El 1 de enero de 2002 nació formalmente el euro. En esa época hubo muchas esperanzas asociadas con la nueva divisa, pero también temores
En el 2002, 12 países de Europa se despedían de sus propias monedas y daban la bienvenida al euro. Los ciudadanos de Alemania, Bélgica, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Austria, Portugal y España comenzaban a acostumbrarse lentamente a las nuevas monedas y billetes.
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El euro no era totalmente nuevo, pues ya llevaba tres años utilizándose para transferencias o en el mercado internacional. Sin embargo, lo que queda en la retina es su debut en el uso diario, en el que consiguió acercar a los países y reafirmar el proyecto de la Unión Europea. Pero había también mucha incertidumbre sobre su real operatividad y se hicieron muchos pronósticos.
















