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Ni capitalismo ni socialismo, la Biblia y Dios promulgan el comunismo

Ni capitalismo ni socialismo, la Biblia y Dios promulgan el comunismo

Las ganas de superioridad que marcaron la humanidad desde aquel desobediente suceso en el edén, evidenciaron el declive social de lo que sería una lucha de clases interminable iniciado en los albores de la existencia hasta el final de los tiempos cuando todos finalmente estemos por la misma línea sin esa absurda y mal llamada “estratificación”


¿Sorprendido del titular del artículo? la verdad no debería estarlo, la lucha de clases es quizás el mayor problema social surgido a partir del individualismo y sobretodo, la grandeza de cada ser humano intentando demostrar que el mérito al esfuerzo está en adquirir lo que no se tiene y lograr lo que otros no pueden apelando al bien llamado “esfuerzo” cuyo motor vital está centrado en el aire de superioridad ante los demás no sin antes en la mayoría de casos sacrificar algo tan preciado como la dignidad.

Y es justamente todo lo anterior una alegoría de lo que la humanidad nunca debió ser, porque del mismo modo como progreso en una línea marcada por la abundancia muchas veces innecesaria y sobrante, también se colapsó en su propia carrera al éxito desmesurado sin tener presente que finalmente tantos méritos derivarían en insatisfacción personal para tontamente hacernos grandes frente a otros, como si nuestra existencia estuviera condicionada a la aprobación conceptual y colectiva de la sociedad y así tener a quien admirar siendo esto último una insatisfacción total y absolutamente vacía.

¿Por qué Dios estaría interesado en la igualdad?

Las desavenencias creadas netamente por culpa y capricho auto esclavizante de la humanidad son de por sí los grandes males que como seres humanos vivimos dia a dia y en efecto, la envidia, el aire de superioridad y sobretodo, el desprecio por lo “inferior” hacen que la cotidianidad sea algo muchas veces rutinario y poco cambiante, al menos desde una concepción de las atrocidades que otros cometen y que no parecieran tener fin, se ve en las noticias y se replica en todo aquel que no deja de comentar el mal porvenir de la sociedad, después de todo, no es el mazo sino como le va con las cartas que le dieron es lo que importa.

Es aquí donde lo que para algunos bien podría ser un chiste o una realidad futura lo cual cobra ciertamente algo de sentido al menos desde una concepción simple de lo que siempre debió ser, la verdadera vida a comparación de este matrix que envuelve mentes en lo que bien llamamos “el mundo y sus deseos” pues todo entra por los ojos y es nuestra convicción y voluntad lo que lo hace real o un simple imaginario que no tendrá ninguna trascendencia.

La Biblia, al menos desde lo que en ella misma puede leerse, deja marcado antes que nada el sentido de igualdad que todo ser humano debe tener, por supuesto no bajo el mandato de otros hombres sino desde una realidad aún mayor, una idea que perturba a los no creyentes pero que simboliza la culminación de esta existencia tal y como la conocemos, un comunismo que se revela conforme analizamos el sentido de una vida existencial mientras llega el cumplimiento de las promesas que en el pasado fueron inéditas, que marcan un presente sombrío y un futuro que muy pocos estarían dispuestos siquiera a contemplar en su mente.

Los textos comunistas de la Biblia

Existen varios versículos que indican el sentido de igualdad, claro está, una idea tan universal es inconcebible para los más ortodoxos que defienden el esfuerzo como una forma ideal de generar sociedades “más justas” y que sin embargo, no logran explicar de fondo el problema de las oportunidades vs el éxito en la mayoría de quienes realmente se esfuerzan pero cuyos resultados a duras penas sobrepasan las expectativas de un buen vivir y que sin embargo, hacen que erróneamente la gente ya se crea clasista y con el derecho a señalar y en el peor de los casos a pordebajear a quienes supuestamente “no están a su nivel” pero veamos que indica la Biblia en su versión del comunismo puro.

Todas las cosas en común

Un ejemplo de vida bajo el sistema comunista se ve claramente en el libro de los Hechos de los apóstoles cuyo epicentro de fe jamás fue la superioridad personal sino todo lo contrario, entendieron que la materialidad es transitoria y que al despojarse de lo terrenal no estarían enfocados en dedicarse al ocio y menos aún a mamar gallo, pues la biblia es muy clara cuando dice “Cuando estuvimos con ustedes, les dimos esta regla: El que no quiera trabajar, que tampoco coma” 2 Tesalonicenses 3:10

“Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” Hechos 2: 43 - 47

"Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad, como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos" 2 Corintios 8: 13 - 15 

"Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad" Hechos 4: 32 - 35

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