Las lluvias de octubre habían generado expectativas de recuperación hídrica en Cundinamarca, pero el panorama todavía está lejos de ser favorable. Aunque las precipitaciones aumentaron frente a septiembre, los niveles acumulados siguen por debajo del promedio histórico y la emergencia por desabastecimiento no ha terminado.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) advirtió que las precipitaciones registradas en las últimas semanas no son suficientes para dar por superada la contingencia. Además, durante los últimos dos días, las lluvias disminuyeron un 94 % en el territorio.
La situación mantiene a 22 municipios bajo distintos niveles de alerta. Dos permanecen en calamidad pública y seis están en alerta roja, mientras las autoridades insisten en la necesidad de proteger las fuentes hídricas y mantener medidas de ahorro de agua.
¿Por qué las lluvias todavía no recuperan los ríos y embalses de Cundinamarca?
La explicación no depende únicamente de cuánto llueve, sino también de las condiciones en las que se encuentra el suelo después de varios meses de estrés climático.
Según los análisis del Centro de Monitoreo Hidrológico y del Clima de la CAR, octubre registra una recuperación parcial de las precipitaciones frente a septiembre. Sin embargo, el acumulado de lluvia continúa por debajo del promedio histórico de los últimos diez años para el mismo periodo.
En otras palabras, que llueva con intensidad durante algunos días no significa que los sistemas de abastecimiento estén recuperados.
El suelo está absorbiendo buena parte del agua
El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, explicó que una parte importante de las precipitaciones recientes está siendo absorbida por el suelo, en lugar de llegar inmediatamente a ríos, quebradas y embalses.
La entidad relaciona este comportamiento con las condiciones de sequedad que dejaron las altas temperaturas registradas durante septiembre, cuando se alcanzaron valores de hasta 3,2 °C por encima del promedio normal, según el reporte.
“Hoy, la tierra está actuando como una esponja: absorbe e hidrata los suelos en sus procesos biológicos naturales antes de permitir la escorrentía hacia nuestras fuentes hídricas superficiales”, señaló Ballesteros.
Este proceso ayuda a explicar por qué los aguaceros no siempre producen un aumento inmediato del caudal de las fuentes que abastecen los acueductos urbanos y rurales.
Estos son los 22 municipios que siguen bajo alerta hídrica
La red de estaciones de monitoreo de la CAR permite observar el comportamiento de ríos, quebradas y otros cuerpos de agua. Con esa información, la corporación mantiene diferentes niveles de alerta según las condiciones reportadas en cada municipio.
El panorama se distribuye de la siguiente manera:
Municipios en calamidad pública
- Puerto Salgar, en la provincia del Bajo Magdalena.
- Viotá, en la provincia del Tequendama.
Municipios en alerta roja
- Caparrapí.
- Vergara.
- Villeta.
- Chaguaní.
- Silvania.
- El Colegio.
Municipios en alerta naranja
- Villagómez.
- Facatativá.
- Apulo.
- Cachipay.
Municipios en alerta amarilla
- Chiquinquirá.
- Buenavista.
- Caldas.
- San Miguel de Sema.
- Saboyá.
- Anapoima.
- Anolaima.
- La Mesa.
- Quipile.
- San Antonio del Tequendama.
La distribución de las alertas muestra que la contingencia no afecta a todos los municipios de la misma manera. Por eso, las medidas de prevención deben responder a las condiciones de cada territorio y a la evolución de sus fuentes de abastecimiento.
¿Qué significa la caída del 94% en las lluvias?
La disminución reportada por la CAR durante los últimos dos días evidencia la variabilidad de las condiciones meteorológicas en la región.
Los periodos de precipitaciones pueden alternarse con jornadas secas y temperaturas elevadas. Esta irregularidad dificulta anticipar cuándo se producirá una recuperación sostenida de los niveles de agua.
Sin embargo, el dato no significa que todos los municipios hayan perdido el 94% de sus reservas hídricas. Se refiere a la reducción de las precipitaciones reportada para el territorio durante el periodo señalado, no a una caída equivalente en el volumen almacenado en embalses o en los caudales de todos los ríos.
La diferencia es importante para interpretar correctamente la información y evitar conclusiones equivocadas sobre el estado de los sistemas de abastecimiento.
¿Cómo puede afectar esta situación a los hogares y las actividades económicas?
La persistencia de las alertas obliga a prestar atención al uso del agua en viviendas, comercios, industrias y distritos de riego.
Cuando las fuentes hídricas no recuperan sus niveles de manera sostenida, la planificación del consumo se vuelve especialmente relevante. El ahorro de agua, la revisión de instalaciones y el uso eficiente del recurso pueden ayudar a reducir desperdicios.
Entre las principales medidas preventivas se encuentran:
- Revisar grifos, tuberías y sanitarios para detectar fugas.
- Evitar el desperdicio de agua durante las actividades domésticas.
- Utilizar sistemas de riego eficientes y ajustar su operación a las necesidades de los cultivos.
- Atender las recomendaciones de los acueductos y las autoridades municipales.
- Mantener activos los planes de contingencia para responder a posibles restricciones en el suministro.
Estas acciones no sustituyen las medidas institucionales necesarias para proteger las fuentes de abastecimiento, pero contribuyen a disminuir la presión sobre el recurso disponible.
La recuperación hídrica todavía depende de las próximas semanas
La CAR reiteró que las lluvias recientes no permiten declarar superada la contingencia. Aunque octubre presenta un repunte frente a las condiciones secas de septiembre, el acumulado sigue por debajo de los registros históricos de referencia.
El comportamiento de las precipitaciones y la respuesta de los suelos y las fuentes superficiales serán determinantes para evaluar la evolución de la situación.
Por ahora, las autoridades mantienen el llamado a los municipios para sostener sus planes de contingencia y promover un consumo responsable del agua.
La situación también plantea una pregunta para las comunidades: ¿están preparados los hogares y los sistemas locales de abastecimiento para afrontar nuevos periodos de lluvias irregulares?
Compartir esta información puede ayudar a que más habitantes conozcan el estado de las alertas y las medidas de prevención que siguen siendo necesarias.
















