Colombia volvió a demostrar por qué es uno de los territorios más importantes del planeta para la observación de aves. Durante el October Big Day 2026, el país registró 1.469 especies en una sola jornada, superando a Perú y Brasil en uno de los mayores eventos mundiales de ciencia ciudadana.
Pero el resultado no se explica únicamente por la riqueza natural del territorio. Detrás de esta cifra hay miles de observadores, recorridos por distintos ecosistemas y una comunidad que crece alrededor de la conservación de la biodiversidad.
Los datos publicados por eBird revelan otro aspecto importante: Colombia también sobresalió por el número de registros y la incorporación de nuevos participantes. Estas son las cifras que dejaron al país en los primeros lugares y las razones por las que esta jornada va mucho más allá de contar pájaros.
Colombia superó a Perú y Brasil en el October Big Day 2026
El pasado 10 de octubre, observadores de diferentes países participaron en una nueva edición del October Big Day, una jornada internacional dedicada a registrar aves y aportar información científica sobre su presencia y distribución.
Los resultados, publicados el 16 de octubre por eBird, plataforma del Laboratorio de Ornitología de Cornell, confirmaron el liderazgo colombiano en número de especies registradas.
El país alcanzó 1.469 especies, mientras que Perú ocupó el segundo lugar con 1.322 y Brasil quedó tercero con 1.257.
La diferencia es significativa: Colombia registró 147 especies más que Perú y 212 más que Brasil durante el evento.
Sin embargo, este resultado no depende exclusivamente de tener una gran diversidad natural. También requiere observadores preparados, conocimiento de los ecosistemas y una comunidad capaz de documentar sus hallazgos de manera organizada.

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Las cifras que explican el liderazgo colombiano
El desempeño nacional también se reflejó en otros indicadores de participación. Colombia no solo destacó por la cantidad de especies identificadas, sino por el volumen de información aportada a la plataforma internacional.
Estos fueron algunos de los resultados más relevantes:
- 1.469 especies de aves: primer lugar mundial en diversidad registrada durante la jornada.
- 8.164 listas compartidas: segundo puesto mundial, detrás de Estados Unidos.
- 2.604 observadores: tercer lugar en número de participantes.
- 233 nuevos usuarios de eBird: segundo puesto mundial en incorporación de nuevos participantes.
Los resultados muestran que la observación de aves en Colombia cuenta con una comunidad activa que continúa ampliando su participación.
Además, cada registro puede convertirse en una fuente de información útil para investigadores, organizaciones ambientales y proyectos de conservación.
Más de un millón de personas se conectaron alrededor de las aves
El October Big Day 2026 también alcanzó cifras extraordinarias en el ámbito internacional.
De acuerdo con los resultados publicados, 1.035.323 personas participaron mediante eBird y Merlin, herramientas desarrolladas por el Laboratorio de Ornitología de Cornell.
Durante la jornada se compartieron 121.248 listas de observación, elaboradas por 51.921 usuarios de eBird, y se documentaron 7.934 especies de aves.

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La Biblioteca Macaulay, uno de los archivos de referencia para el estudio de sonidos e imágenes de fauna, recibió además 93.415 fotografías correspondientes a 4.000 especies.
A esto se sumaron 6.389 grabaciones de audio de aproximadamente 2.000 especies.
Las cifras establecieron nuevos récords para una edición de octubre en número de especies registradas y listas compartidas.
¿Por qué estos registros son importantes para la ciencia?
La observación de aves puede parecer una actividad recreativa, pero sus resultados tienen aplicaciones científicas concretas.
Cuando los participantes registran una especie, su ubicación y la fecha de observación, aportan información que puede ayudar a estudiar la distribución de las poblaciones y los cambios que ocurren en sus hábitats.
Con suficientes datos y controles de calidad, estos registros permiten identificar tendencias que merecen atención y orientar nuevas investigaciones.
Por eso, las plataformas de ciencia ciudadana representan una alternativa para ampliar la recolección de información sobre biodiversidad sin depender exclusivamente de expediciones científicas especializadas.
La tecnología está cambiando la forma de observar aves
Uno de los avances destacados de esta edición fue la posibilidad de cargar grabaciones de sonidos directamente desde la aplicación móvil de eBird.
Esta funcionalidad facilitó que los participantes documentaran vocalizaciones durante sus recorridos y compartieran ese material con la Biblioteca Macaulay.
Cerca de 3.000 grabaciones llegaron directamente desde teléfonos celulares. En total, se recibieron 6.389 archivos de audio, más del doble de los 2.781 compartidos durante la edición anterior.
El crecimiento demuestra cómo las herramientas digitales pueden ampliar las posibilidades de participación en la ciencia ciudadana.
¿Qué aportan las grabaciones de audio?
No todas las aves se dejan observar con facilidad. Algunas permanecen ocultas entre la vegetación o son más fáciles de detectar por sus cantos que por su apariencia.
Por eso, los registros sonoros complementan las fotografías y las observaciones visuales.
Además, las grabaciones pueden contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de herramientas de identificación acústica, como Merlin Sound ID, y enriquecer las bases de datos utilizadas en investigación.
La tecnología, sin embargo, no sustituye la verificación de los registros ni el conocimiento especializado. Su mayor valor está en facilitar la documentación y permitir que más personas contribuyan con información útil.
El impacto va más allá de ocupar el primer lugar
Los resultados del October Big Day son motivo de celebración, pero su importancia no debería medirse únicamente por el puesto alcanzado en una clasificación internacional.
Cada lista aporta información sobre las especies observadas en un lugar y momento determinados. Cuando estos datos se acumulan durante periodos prolongados, pueden ayudar a estudiar cambios en la distribución de las aves y formular preguntas sobre sus hábitats.
Esta información puede ser útil para investigadores, entidades ambientales, organizaciones de conservación y comunidades interesadas en conocer mejor su entorno.
También puede servir como punto de partida para iniciativas de educación ambiental y turismo responsable, dos áreas que requieren planificación, conocimiento del territorio y medidas para reducir los impactos sobre la fauna.

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En ese sentido, la observación de aves conecta el interés por la naturaleza con oportunidades de investigación, formación y desarrollo local.
No obstante, registrar una especie no garantiza por sí solo su protección. Los datos necesitan análisis, seguimiento y acciones concretas para traducirse en resultados de conservación.
¿Qué necesita Colombia para mantener este liderazgo?
El reto comienza después de la jornada de observación. Mantener una comunidad activa requiere formación, acceso a herramientas, intercambio de conocimientos y oportunidades para que nuevos participantes se vinculen.
También es importante que los recorridos se realicen de forma responsable, evitando perturbar nidos, alterar el comportamiento de las aves o deteriorar los ecosistemas.
Entre las acciones que pueden fortalecer este proceso se encuentran:
- Promover actividades de educación ambiental en colegios y comunidades.
- Capacitar a nuevos observadores en la identificación y documentación de especies.
- Incentivar el uso responsable de plataformas de ciencia ciudadana.
- Apoyar iniciativas locales de conservación y turismo de naturaleza.
- Utilizar los registros disponibles para orientar investigaciones y decisiones ambientales.
Colombia ya demostró que puede convocar a miles de personas alrededor de su biodiversidad. El siguiente paso consiste en transformar ese entusiasmo en una participación sostenida durante todo el año.
El verdadero logro no está solamente en registrar más especies que otros países, sino en conseguir que ese conocimiento ayude a protegerlas.
¿Ha observado aves en su municipio o conoce algún lugar donde se concentre una gran diversidad? Compartir esas experiencias puede ayudar a descubrir nuevos territorios y despertar el interés por la riqueza natural de Colombia.
















