Mientras miles de hogares en Cundinamarca esperan que la luz no falle, detrás del interruptor existe una realidad silenciosa que golpea directamente la calidad del servicio. Durante 2025 se registraron más de 28.290 casos de hurto eléctrico en el área de cobertura de la principal empresa distribuidora de energía en Bogotá y municipios cercanos.
Los datos revelan que Cogua, Mosquera y Tenjo figuran entre los municipios donde más se identificaron casos de conexiones ilegales y robo de infraestructura, una práctica que no solo representa pérdidas millonarias sino que pone en riesgo la seguridad de la comunidad.
Más de 28 mil casos en un solo año
Según el balance oficial entregado por Enel Colombia, de los 28.290 casos reportados en 2025,
- 1.080 correspondieron al robo de red y materiales eléctricos,
- 27.210 estuvieron relacionados con conexiones directas no autorizadas y manipulación de medidores.
El impacto económico supera los $1.200 millones, recursos destinados a la normalización de la infraestructura afectada.
El hurto eléctrico no es un delito menor. Las autoridades recuerdan que estas prácticas pueden acarrear multas y penas de hasta 12 años de prisión, además de representar un riesgo grave para quienes manipulan redes energizadas.
¿Cuánta energía fue robada?
La magnitud del problema se refleja en una cifra contundente: más de 56 gigavatios hora (GWh) de energía hurtada durante el año.
Para dimensionarlo, esta cantidad equivale al consumo mínimo vital mensual (130 kWh) de aproximadamente 430.000 hogares de estratos 2 y 3. Es decir, un volumen comparable con el consumo residencial completo de localidades como Usme, Fontibón o Suba en Bogotá.
El informe detalla además que el 6% de los casos corresponde a parques industriales y comerciales, donde se detectaron 24,7 GWh hurtados, equivalentes al 44% del total de la energía recuperada en 2025.
En otras palabras, aunque la mayoría de eventos son residenciales, el mayor impacto energético proviene de sectores industriales y comerciales.
Infraestructura vandalizada: tapas, cables y equipos
El reporte también revela que se registraron:
- 629 robos de tapas de energía subterránea
- 413 elementos sustraídos de equipos telecontrolados, como baterías, piezas de control y cableado
- Más de siete kilómetros de red eléctrica hurtada
Estos actos afectan directamente la continuidad del servicio para más de 300.000 clientes, generando interrupciones y variaciones de voltaje que terminan impactando hogares y empresas formales.
Cogua, Mosquera y Tenjo: municipios bajo alerta
En el listado de municipios con mayor número de casos aparecen Soacha, Tenjo, Mosquera, Cogua y Madrid, lo que enciende las alarmas en la Sabana de Bogotá.
En la capital, las localidades con mayor número de reportes son Kennedy, Mártires y Puente Aranda, además de Chapinero, Santa Fe, Engativá y Suba.
Expertos en seguridad energética explican que el hurto de energía suele incrementarse en zonas industriales y de expansión urbana, donde la demanda es alta y los controles pueden ser vulnerados con mayor facilidad.
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Un riesgo que va más allá de lo económico
Desde la empresa prestadora del servicio reiteraron que la manipulación de infraestructura eléctrica “no solo constituye un delito, sino que pone en riesgo la vida de las personas y afecta la calidad del servicio para miles de usuarios”.
Las conexiones ilegales pueden provocar incendios, electrocuciones y daños en electrodomésticos, además de generar sobrecargas en el sistema.
La invitación a la ciudadanía es clara: denunciar y evitar prácticas ilegales, especialmente en un contexto donde la estabilidad energética es clave para el desarrollo regional.
















