Más de 17.000 toneladas de material de excavación fueron depositadas ilegalmente en una zona de protección forestal, poniendo en riesgo inminente de avalancha y contaminación química a la red hídrica del Sumapaz. Esta alarmante cifra motivó la intervención inmediata de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), que en ejercicio de su autoridad ambiental impuso una medida preventiva de suspensión de actividades en la vereda Los Sauces, en el municipio de Fusagasugá. La intervención técnica reveló una afectación que supera los 3.671 metros cuadrados de suelo, transformando un área de importancia ecológica en un botadero clandestino de residuos de construcción y demolición (RCD).
El costo ambiental de la construcción sin permisos
La Dirección Regional Sumapaz actuó tras recibir denuncias ciudadanas que alertaban sobre el movimiento inusual de maquinaria y la acumulación de escombros en cercanías a cuerpos de agua. Al llegar al lugar, el personal técnico evidenció una transformación drástica del paisaje: la remoción total de la cobertura vegetal y la alteración de la estructura del suelo para dar paso al acopio masivo de materiales provenientes de obras civiles aledañas.
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De acuerdo con Érika Álvarez, directora regional de la CAR en el Sumapaz, el predio afectado se utilizaba como centro de disposición para la construcción de varias viviendas en la zona. "Se trata de un volumen aproximado de 7.343 metros cúbicos de material depositado sin autorización. Es una afectación crítica porque el lote se encuentra en la zona forestal protectora de una quebrada afluente de la Quebrada Los Sauces", señaló la funcionaria. La falta de permisos ambientales convierte esta actividad no solo en una infracción administrativa, sino en un foco de riesgo geológico.
Riesgos técnicos: De la contaminación química a la avenida torrencial
La disposición indiscriminada de RCD no es un problema estético, sino un fenómeno que altera la fisicoquímica del entorno. Según los informes técnicos, la remoción de la capa vegetal deja el terreno vulnerable a procesos de erosión acelerada. En el caso específico de Fusagasugá, la combinación de tres factores genera un escenario de peligro:
- Meteorización y Aguas Ácidas: Los materiales de excavación expuestos a la intemperie sufren procesos químicos que pueden generar lixiviados ácidos, los cuales migran hacia la fuente hídrica alterando el pH del agua y afectando la biodiversidad acuática.
- Inestabilidad de Laderas: Dada la pendiente del terreno en la vereda Los Sauces, la compresión de miles de toneladas de material suelto sobre un suelo inestable facilita el desprendimiento de masa.
- Amenaza de Avenidas Torrenciales: Con el incremento de las precipitaciones en la región, el agua de lluvia se mezcla con el sedimento suelto, arrastrándolo hacia el cauce de la quebrada. Esto puede generar taponamientos que deriven en crecientes súbitas o avenidas torrenciales, afectando a las comunidades ubicadas aguas abajo.
Impactos críticos identificados en la zona
La medida preventiva busca mitigar los siguientes efectos negativos detectados por la autoridad:
- Pérdida de servicios ecosistémicos: La eliminación de la cobertura vegetal impide la infiltración natural del agua.
- Compactación del suelo: La maquinaria pesada altera la porosidad del terreno, destruyendo su capacidad productiva.
- Sedimentación hídrica: El arrastre de finos hacia la quebrada disminuye la calidad del oxígeno en el agua.
- Riesgo geológico: Aumento de la probabilidad de deslizamientos por carga excesiva en zonas de protección.
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Marco legal y responsabilidad ciudadana
La medida preventiva impuesta implica el cese inmediato de cualquier actividad de acopio en el predio. La CAR ha sido enfática en que no se permitirá la reanudación de estas labores hasta que se cuente con los estudios de impacto y las autorizaciones correspondientes, además de los planes de restauración del área degradada. Este operativo resalta la importancia de la vigilancia comunitaria como primer anillo de protección de los recursos naturales en Cundinamarca.
La protección del recurso hídrico en el Sumapaz es una tarea conjunta entre la autoridad y la sociedad civil. Es imperativo que los constructores y propietarios de predios comprendan que el desarrollo urbanístico no puede avanzar a costa de la seguridad ambiental de la región. Se invita a la ciudadanía a continuar reportando cualquier actividad sospechosa que atente contra las zonas de reserva forestal a través de los canales oficiales de la CAR.













