia coordinada para temas como restauración, conservación, reconversión productiva y adaptación climática.
Cogua, Zipaquirá y Cajicá hacen parte de este esfuerzo junto con Cota, Gachancipá, Nemocón, Sopó, Tabio y Tocancipá.
El objetivo va más allá de una temporada seca
La protección de las fuentes hídricas requiere inversiones que produzcan resultados sostenibles en el tiempo.
Por eso, el proyecto combina restauración, infraestructura natural y alternativas productivas. La intención es fortalecer la capacidad de los municipios para responder ante escenarios en los que el agua disponible sea menor.
En otras palabras, la apuesta consiste en prepararse antes de que el problema llegue a los hogares, las actividades productivas y los ecosistemas.
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¿Qué puede cambiar en Sabana Centro?
El proyecto plantea una intervención sobre áreas específicas, pero su importancia está relacionada con un desafío mucho más amplio: garantizar la seguridad hídrica de una región sometida a cambios en las condiciones climáticas.
La recuperación de ecosistemas altoandinos, la protección de microcuencas y la adopción de prácticas productivas sostenibles pueden convertirse en herramientas de adaptación frente a futuros periodos secos.
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El reto será convertir los recursos anunciados en acciones efectivas sobre el territorio y mantenerlas durante el tiempo necesario para que los ecosistemas puedan recuperarse.
Por ahora, los nueve municipios y la CAR dieron un primer paso con una estrategia que pone nuevamente el agua en el centro de la planificación regional.
Si esta información puede ser útil para alguien que vive en Sabana Centro, compártala y cuéntenos en los comentarios qué municipio debería priorizar la protección de sus fuentes de agua.



















