Las pulgas han sido consideradas durante décadas una molestia común para perros y gatos. Sin embargo, una investigación liderada por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y desarrollada en municipios de Villeta, Anolaima y La Mesa, en Cundinamarca, evidenció que estos pequeños parásitos podrían desempeñar un papel mucho más importante en la salud pública de lo que se pensaba.
El estudio encontró que el 83 % de las pulgas recolectadas en perros domésticos portaban bacterias de interés sanitario, además de identificar un posible linaje bacteriano que aún no ha sido descrito por la ciencia. Aunque los investigadores aclaran que los resultados no significan que exista un riesgo inmediato para las personas, sí representan una alerta científica que abre nuevas líneas de investigación sobre enfermedades emergentes.
Las pulgas siguen siendo un vector poco estudiado
Mientras gran parte de las investigaciones sobre enfermedades transmitidas por vectores se concentran en mosquitos y garrapatas, las pulgas han permanecido relativamente fuera del foco científico, pese a convivir diariamente con animales domésticos y seres humanos.
El médico veterinario Jerson Andrés Cuéllar Sáenz, investigador de la Universidad Nacional de Colombia, explica que de las cerca de 2.000 especies de pulgas existentes en el mundo, solo unas pocas han logrado adaptarse a ambientes urbanos y rurales donde viven perros, gatos y personas.
Precisamente estas especies representan un mayor interés sanitario debido a su cercanía con los hogares.
La investigación reunió además especialistas de la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad de La Salle, la Universidad El Bosque y el Centro Médico de la Universidad de Texas, quienes combinaron trabajo de campo, estudios parasitológicos y análisis moleculares.
El estudio recorrió municipios del occidente de Cundinamarca
Entre 2019 y 2020 los investigadores visitaron 24 municipios del occidente de Cundinamarca, especialmente zonas rurales cercanas al valle del Magdalena.
Entre los municipios incluidos estuvieron:
- Villeta
- Anolaima
- La Mesa
- Tocaima
- Guaduas
Durante las jornadas de campo fueron inspeccionados 116 perros domésticos, principalmente de raza criolla.
Los investigadores recorrieron veredas, fincas y viviendas rurales explicando a las familias la importancia del estudio y solicitando autorización para revisar a sus mascotas.
De los perros evaluados:
- 46 presentaban infestación por pulgas.
- Se recolectaron 138 pulgas para análisis de laboratorio.
Según el investigador Cuéllar, el hecho de encontrar menos perros infestados también refleja que cada vez más propietarios utilizan tratamientos preventivos contra estos parásitos.
La bacteria encontrada en el 83 % de las muestras
La mayor parte de las pulgas correspondió a la especie Ctenocephalides felis, conocida como la pulga común del gato, aunque también es la especie más frecuente en perros.
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El análisis molecular mostró que 38 de los 46 grupos de pulgas analizados (83 %) contenían ADN del género bacteriano Rickettsia, principalmente:
- Rickettsia asembonensis
- Rickettsia felis
Esta última ha despertado creciente interés internacional debido a su posible relación con enfermedades transmitidas por pulgas, entre ellas algunas formas de rickettsiosis.
Los síntomas asociados pueden incluir:
- fiebre,
- dolor muscular,
- dolor de cabeza,
- erupciones cutáneas.
No obstante, los investigadores enfatizan que la presencia del ADN bacteriano no significa que exista transmisión comprobada hacia humanos, por lo que todavía se requieren estudios epidemiológicos y clínicos adicionales.
Un posible nuevo linaje de Bartonella sorprende a los investigadores
Uno de los hallazgos más llamativos surgió durante la secuenciación genética.
El 28% de las muestras también presentó ADN perteneciente al género Bartonella, bacterias asociadas internacionalmente con diversas enfermedades infecciosas emergentes.
En personas con sistemas inmunológicos comprometidos, algunas especies de Bartonella pueden producir:
- infecciones sanguíneas,
- endocarditis,
- alteraciones vasculares,
- bacteriemias prolongadas.
Sin embargo, la mayor sorpresa fue que una de las secuencias genéticas no coincidió completamente con ninguna especie conocida, lo que podría indicar la existencia de un nuevo linaje bacteriano aún no descrito por la ciencia.
Para los investigadores, este descubrimiento representa un importante punto de partida para futuras investigaciones sobre la biodiversidad microbiana presente en Colombia.
One Health: una sola salud para animales, personas y ambiente
El estudio también fortalece el concepto internacional de One Health (Una Sola Salud), que reconoce que la salud humana, animal y ambiental están profundamente conectadas.
Los científicos sostienen que comprender la interacción entre perros, pulgas, bacterias y ecosistemas permitirá anticipar riesgos epidemiológicos y diseñar mejores estrategias de vigilancia sanitaria.
Lejos de generar alarma, los resultados constituyen una base científica para ampliar el conocimiento sobre microorganismos que circulan silenciosamente en el entorno rural colombiano.
El estudio constituye un avance importante para la ciencia colombiana y evidencia la necesidad de continuar investigando la relación entre animales domésticos, vectores y enfermedades emergentes. Mantener medidas preventivas en las mascotas y seguir los avances científicos permitirá comprender mejor estos riesgos y fortalecer la protección de la salud pública.













