El próximo miércoles 20 de mayo, Colombia vivirá una jornada determinante para su ordenamiento rural. Organizaciones campesinas, sindicatos y diversos sectores sociales encabezarán un paro nacional motivado por la incertidumbre legislativa que rodea la reglamentación de la Jurisdicción Agraria y Rural. La falta de consensos en el Congreso de la República ha encendido las alarmas en las comunidades, las cuales argumentan que el estancamiento del proyecto pone en riesgo la implementación de la reforma agraria y el acceso a una justicia especializada en conflictos de tierras.
La movilización principal tendrá lugar en Bogotá a partir de las 11:00 a. m., iniciando frente al Edificio Colpatria con rumbo hacia la Plaza de Bolívar y el Palacio de Justicia. De manera simultánea, se reportarán concentraciones en capitales estratégicas como Valledupar, Cartagena, Popayán, Montería y Sincelejo.
El dilema institucional: ¿Quién controlará los bienes baldíos?
El núcleo de la controversia radica en las competencias de la Agencia Nacional de Tierras (ANT). Sectores de la base campesina sostienen que un documento técnico emitido por la Corte Suprema de Justicia sugiere restar facultades administrativas a la ANT para identificar, recuperar y adjudicar los baldíos de la Nación.
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La postura de la rama judicial
Para ofrecer claridad institucional, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Gerson Chaverra Castro, ha precisado las funciones estatales vigentes. En el esquema legal actual, la adjudicación de terrenos baldíos se mantiene firmemente bajo la potestad del Estado a través de la ANT. La propuesta judicial busca que la Jurisdicción Agraria actúe como un órgano de control que resuelva controversias sobre la validez de dichas resoluciones, asegurando principios fundamentales de:
- Legalidad institucional.
- Transparencia procedimental.
- Seguridad jurídica para todas las partes vinculadas.
No obstante, los movimientos sociales interpretan que condicionar las facultades de la ANT a revisiones judiciales adicionales dilatará los procesos de restitución y distribución de tierras.
El factor legislativo: La carrera contra el reloj del 20 de junio
El panorama en el Congreso de la República añade una presión temporal crítica a la movilización. El proyecto de ley que reglamenta la jurisdicción debe superar con éxito los debates en las plenarias de Cámara y Senado antes del 20 de junio. De lo contrario, la iniciativa será archivada por términos legislativos.
Consecuencias de un eventual archivo de la ley
Si el articulado no es aprobado dentro del periodo establecido, los juzgados agrarios proyectados para iniciar operaciones en 2027 carecerán de un marco regulatorio para su funcionamiento. Esta situación dejaría sin efecto práctico los avances alcanzados mediante la Ley Estatutaria y la Sentencia C-099 de la Corte Constitucional, las cuales ordenaron la creación de la Sala Civil, Agraria y Rural.
Razones fundamentales detrás de la movilización rural
De acuerdo con los pliegos de peticiones y las declaraciones de los voceros oficiales del paro, la jornada de protesta persigue objetivos estructurales para el agro colombiano:
- Protección de la justicia especializada: Garantizar un cuerpo de jueces dedicados exclusivamente a resolver Litigios de linderos y propiedad rural de forma ágil.
- Defensa de la Reforma Agraria: Evitar el retroceso en las metas de distribución de tierras pactadas en los acuerdos de paz internacionales.
- Preservación de competencias de la ANT: Mantener el carácter administrativo expeditivo de la Agencia Nacional de Tierras frente a los procesos de clarificación de la propiedad.
- Presión al legislativo: Exigir celeridad a las bancadas del Senado y la Cámara ante el inminente cierre de la legislatura.
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El paro nacional del 20 de mayo trasciende la dinámica de la protesta social convencional; representa un termómetro político y social en un momento donde el pulso electoral hacia la presidencia ya se empieza a sentir en el país. La encrucijada entre el modelo tradicional de propiedad y la aplicación del estado social de derecho consagrado en la Constitución de 1991 marcará la agenda pública de las próximas semanas. El desarrollo pacífico de las jornadas y la capacidad de concertación del Congreso determinarán si el agro colombiano avanza hacia una justicia moderna o si se profundizan las brechas de seguridad en el territorio rural.













