La normalidad de un jardín infantil en la localidad de Suba, al norte de Bogotá, se vio alterada por el inesperado avistamiento de un tigrillo (u ocelote joven) en sus instalaciones. El hallazgo activó de inmediato un riguroso operativo institucional orientado a salvaguardar la vida del felino y a garantizar la seguridad de la comunidad educativa local. Este suceso vuelve a poner sobre la mesa la persistente problemática del comercio clandestino de especies silvestres en el territorio nacional.
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El operativo de rescate: 16 horas de alta complejidad en Suba
La extracción del felino requirió un esfuerzo coordinado y especializado que se extendió por más de 16 horas. Un equipo interdisciplinario conformado por 17 profesionales de la Secretaría Distrital de Ambiente, la Policía Ambiental y la ONG Panthera Colombia lideró las acciones en el terreno.
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Uso de técnicas de manejo de felinos
Dadas las características del entorno urbano y la naturaleza del espécimen, el personal experto diseñó un plan de rescate especializado que evitó el uso de métodos invasivos o violentos. La estrategia se consolidó cerca de las 4:00 a. m. del 27 de mayo, momento en el cual el animal fue atraído y asegurado mediante la utilización de cebos específicos. Posteriormente, se gestionó su traslado inmediato al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Flora y Fauna Silvestre del Distrito para su respectiva custodia.
Evidencias de amansamiento y el impacto del tráfico ilegal
Las evaluaciones preliminares y los registros fílmicos obtenidos por las autoridades ambientales revelaron un comportamiento inusual en el tigrillo. El animal mostró una conducta tranquila y una baja evasión ante la presencia humana, factores que la Secretaría de Ambiente asocia directamente con procesos previos de amansamiento e instauración de cautiverio doméstico.
La secretaria de Ambiente, Adriana Soto, enfatizó el impacto negativo de estas prácticas al señalar que el ejemplar se encontraba completamente alejado de su hábitat natural por causa del mercado negro. La funcionaria reiteró que las especies silvestres no deben ser consideradas mascotas bajo ninguna circunstancia y aseguró que las investigaciones pertinentes están en curso para identificar y sancionar a los responsables del traslado del felino a la capital.
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Marco legal y sanciones Penales en Colombia
La legislación colombiana penaliza de manera severa la extracción, movilización, comercialización y tenencia ilegal de fauna silvestre. Estas conductas no solo constituyen un desastre ecológico, sino que son tipificadas como delitos graves dentro del ordenamiento jurídico del país.
- Fundamento jurídico: Las sanciones se encuentran estrictamente contempladas en los artículos 328 y 328A del Código Penal colombiano.
- Penas de prisión: Los infractores que incurran en estas actividades ilícitas se exponen a penas privativas de la libertad de hasta 11 años de cárcel.
- Sanciones económicas: El régimen sancionatorio establece multas financieras que pueden alcanzar los 76.000 millones de pesos, dependiendo de la gravedad del daño ambiental causado.
Directrices de las autoridades ante el avistamiento de especies
La Secretaría de Ambiente ha extendido un llamado a la corresponsabilidad ciudadana para el manejo adecuado de situaciones similares en zonas urbanas. Se recuerda la importancia de seguir un protocolo estricto para no poner en riesgo la integridad del animal ni la de los ciudadanos:
- Evitar la manipulación: No se debe intentar capturar, alzar ni tocar al animal bajo ningún concepto.
- Prohibición de alimentación: Suministrar alimentos domésticos puede alterar la salud del espécimen o generar reacciones defensivas.
- No ahuyentar ni agredir: Acciones que involucren ruidos fuertes u objetos contundentes incrementan el estrés del felino y el riesgo de ataques.
- Reporte inmediato: La única acción civil recomendada es la notificación inmediata a las líneas de atención de la Policía Ambiental o la Secretaría de Ambiente.
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El hallazgo de este tigrillo en el norte de Bogotá es un recordatorio del largo camino que resta por recorrer en la protección de la biodiversidad colombiana. La preservación de los ecosistemas y la erradicación del tráfico de fauna dependen del compromiso institucional, el endurecimiento de la justicia y la denuncia oportuna por parte de la sociedad civil.













