En el marco del Día Nacional de la Fauna Silvestre, celebrado cada 30 de julio, el municipio de San Francisco, Cundinamarca, se posiciona como uno de los territorios más ricos en biodiversidad de la región andina colombiana. Ubicado a 55 kilómetros al occidente de Bogotá, sobre la Cordillera Oriental, este municipio guarda un verdadero tesoro natural en sus montañas, bosques y quebradas.
San Francisco forma parte de la provincia de Gualivá y cuenta con una extensión de 118 km², repartida en 10 veredas: San Antonio, Muña, San Miguel, Toriba, Arrayán, Pueblo Viejo, La Laja, Juan de Vera, El Peñón y Sabaneta. Sus paisajes, que varían desde los 1.500 hasta los 3.000 metros sobre el nivel del mar, albergan una asombrosa variedad de fauna y flora silvestre que lo convierten en un ecosistema clave para la conservación.
Un paraíso para las aves y mamíferos andinos
Según datos del Instituto Humboldt (2019) y caracterizaciones realizadas por investigadores como Gómez, Borja-Acosta y Sierra, en San Francisco se han identificado más de 192 registros de aves, incluyendo especies emblemáticas como mirlas, copetones, cardenales, azulejos, golondrinas, gavilanes y carpinteros. Pero uno de los grupos más destacados es el de los colibríes, con más de 25 especies registradas, consolidando al municipio como un referente para la observación de estas aves polinizadoras.
En cuanto a mamíferos, los ecosistemas de San Francisco albergan especies como conejos, armadillos, ratones de campo, comadrejas, chuchas (zarigüeyas), guaches y tinajos, muchas de ellas propias de los bosques andinos y altoandinos.

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Ecosistemas diversos y estratégicos
El municipio cuenta con una de las cuencas hidrográficas más importantes de Cundinamarca, comprendida por los ríos Sabaneta, San Miguel, Cañas y la cuenca del río Tabacal, afluentes del río Negro. Esta red hídrica sostiene no solo a la fauna local, sino también a comunidades rurales que dependen del agua para sus actividades cotidianas y agrícolas.
Además, sus suelos y clima lo ubican en tres pisos térmicos: templado, frío y páramo bajo, lo que favorece la aparición de diferentes ecosistemas, como robledales, encenillales, helechales, orquídeas silvestres y abundante epifitismo, todos característicos de los bosques andinos y altoandinos.
Las veredas de El Peñón, La Laja y Sabaneta, situadas entre los 2.400 y 3.000 msnm, han sido foco de estudios ecológicos por su valor como corredores biológicos que permiten la migración y conservación de especies sensibles al cambio climático y a la fragmentación del hábitat.
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Desafíos para la conservación
Aunque San Francisco es un ejemplo de riqueza biológica, enfrenta presiones ambientales. El Día Nacional de la Fauna Silvestre es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de proteger estos ecosistemas.
Instituciones como el Instituto Humboldt y organizaciones comunitarias han impulsado procesos de educación ambiental, monitoreo de biodiversidad y promoción del ecoturismo responsable, posicionando a San Francisco como un destino para la ciencia, el descanso y la conexión con la naturaleza.
















