El paisaje de la Sabana de Centro está a punto de transformarse de manera irreversible. Tras años de planeación y debates técnicos, el proyecto ferroviario que conectará el corazón de la capital con el municipio de la sal ha recibido el espaldarazo definitivo. La firma de la cofinanciación entre la Gobernación de Cundinamarca y el Gobierno Nacional, a través de las carteras de Transporte y Hacienda, marca un punto de no retorno para el Tren de Zipaquirá.
Este ambicioso sistema de transporte no solo representa una solución a los críticos nudos de movilidad que padece el norte de Bogotá, sino que se erige como el eje de una red de transporte masivo que prioriza la sostenibilidad y la eficiencia operativa.
Un respaldo financiero sin precedentes para la región
La viabilidad de una obra de esta magnitud depende estrictamente de la solidez de sus cifras. En este sentido, la gestión liderada por la dirección de Mafe Rojas y Germán Ávila ha sido determinante. El compromiso del Gobierno Nacional se traduce en un aporte de vigencias futuras que asciende a los 12,2 billones de pesos.
La Casa Amarilla - producciones escénicas, más información: AQUÍ
Esta cifra garantiza la concurrencia de recursos necesarios para dar vida a una infraestructura cuyo valor total se estima en los 15,4 billones de pesos. Se trata de una inversión histórica que busca saldar una deuda social con los habitantes de los municipios aledaños, quienes actualmente destinan gran parte de su jornada diaria a desplazamientos lentos y poco eficientes.
Estructuración internacional: el sello de garantía del Banco Mundial
La transparencia y la excelencia técnica son los pilares de la fase actual. Bajo el liderazgo de la Gobernación de Cundinamarca y la Empresa Ferroviaria Regional (EFR), el proceso ha sumado a un aliado de peso global: la Corporación Financiera Internacional (IFC), brazo técnico del Banco Mundial.
La participación de la IFC no es menor; su labor consiste en estructurar un proceso licitatorio internacional que atraiga a los consorcios más experimentados del mundo. Este blindaje técnico asegura que la construcción y operación del tren cumplan con estándares internacionales de calidad, minimizando riesgos y garantizando la longevidad de la obra. El inicio de la licitación es el paso administrativo más esperado, pues activará la cadena de suministros y la generación de empleo en toda la región.
Radiografía de un gigante: 48,9 kilómetros de modernidad
El impacto operativo del tren es masivo. El trazado proyectado abarca 48,9 kilómetros de vía férrea, diseñados para optimizar el tiempo de viaje entre la capital y las provincias de Sabana Centro.
- Municipios beneficiados: Conectará directamente a Bogotá con Chía, Cajicá y Zipaquirá, impactando también a las poblaciones circunvecinas.
- Infraestructura: Contará con 17 estaciones modernas, equipadas con tecnología de punta para el acceso de pasajeros.
- Capacidad: Se estima que el sistema movilizará a cerca de 187.000 pasajeros diarios, descongestionando significativamente la Autopista Norte y la Carrera Séptima.
Hacia la primera red de trenes de cercanías de Colombia
El Tren de Zipaquirá no nace de manera aislada. Su puesta en marcha, en conjunto con el RegioTram de Occidente —actualmente en ejecución—, dará forma a la primera red de trenes de cercanías del país. Este ecosistema ferroviario posiciona a Cundinamarca como el departamento pionero en la transición hacia una movilidad limpia, reduciendo la huella de carbono y apostando por la energía eléctrica como motor de desarrollo.
La integración de estos sistemas permitirá que la región central de Colombia sea más competitiva, atrayendo inversión y mejorando la calidad de vida de miles de familias que, finalmente, verán en el tren una alternativa digna, rápida y segura para sus traslados cotidianos.













