Cundinamarca atraviesa una de sus temporadas invernales más intensas de los últimos años. Las lluvias constantes entre abril y junio de 2025 han provocado múltiples emergencias por derrumbes e inundaciones que han afectado carreteras y municipios del departamento. Sin embargo, este mismo fenómeno climático ha tenido un efecto inesperadamente positivo: una notable mejora en la calidad del aire, según lo confirmó la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).
El balance ambiental presentado por la CAR destaca que, pese a las afectaciones a cientos de familias damnificadas, la atmósfera en gran parte del territorio presentó una disminución en los niveles de contaminación.
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¿Por qué mejoró la calidad del aire?
Según la entidad, la prolongada temporada de lluvias ayudó a reducir la concentración de contaminantes, gracias a la humedad, la ventilación y las temperaturas más moderadas. Esto generó condiciones favorables para dispersar el material particulado y disminuir la polución.
Durante el primer semestre del año, se registraron dos eventos de transporte de polvo del Sahara: el primero entre el 12 y 14 de abril, y el segundo del 28 al 30 de mayo. Sin embargo, la alta humedad en el ambiente impidió que estas partículas generaran impactos significativos.
Las estaciones de monitoreo ubicadas en municipios como Chía, Zipaquirá y Fusagasugá reportaron índices de calidad del aire dentro de los rangos establecidos por las normas ambientales nacionales.
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Puntos críticos: contaminación en El Mochuelo
No todas las noticias son positivas. En el sector rural de El Mochuelo, en Bogotá, la situación es diferente. Según la CAR, en esta zona se registró un aumento del 13,2 % en las concentraciones de material particulado PM10, superando el valor límite diario permitido.
El Mochuelo está ubicado al lado del Relleno Sanitario Doña Juana, uno de los más grandes del país, donde se depositan residuos de la capital y municipios cercanos. Desde hace años, los habitantes denuncian los impactos negativos de vivir junto al basurero: malos olores, proliferación de moscas y problemas respiratorios, son quejas constantes que aún no han recibido respuestas efectivas del Distrito.
Otros puntos con niveles elevados (pero controlados)
En municipios como Soacha y Tocancipá Tibitoc (donde opera una planta de tratamiento de agua potable), las estaciones de medición también registraron picos elevados de PM10. No obstante, la CAR aclara que en ningún caso se superaron los promedios máximos permitidos por la normatividad ambiental.
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Un llamado a la vigilancia ambiental constante
Aunque las lluvias han aportado al mejoramiento de la calidad del aire en general, se insiste en que es fundamental mantener un monitoreo constante, especialmente ante eventos extremos como incendios forestales o llegada de polvo africano, que pueden alterar rápidamente las condiciones ambientales.
Con este balance, las autoridades ambientales recuerdan que los fenómenos climáticos no solo generan emergencias visibles como deslizamientos, sino también impactos ambientales menos perceptibles pero igualmente importantes.
















