Una expedición científica sin precedentes comenzó este lunes en el Océano Pacífico oriental, cuando equipos de China y Chile zarparon desde el puerto de Valparaíso con el objetivo de explorar la Fosa de Atacama, una de las zonas más profundas y menos estudiadas del planeta. La misión, que se preparó durante tres años y se extenderá por tres meses, busca nuevas formas de vida y datos geológicos clave para comprender el origen de terremotos y tsunamis.
La información fue revelada por el medio South China Morning Post, que destacó la relevancia internacional del proyecto por su impacto potencial en países ubicados en el cinturón sísmico del Pacífico, como China, Japón, Corea del Norte, Corea del Sur y varias naciones del sudeste asiático.
Una misión científica en una de las zonas más inexploradas del planeta
La expedición recorrerá aproximadamente 700 kilómetros alrededor de la Fosa de Atacama, una región submarina donde las exploraciones científicas han sido escasas debido a su extrema profundidad y complejidad geológica. El viaje se realiza a bordo del Tan Suo Yi Hao, uno de los buques de investigación oceánica más avanzados de China.
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El proyecto es desarrollado de manera conjunta por el Instituto de Ciencias e Ingeniería del Mar Profundo de la Academia China de Ciencias y el Instituto Milenio de Oceanografía de la Universidad de Concepción, consolidando una alianza científica estratégica entre ambos países.
Tecnología única para acelerar décadas de investigación
Uno de los pilares de la misión es el uso del ‘Fendouzhe’ (Striver), uno de los sumergibles tripulados más avanzados del mundo, capaz de descender a profundidades superiores a los 10.000 metros. Está previsto que el sumergible realice alrededor de 20 inmersiones, permitiendo una exploración directa del fondo marino.
Gracias a esta tecnología, los investigadores podrán recoger muestras físicas, observar el ecosistema en tiempo real y analizar estructuras geológicas con un nivel de detalle nunca antes alcanzado en esta región.
Un salto científico sin precedentes
El codirector de la expedición, Osvaldo Ulloa, explicó que hasta ahora los estudios del océano profundo se realizaban principalmente de forma indirecta, mediante sensores y sistemas operados de manera remota. Sin embargo, esta misión permitirá una observación directa en sitio, lo que representa un cambio radical en la investigación oceanográfica.
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Según Ulloa, el trabajo conjunto permitirá condensar en una sola misión investigaciones que normalmente tomarían años, acelerando el conocimiento sobre los procesos tectónicos que generan grandes sismos y tsunamis.
Impacto global en la prevención de desastres naturales
Los datos obtenidos podrían ser fundamentales para mejorar los modelos predictivos de terremotos y tsunamis, con implicaciones directas en la seguridad de millones de personas que habitan zonas costeras del Pacífico. Además, el hallazgo de nuevas formas de vida extrema podría redefinir el entendimiento de los límites de la vida en la Tierra.













