No fue un incremento silencioso ni técnico: en los bolsillos de los colombianos, marzo dejó una señal clara de presión económica. El costo de vida volvió a acelerarse y los alimentos, una vez más, se ubicaron en el centro del debate.
El más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reveló que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación anual de 5,56 %, cifra superior al 5,29 % reportado en febrero. El dato no solo marca un repunte, sino que además supera las expectativas de analistas, quienes proyectaban un rango entre 5,46 % y 5,52 %.
En términos mensuales, la inflación entre febrero y marzo fue de 0,78 %, reflejando una dinámica de encarecimiento que sigue sin ceder con la velocidad esperada.
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Impacto desigual en los hogares
El incremento en los precios de los alimentos no afecta a todos por igual. Los hogares de menores ingresos son los más golpeados, debido a que destinan una mayor proporción de su presupuesto a la compra de productos básicos.
Este fenómeno amplifica las brechas sociales y económicas, especialmente en un contexto donde los ingresos no crecen al mismo ritmo que el costo de vida.
El comportamiento de la inflación en los próximos meses será clave para determinar si esta tendencia es transitoria o si, por el contrario, se consolida como un nuevo ciclo de presión sobre los precios en Colombia.













