La mayor reserva de agua de la Sabana de Bogotá no siempre está a la vista. Mientras ríos, embalses y páramos concentran buena parte de la atención, bajo el suelo existe un sistema estratégico para el abastecimiento futuro.
Por eso, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) inició la formulación del Plan de Manejo Ambiental de Acuíferos (PMAA) para las cuencas alta y media del río Bogotá.
El objetivo es conocer con mayor precisión dónde está el agua subterránea, cómo se recarga, cuánto se utiliza y cuáles son las presiones que podrían comprometer su disponibilidad. Y hay un punto que podría cambiar la forma en que se utiliza el subsuelo en varias zonas de la región.
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¿Qué está buscando la CAR debajo del suelo de la Sabana?
El PMAA será una hoja de ruta para la planificación y gestión del agua subterránea.
El estudio contempla la caracterización de los sistemas acuíferos y el análisis de variables como oferta, demanda, calidad, recarga, almacenamiento y descarga.
También se identificarán las principales presiones, riesgos y problemáticas relacionadas con el aprovechamiento del recurso.
Las zonas de recarga serán determinantes
Uno de los aspectos más importantes será localizar los puntos estratégicos donde los acuíferos reciben agua de manera natural.
De acuerdo con la información entregada por la CAR, estas zonas podrán ser identificadas como áreas de conservación absoluta, lo que implicaría restricciones frente a actividades de excavación.
La intención es proteger los lugares que permiten mantener la reserva hídrica subterránea y evitar que determinadas intervenciones afecten su capacidad de recuperación.
El análisis abarcará el territorio comprendido entre Guacheneque y Alicachín, siguiendo el ámbito de las cuencas alta y media del río Bogotá.
¿Por qué el agua subterránea es tan importante?
La respuesta está relacionada con la seguridad hídrica.
Los acuíferos funcionan como reservas naturales de agua almacenada en el subsuelo. Su estado puede tener consecuencias sobre el abastecimiento, las actividades productivas y la capacidad de respuesta de la región ante períodos de menor disponibilidad.
La CAR plantea que conocer mejor estos sistemas permitirá tomar decisiones sustentadas en información técnica y fortalecer las estrategias de conservación.
Alfred Ballesteros, director general de la entidad, señaló que el agua subterránea constituye un componente estratégico de la seguridad hídrica de la Sabana de Bogotá.
Sin embargo, esto no es todo. El estudio también busca determinar qué está ocurriendo con el recurso que ya es aprovechado.
El análisis incluirá consumo, contaminación y riesgo de agotamiento
La formulación del PMAA permitirá evaluar información relacionada con concesiones, aprovechamientos, calidad del agua, recarga y descarga.
También se analizarán aspectos de vulnerabilidad y fuentes potenciales de contaminación.
Con esta información será posible identificar con mayor precisión las zonas donde existen presiones sobre el recurso y establecer alternativas de manejo.

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Entre los principales elementos que serán evaluados están:
- Oferta y demanda de agua subterránea.
- Calidad del recurso hídrico.
- Zonas de recarga natural.
- Capacidad de almacenamiento y descarga.
- Vulnerabilidad de los acuíferos.
- Fuentes potenciales de contaminación.
- Aprovechamientos y concesiones existentes.
- Riesgos asociados a posibles condiciones de agotamiento.
Este diagnóstico será especialmente relevante para la planificación ambiental y territorial, así como para futuras decisiones relacionadas con inversión, infraestructura y uso sostenible del agua.
Un plan que involucra a 29 municipios y Bogotá
El proceso se desarrolla en el marco del Decreto 0545 del 29 de mayo de 2026, que estableció directrices para el ordenamiento ambiental de la Sabana de Bogotá.
El ámbito contempla las cuencas alta y media del río Bogotá, desde su nacimiento en el páramo de Guacheneque hasta el sector de Alicachín.
La zona comprende 29 municipios de Cundinamarca y el área rural de Bogotá D.C.
La dimensión territorial hace que el estudio no sea solamente un ejercicio técnico. Las decisiones que se adopten pueden tener incidencia sobre actividades productivas, gestión ambiental y planificación del territorio.
Las comunidades también tendrán un papel clave
La CAR informó que el proceso contará con profesionales de diferentes disciplinas y con la participación de comunidades, usuarios del agua subterránea, sectores productivos, entidades territoriales, organizaciones sociales, instituciones académicas y ambientales.
Su participación permitirá complementar la información científica con el conocimiento acumulado en el territorio.
El propósito es identificar dónde se utiliza el agua, cuáles son sus principales problemáticas y cómo ha cambiado el recurso con el paso del tiempo.
La verdadera apuesta: conocer hoy el agua que podría necesitarse mañana
La formulación del PMAA busca que las decisiones sobre los acuíferos no dependan únicamente de información fragmentada.

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La ausencia de agua potable en amplias zonas del país es un problema que, de acuerdo con el DANE afecta a 3.6 millones de personas.
La CAR pretende consolidar un diagnóstico actualizado que sirva para fortalecer el seguimiento, el monitoreo y las medidas de protección.
En un escenario de variabilidad climática, contar con información sobre las reservas subterráneas puede convertirse en una herramienta fundamental para anticipar riesgos y planificar el abastecimiento.
El desafío será convertir ese conocimiento en decisiones efectivas de conservación y uso sostenible.
Porque el agua que está bajo nuestros pies puede no verse, pero su importancia para el futuro de la Sabana de Bogotá podría ser mucho mayor de lo que parece.
¿Considera que las zonas de recarga de los acuíferos deberían tener restricciones más fuertes frente a proyectos de construcción y explotación del subsuelo? Comparta esta información y deje su opinión.













