El avance de los planes de contingencia frente al fenómeno de El Niño en Cundinamarca ya alcanza a 89 municipios, una estrategia que busca fortalecer la preparación institucional ante el aumento de las temperaturas, la reducción de las lluvias y el incremento del riesgo de incendios forestales y desabastecimiento de agua. Sin embargo, Pacho, Ubalá y Zipaquirá continúan entre los territorios que aún deben culminar este proceso y, además, figuran entre los municipios con mayor susceptibilidad a los efectos del fenómeno climático.
Desde mayo de 2026, la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres (UAEGRD), en coordinación con los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres (CMGRD), ha desarrollado asistencia técnica para que las administraciones locales adopten herramientas de prevención y respuesta antes del periodo de mayor impacto previsto por el IDEAM durante el segundo semestre del año.
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Avanza la preparación de Cundinamarca frente al fenómeno de El Niño
La Gobernación de Cundinamarca informó que 89 municipios ya formularon sus planes de contingencia, de los cuales 63 fueron articulados oficialmente con los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres, permitiendo una mejor coordinación institucional en caso de emergencias.
Estos documentos establecen protocolos para responder ante escenarios como:
- Incendios forestales.
- Escasez de agua potable.
- Altas temperaturas prolongadas.
- Afectaciones al sector agropecuario.
- Emergencias derivadas del estrés hídrico.
La estrategia busca que todas las entidades municipales tengan claridad sobre las acciones preventivas, los recursos disponibles y la coordinación con organismos de socorro.
Pacho, Ubalá y Zipaquirá aún deben culminar el proceso
Aunque el avance es significativo, la UAEGRD mantiene acompañamiento técnico permanente a 27 municipios que todavía no han finalizado la formulación o articulación de sus planes.
Los municipios pendientes son:
Albán, Beltrán, Cajicá, Carmen de Carupa, Cucunubá, El Peñón, Funza, Gachalá, Gama, Guachetá, Guasca, Junín, La Palma, Medina, Paime, Pacho, Pasca, San Antonio del Tequendama, Sopó, Subachoque, Susa, Tenjo, Ubalá, Ubaté, Villagómez, Yacopí y Zipaquirá.
Entre ellos, el Plan Departamental de Contingencia identifica especialmente a Gachalá, Guachetá, Pacho, Ubalá y Zipaquirá como municipios con mayor vulnerabilidad frente a los eventos asociados al fenómeno de El Niño.
La meta es que el 100% del departamento esté preparado
El director de la UAEGRD, William Eduardo Rozo Vargas, explicó que el propósito es que todos los municipios cuenten con planes plenamente operativos antes de que las condiciones climáticas se intensifiquen.
"Nuestro objetivo es que el 100 % del departamento cuente con planes de contingencia articulados y operativos antes de que se intensifiquen las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño."
La Gobernación recordó además que la Ley 1523 de 2012 establece que los municipios son la primera autoridad responsable de atender las emergencias dentro de su jurisdicción, razón por la cual resulta fundamental contar con una planeación anticipada.
¿Por qué son importantes estos planes de contingencia?
Una adecuada preparación permite reducir los impactos sociales, ambientales y económicos derivados de eventos climáticos extremos.
Beneficios principales
- Reducción del riesgo de incendios forestales.
- Mejor administración del recurso hídrico.
- Mayor capacidad de respuesta ante emergencias.
- Coordinación efectiva entre alcaldías y organismos de socorro.
- Protección de comunidades rurales y productores agropecuarios.
- Planeación preventiva antes de la temporada seca.
- Disminución de pérdidas económicas por eventos climáticos.
Cundinamarca fortalece la gestión del riesgo antes de la temporada seca
Las proyecciones del IDEAM han llevado a las autoridades departamentales a acelerar la preparación institucional para enfrentar los posibles efectos del fenómeno de El Niño.
Mientras la mayoría de municipios ya cuenta con herramientas de planificación, el reto ahora consiste en lograr que las administraciones pendientes culminen el proceso antes de que aumente el riesgo por altas temperaturas y disminución de lluvias.
La prevención continúa siendo la principal herramienta para proteger a la población, garantizar el abastecimiento de agua y reducir el impacto ambiental durante los próximos meses.




















