El acelerado crecimiento urbano en varios municipios de Cundinamarca ya está pasando factura al medio ambiente. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) advirtió que 28 municipios de su jurisdicción han alcanzado un nivel de expansión que supera la capacidad de sus ecosistemas, una situación que compromete la disponibilidad de agua, la prestación de servicios públicos y la sostenibilidad de los territorios frente a los efectos del cambio climático.
La advertencia fue presentada durante el foro 'Diálogos para un ordenamiento responsable y sostenible en la jurisdicción CAR', realizado conjuntamente por la CAR y Casa Editorial EL TIEMPO, donde expertos, autoridades ambientales, organismos de control y representantes del sector constructor coincidieron en la necesidad de replantear el modelo de crecimiento urbano de la región.
El encuentro permitió presentar una nueva metodología que busca orientar el desarrollo territorial con criterios ambientales y evitar que continúe la ocupación desordenada de zonas rurales y suburbanas, especialmente en la Sabana de Bogotá.
¿Puede una ciudad seguir creciendo cuando ya no tiene suficiente agua, saneamiento ni capacidad ambiental?
El crecimiento urbano desbordado pone en riesgo a Cundinamarca
El director general de la CAR, Alfred Ballesteros, aseguró que buena parte de los municipios de la jurisdicción enfrentan una expansión urbana acelerada que no estuvo acompañada por una adecuada planificación ambiental.
Según explicó, esta situación se hace evidente cada vez que fenómenos asociados al cambio climático afectan la región, dejando al descubierto problemas estructurales relacionados con el abastecimiento de agua, el manejo de residuos, el saneamiento básico y la presión sobre los ecosistemas.
El funcionario enfatizó que invertir únicamente en infraestructura para el suministro de agua no resolverá el problema si los municipios continúan creciendo sin un modelo de ocupación del territorio basado en criterios ambientales.
La CAR propone un nuevo modelo para ordenar el crecimiento
Como respuesta a este panorama, la Corporación presentó un nuevo acuerdo considerado pionero en Colombia, mediante el cual se actualizan las condiciones para el desarrollo urbanístico en suelo rural suburbano.
¿Qué busca esta nueva metodología?
La propuesta establece que no debería autorizarse nuevo desarrollo urbano en sectores donde:
- No existan servicios públicos suficientes.
- No haya sistemas adecuados de manejo de residuos.
- Se incremente la presión sobre las fuentes hídricas.
- La infraestructura ambiental resulte insuficiente para atender nuevos habitantes.
Ballesteros explicó que la medida ha generado debate porque implica que 28 municipios no tendrían condiciones para seguir expandiéndose, salvo que primero mejoren significativamente sus indicadores ambientales mediante inversiones públicas y privadas.
El director insistió en que la iniciativa no pretende frenar el desarrollo económico, sino garantizar que cualquier expansión sea compatible con la capacidad ambiental del territorio.
Madrid refleja el desafío que enfrenta la Sabana de Bogotá
Durante el foro, el director de la CAR expuso el caso del municipio de Madrid, cuya población prácticamente se triplicó durante los últimos doce años.
Este crecimiento responde, en gran parte, al traslado de habitantes desde Bogotá hacia municipios vecinos en busca de mejores condiciones de vivienda.
Sin embargo, esa dinámica también incrementó considerablemente la demanda de agua potable, servicios públicos, vías, disposición de residuos y protección ambiental, generando una presión creciente sobre recursos naturales que no aumentan al mismo ritmo que la población.
Para la autoridad ambiental, este fenómeno también se observa en otros municipios de la Sabana y exige nuevas reglas de planificación territorial.
El sector constructor pide equilibrio entre vivienda y sostenibilidad
La advertencia de la CAR sobre 28 municipios de Cundinamarca abre un debate urgente
Desde Camacol Bogotá y Cundinamarca, su gerente Edwin Chiriví reconoció la importancia del ordenamiento ambiental, aunque advirtió que las restricciones también deben contemplar la necesidad de producir vivienda formal.
Según explicó, actualmente Bogotá y Cundinamarca requieren entre 80.000 y 100.000 viviendas nuevas cada año, mientras que la oferta apenas alcanza alrededor de 75.000 unidades.
A su juicio, si no se logra cerrar ese déficit mediante una planificación adecuada, aumentará la construcción informal en zonas ambientalmente sensibles como:
- Páramos.
- Áreas de alta montaña.
- Rondas hídricas.
- Ecosistemas protegidos.
El representante del gremio sostuvo que los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) deberán incorporar esta nueva metodología para definir áreas de expansión y procesos de densificación urbana sostenibles.
La Contraloría advierte mayor vigilancia sobre los alcaldes
Uno de los mensajes más contundentes del foro provino de la Contraloría General de la República.
La contralora delegada para el Medio Ambiente, Jusbleidy Vargas Rojas, manifestó preocupación porque algunos municipios aún no incorporan criterios ambientales sólidos dentro de sus procesos de ordenamiento territorial.
La funcionaria anunció que la entidad fortalecerá el control fiscal y la vigilancia sobre la sostenibilidad ambiental cuando existan evidencias de decisiones urbanísticas incompatibles con la protección de los recursos naturales.
El saneamiento básico también preocupa a la CAR
Más población significa mayor consumo de agua, más residuos y más presión sobre el medio ambiente.
La consejera de la CAR, María Mercedes Maldonado, recordó que el problema no se limita al crecimiento urbano. También señaló que muchas zonas aún presentan importantes deficiencias en materia de saneamiento básico, mientras que varias políticas de vivienda no logran beneficiar suficientemente a las poblaciones más vulnerables.
En ese sentido, destacó que la nueva metodología busca incorporar criterios de inclusión social dentro de la planeación urbana.
En contexto: Cota en problemas por crecimiento urbano acelerado
El debate abierto por la CAR evidencia que el futuro del desarrollo urbano en Cundinamarca dependerá de la capacidad de los municipios para equilibrar crecimiento económico, acceso a vivienda y protección ambiental. La nueva metodología propone cambiar la forma como históricamente se ha ocupado el territorio, privilegiando decisiones sustentadas en la capacidad real de los ecosistemas.
El reto ahora recaerá sobre alcaldías, autoridades ambientales, constructores y ciudadanía, quienes deberán participar activamente en la construcción de modelos urbanos capaces de responder a los desafíos del cambio climático y garantizar mejores condiciones para las próximas generaciones.













