En un giro determinante para la memoria histórica y la justicia transicional en Colombia, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ha actualizado una de las estadísticas más dolorosas del conflicto armado. Durante una audiencia judicial relacionada con los hechos victimizantes en San José de Apartadó, un magistrado del alto tribunal confirmó que la cifra de ejecuciones extrajudiciales, conocidas como "falsos positivos", ascendió de 6.402 a 7.837 víctimas. Este incremento no solo redefine la magnitud del fenómeno, sino que amplía el espectro de responsabilidad estatal a lo largo de casi tres décadas.
Lea: Uribe bajo presión internacional: buscan reabrir en Argentina caso por “falsos positivos”
La ampliación del periodo investigativo: El factor clave
El aumento en el registro de víctimas no es un hallazgo fortuito, sino el resultado de un ajuste técnico y temporal en la metodología de investigación del Macrocaso 03, el cual aborda los asesinatos y desapariciones forzadas presentados falsamente como bajas en combate por agentes del Estado.
La Casa Amarilla - producciones escénicas, más información: AQUÍ
Anteriormente, el dato de 6.402 víctimas se centraba predominantemente en el periodo comprendido entre 2002 y 2008. Sin embargo, el magistrado ponente aclaró que, al extender la lupa investigativa desde 1990 hasta 2016, se han identificado 1.435 casos adicionales que cumplen con el patrón de ejecuciones extrajudiciales. "Esta cifra es dinámica conforme avanzan los casos abordados", explicó el togado, subrayando que la recolección de pruebas y los testimonios de los comparecientes continúan nutriendo el expediente nacional.
Hallazgos en el Urabá: Alianzas entre fuerza pública y paramilitares
La audiencia puso especial énfasis en la región de Urabá, específicamente en la actuación de la Decimoséptima Brigada y el Batallón Vélez entre los años 2004 y 2005. Según la JEP, las versiones entregadas por los militares comparecientes han permitido establecer una coordinación sistemática entre unidades del Ejército Nacional y grupos paramilitares para ejecutar a civiles y presentarlos como combatientes caídos.
Estos nuevos hallazgos se sustentan en una triangulación de datos sin precedentes, que incluye:
- Informes detallados del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).
- Reportes de procesos judiciales de la Fiscalía General de la Nación.
- Expedientes disciplinarios de la Procuraduría General de la Nación.
- Versiones voluntarias de militares que han decidido acogerse a la justicia transicional.
Reacciones políticas: El fuerte pronunciamiento del presidente Petro
La actualización de la cifra generó una reacción inmediata por parte del Ejecutivo. El presidente Gustavo Petro, a través de sus canales oficiales, arremetió contra la política de "Seguridad Democrática" del expresidente Álvaro Uribe, señalando que este incremento ratifica la sistematicidad de los crímenes.
"Se eleva a 7.837 la cifra de jóvenes asesinados por la fuerza pública dirigida por el expresidente Uribe", afirmó el jefe de Estado, calificando los hechos como el "peor crimen contra la humanidad cometido en las Américas en este siglo". Petro argumentó que estos fusilamientos no fueron errores aislados, sino una práctica institucionalizada bajo una concepción de seguridad que, en sus palabras, priorizaba el conteo de cuerpos sobre la protección de la vida.
Datos clave de la nueva realidad judicial:
- Nueva cifra oficial: 7.837 víctimas identificadas hasta la fecha.
- Periodo de estudio: Se amplió para cubrir desde 1990 hasta la firma del Acuerdo de Paz en 2016.
- Fuentes de contraste: Cruce de datos entre Fiscalía, Procuraduría y testimonios de militares.
- Foco regional: El Urabá antioqueño se consolida como uno de los epicentros de la investigación por la presunta connivencia entre agentes del Estado y paramilitares.
El camino hacia la verdad total
El anuncio de la JEP reafirma que la verdad sobre el conflicto colombiano aún se está escribiendo. El paso de 6.402 a 7.837 víctimas no es solo un cambio estadístico; es un llamado a la reparación integral y al reconocimiento de un fenómeno que traspasó administraciones presidenciales. Para los familiares de las víctimas y la sociedad civil, este avance representa un peldaño más en la búsqueda de una justicia que, aunque lenta, parece decidida a no dejar ningún expediente en el olvido. Se invita a la ciudadanía a seguir de cerca el desarrollo del Macrocaso 03, cuya evolución seguirá siendo determinante para la reconciliación nacional.













