En su declaración a el diario La Vanguardia, la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas reveló que el programa Vías de los Comuneros, con el que se proyectaban millonarias inversiones para la vía Bucaramanga–Zipaquirá, se encuentra suspendido por dificultades presupuestales.
“En diciembre de 2024 firmamos con cuatro gobernaciones el Convenio Marco Interadministrativo para las Vías de los Comuneros, con una meta de $2,4 billones para el corredor Zipaquirá–Bucaramanga–San Alberto. Hoy su contratación está suspendida por razones presupuestales, pero mantenemos la ruta de trabajo para reactivar la ejecución con fuentes de ingreso sostenibles y garantizar que esta vía estratégica se materialice”, declaró la ministra.
El convenio interadministrativo: ¿qué pasó con los $2,4 billones?
El proyecto fue anunciado como una solución para mejorar la movilidad y competitividad en la región andina, incorporando carriles de adelantamiento, mantenimiento y ampliaciones estratégicas.
Sin embargo, según la información oficial, el proceso ha enfrentado demoras en su estructuración por la definición del porcentaje de administración del convenio entre ENTerritorio e Invías.
A pesar del freno actual, el programa no ha sido descartado y las autoridades insisten en que se buscarán nuevas fuentes de financiación, incluidas las provenientes de los peajes existentes en el corredor.
Entérese: Cundinamarca: el top 5 de las vías con más accidentes de tránsito
Mantenimiento del corredor Bogotá–Bucaramanga
En paralelo, el Invías alista una millonaria licitación para el mantenimiento del corredor Bogotá–Bucaramanga, un proyecto que busca mejorar la seguridad vial y garantizar la conectividad mientras se define el futuro de las Vías de los Comuneros.
Perspectiva nacional
Los proyectos expuestos reflejan el reto que enfrenta el Gobierno para equilibrar limitaciones presupuestales con la necesidad de infraestructura y movilidad sostenible.
Además: 54 Municipios de Cundinamarca tendrán mejores vías
Mientras las Vías de los Comuneros esperan definición, la apuesta por un transporte eléctrico en Bucaramanga abre un nuevo capítulo en la planeación urbana y de movilidad del oriente colombiano.
















