El sector avícola de Cundinamarca enfrenta una de sus peores crisis económicas en los últimos años. Productores de huevo advierten que la actividad dejó de ser rentable debido a una profunda brecha entre los costos de producción y los precios que reconoce el mercado, una situación que amenaza la estabilidad financiera de miles de familias campesinas en distintas provincias del departamento.
De acuerdo con reportes de los trabajadores del campo, producir una cubeta de huevos requiere una inversión aproximada de 11.500 pesos, mientras que el precio de venta actual oscila apenas entre 5.000 y 6.000 pesos, lo que representa pérdidas directas de hasta el 100 % de la inversión inicial.
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Un golpe directo a la economía rural
La crisis no solo afecta a los productores, sino a toda la cadena económica rural. El aumento en los costos de transporte ha impactado de manera significativa el traslado de alimentos concentrados, medicamentos veterinarios y otros insumos esenciales, elevando aún más los gastos operativos. Para muchos pequeños avicultores, especialmente en municipios de la provincia de Oriente, sostener la producción se ha vuelto inviable.
Causas del desplome comercial
Uno de los factores centrales de esta emergencia es una sobreproducción estimada en el 10 % dentro del territorio departamental. Según explicó Nelson Alirio Díaz, representante de los productores en el municipio de Cáqueza, actualmente existe un excedente superior a 3 millones de huevos que no han logrado integrarse al mercado de forma rentable.
Producir una cubeta de huevos cuesta más del doble de lo que hoy paga el mercado.
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Esta saturación, sumada a una reducción en la demanda y a la falta de campañas institucionales que promuevan el consumo, ha obligado a los campesinos a vender por debajo del umbral mínimo de rentabilidad. En muchos casos, las pérdidas superan los márgenes tolerables para la supervivencia de las unidades productivas familiares.
Soluciones financieras y de mercado
Pese a los esfuerzos, la administración departamental reconoce la complejidad de intervenir en un sector regulado por la libre oferta y demanda a nivel nacional. No obstante, se adelantan gestiones con el Banco Agrario para facilitar el acceso a líneas de crédito flexibles que permitan aliviar la carga financiera de los avicultores endeudados.
Los productores también alertan sobre el aumento sostenido en los precios de los insumos y del alimento concentrado, una situación que, combinada con el alza del transporte intermunicipal, mantiene elevados los costos de cría frente a precios de venta cada vez más bajos.
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Finalmente, las autoridades y los gremios hacen un llamado a la ciudadanía para priorizar la compra de productos locales, como una estrategia clave para sostener la economía campesina y evitar la desaparición de las empresas avícolas regionales, fundamentales para la seguridad alimentaria del departamento.
















