La muerte de tres personas atrapadas en una mina de carbón ilegal en Zipaquirá ha vuelto a encender las alarmas sobre la minería ilegal en Cundinamarca. Según información de la Secretaría de Minas de la Gobernación, los focos más críticos de esta actividad ilícita se concentran en municipios como Ubaté, Cucunubá, Lenguazaque y Guataquí.
De acuerdo con los reportes oficiales, la mina sin licencia operaba sin condiciones básicas de seguridad como ventilación mecanizada y monitoreo de gases, lo cual evidencia la falta de control de los riesgos típicos de la minería subterránea. La tragedia pone en evidencia un problema estructural: la minería ilegal no solo persiste, sino que prolifera a pesar de los constantes operativos de cierre.
🛑 Una crisis que va más allá del accidente
Durante 2025, la Corporación Autónoma Regional (CAR) ha ejecutado 38 operativos contra la minería ilegal en Cundinamarca. Sin embargo, los sellamientos no han sido suficientes. “Aunque se hacen los cerramientos, las personas vuelven a ingresar, retirando los sellos y exponiéndose de nuevo al peligro”, explican fuentes cercanas a las autoridades ambientales.
La Casa Amarilla - producciones escénicas, más información: AQUÍ
Lea: Mercurio en yuca y huevos, consecuencia de la mineria ilegal en el Bajo Cauca
La informalidad laboral es otro aspecto crítico. “Muchas veces, quienes se dedican a estas actividades lo hacen por necesidad”, indicó un vocero de la Secretaría de Minas. Esta situación no solo perpetúa condiciones precarias de trabajo, sino que impide aplicar controles ambientales o industriales mínimos.
🌱 Impacto ambiental alarmante
Además del riesgo humano, la minería ilegal ha dejado una huella ambiental preocupante en Cundinamarca. La deforestación, la contaminación del agua y la emisión de gases tóxicos hacen parte del saldo negativo de estas actividades, que no generan ningún tipo de compensación al medio ambiente ni a las comunidades.
Las prácticas mineras en el altiplano cundiboyacense tienen raíces históricas que datan de antes de la colonización española. Sin embargo, la escala actual, desregulada e insegura, dista mucho de las tradiciones ancestrales. La ausencia de protocolos técnicos y de licenciamiento ha convertido a la minería ilegal en un riesgo latente.
🧩 ¿Cuál es la solución?
Expertos coinciden en que la solución al problema de la minería ilegal no pasa únicamente por el cierre de minas o la imposición de sanciones. Es clave fortalecer la vigilancia, pero también ofrecer alternativas sostenibles de desarrollo y formalización minera para las comunidades afectadas.
Le interesa: El 85% del oro que exporta Colombia es producto de la minería ilegal
La tragedia de Zipaquirá no es un hecho aislado, sino una expresión dramática de una problemática estructural que requiere atención urgente y soluciones integrales.













