Ese proceso se podrá realizar gracias a al contrato interadministrativo suscrito entre el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR)
Más de 180.000 hectáreas de páramos en Cundinamarca y Boyacá son objeto de estudio para conocer la calidad de sus suelos y actividades relacionadas con sus coberturas y usos.
Una comisión de profesionales del IGAC realiza en los departamentos de Cundinamarca y Boyacá los estudios multitemporal de coberturas y uso de la tierra y de suelos a escala 1:10.000 de los complejos de páramos Altiplano Cundiboyacense, Iquaque-Merchán, Chingaza, Cruz verde- Sumapaz, Rabanal-Río Bogotá, Guerrero Páramo Guargua y Laguna Verde.
El estudio permitirá a las autoridades ambientales, a partir de la comparación de imágenes y mapas, evidenciar los cambios que han sufrido estas zonas de páramos en sus usos y coberturas y afectación de los suelos de estos ecosistemas desde 2011 hasta la fecha, acciones que permitirán adelantar medidas necesarias para retomar los usos que los suelos de estos páramos tenían antes del año referido.
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Los técnicos del IGAC adelantan las labores de campo, acción de real importancia para conocer la evolución y estado de suelos de páramo y con el cual, en poco más de año y medio, se espera entregar el documento que permita a la Corporación Autónoma de Cundinamarca tener los insumos técnicos necesarios para la protección y conservación de estos importantes ecosistemas.
Los resultados se presentarán en un documento técnico en el cual el IGAC entregará la información sobre el estado actual del territorio y dará línea sobre los pasos a seguir para mantener los suelos en las zonas de páramo, al igual que las recomendaciones para, en el caso de que existiera afectación de los suelos, se pueda recuperar su estado natural.
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Finalmente, se recomendó a los agricultores proteger los suelos con cobertura vegetal de residuos de los cultivos para reducir la acción demoledora de la lluvia, evitar la compactación de los suelos causada por la ganadería y el uso de maquinaria y no realizar el uso de la labranza en sentido de la pendiente, todo esto con el objetivo de proteger y mitigar la ocurrencia de derrumbes y deslizamientos













