El silencio de los humedales y la neblina persistente del Páramo de Las Cuchillas guardan secretos que, hasta hace poco, eran esquivos al ojo humano. No obstante, la tecnología y la comunidad han decidido aliarse para romper ese velo. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha desplegado un contingente de 26 cámaras de seguimiento en puntos estratégicos, transformando la vigilancia ambiental en un ejercicio de ciencia participativa donde el habitante rural es el protagonista.
Este despliegue no es solo un avance técnico; es un cambio de paradigma en la gobernanza del territorio. Al involucrar directamente a las Juntas de Acción Comunal (JAC), la CAR no solo instala dispositivos, sino que siembra un sentido de propiedad sobre la fauna que habita en 11 humedales y áreas protegidas como El Salto de las Monjas.
Sensores de calor y movimiento: Tecnología al servicio de la libertad
A diferencia de los métodos de observación tradicionales que suelen estresar a las especies, estas cámaras funcionan mediante sensores de movimiento y calor. Este sistema permite capturar la cotidianidad de la fauna sin alterar su comportamiento natural. Los dispositivos actúan como observadores fantasmas, documentando dinámicas ecológicas que son vitales para entender el estado real de conservación de nuestros ecosistemas.
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La iniciativa, que ha contado con una inversión superior a los $1.690 millones de pesos, se ha materializado a través de 13 convenios solidarios. Cada Junta de Acción Comunal ha liderado la gestión de aproximadamente 130 millones de pesos, demostrando que la eficiencia administrativa y la protección ambiental pueden caminar de la mano cuando se confía en la base comunitaria.
Un censo histórico: Más de 324 especies bajo el lente
Los resultados de los últimos diez meses son, por decir lo menos, reveladores. El monitoreo sistemático ha permitido el registro de 324 especies, un inventario que consolida la riqueza biológica de la jurisdicción. Entre los hallazgos se destacan:
- Aves: 300 especies, incluyendo el chilaco, torcazas y el ruiseñor.
- Mamíferos: 14 especies, con registros de la paca, el ñeque, la zarigüeya común y la ardilla roja.
- Reptiles e insectos: Presencia documentada de la cascabel tropical, el sapo común y diversos insectos polinizadores.
Nidia Clemencia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, enfatiza que este registro no es solo estadística. Se trata de información técnica de alto valor que respalda la toma de decisiones en procesos de restauración y gestión ambiental, permitiendo que las acciones de la Corporación sean más quirúrgicas y efectivas.
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Ecosistemas priorizados: Del Humedal Gualí a la Laguna de Fúquene
El alcance geográfico de esta estrategia abarca 12 municipios, protegiendo joyas hídricas como la Laguna de La Herrera, el Humedal Neuta y la Laguna de Suesca. En cada uno de estos puntos, la instalación de dos cámaras por sitio ha permitido mapear corredores biológicos que antes eran desconocidos.
Este esfuerzo conjunto, en el marco de los 65 años de la CAR, reafirma que la conservación no puede ser un acto aislado de una institución. La verdadera protección nace de la gobernanza ambiental, donde el ciudadano se convierte en el guardián de la zarigüeya que cruza el sendero y del armadillo que habita en la profundidad del bosque.













