¿Deberían casarse los sacerdotes católicos?

¿Deberían casarse los sacerdotes católicos?

La fe exige de sus feligreses obediencia y credibilidad, pero en el caso del sacerdocio el tema va más allá de una simple vocación celestial restringiendo todo aquello que podría considerarse inmoral, especialmente el ámbito sexual


Elegir el sacerdocio como profesión y estilo de vida implica entender la visión de la religión, su rol social y sobre todo sus impulsos sentimentales y sexuales, un reto nada fácil aun cuando todo entra por lo ojos y que el hombre de fe en cuestión debe suprimir en su mente el deseo a cambio de sacrificio espiritual y entrega absoluta al señor, una noción compleja de dominar, algunos nacieron para esto y otros cometen atrocidades que van en total contravía de lo normal.

El tema más allá de ser una regla de vida que no se encuentra textualmente en la Biblia, es la respuesta a una norma que no siempre existió, especialmente si hablamos de los inicios del cristianismo. El celibato, es decir, la regla que obliga a los sacerdotes a permanecer castos, no es un dogma de fe y por tanto técnicamente no sería obligatorio desde la visión del nuevo testamento, más bien, es un reglamento impuesto del catolicismo cuya historia está marcada con contradicciones especialmente desde lo que claramente establecen los apóstoles guiados por espíritu santo y consignado en las sagradas escrituras.

¿Los primeros apóstoles fueron célibes?

Es notable que la Biblia y más concretamente el nuevo testamento indique clara y sorprendentemente varios hechos interesantes en relación al celibato inexistente al menos desde los requerimientos para ser dirigente de la iglesia como se llamaba aquel entonces a quien aspiraba a este cargo espiritual y contrario a lo que podría pensarse, se aconseja al futuro colaborador de los asuntos de la fe primeramente estar casado con una sola mujer, educar a sus hijos y ser ejemplo de sociedad.

Según el libro de 1 de Timoteo 3: 1-13 El primer requisito para ser un obispo o como en su lenguaje original se le conoce también en otras traducciones como “anciano - sacerdote o pastor” es el siguiente:

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7 También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Del mismo modo, el pasaje indica claramente que el mismo requisito aplica a los diáconos quines son otra forma de colaboradores de la naciente fe cristiana:

8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; 9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. 10 Y estos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. 11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. 12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. 13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

El teórico primer papa fue un hombre casado

Aún más interesante que lo anterior, es indicar que el nuevo testamento deja por sentado que el vicario de Cristo del mundo catolico fue en su momento un hombre casado, quien fuere Simon Pedro llamado Cefas por Jesus y los apóstoles dejó su marca familiar según el siguiente pasaje de 1 Corintios 9:5

¿Acaso no tenemos derecho a llevar con nosotros una esposa creyente, así como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?

Según algunas referencias históricas verificables, Simón se estableció en Cafarnaúm, donde vivía con su suegra en su propia casa al tiempo de comenzar el ministerio público de Cristo (alrededor del 26-28 D.C.). Por consiguiente, Pedro era casado y según Clemente de Alejandría tenía hijos.

Los cristianos sacerdotes posteriores también fueron casados

Después del año 100 en plena expansión del cristianismo por el mundo romano y antes de ser contaminado por la venidera apostasía predicha en el nuevo testamento, el ejercicio del sacerdocio no tiene restricción alguna en relación al celibato, de hecho, no existía ningún concepto que indicará ser una obligación, esta idea resultó en siglos posteriores y bajo muchas controversias hasta ser actualmente la regla #1 del catolicismo para quien desee ser sacerdote.

Según el libro “Las dos babilonias” del autor Alexander Hislop, los sacerdotes cristianos de aquel entonces eran hombres casados y los testimonios fueron grabados en sus tumbas:

“A Basilio, el presbítero, y a Felícitas, su esposa. Esto lo hicieron ellos mismos.”

“Petronia, esposa de sacerdote, modelo de modestia. En este lugar descansan sus huesos. Ahorraos vuestras lágrimas esposo e hija queridos, y creed que está prohibido llorar por alguien que vive en Dios.”

La Biblia no deja lugar a dudas el rol que un sacerdote debe tener en el mundo moderno, claramente enseña que una persona dirigente de la iglesia debe ser un claro ejemplo de buen comportamiento, cuyos valores y seriedad sean la guía para modelos de familias casadas y cuya personalidad sea ejemplar ante la sociedad y transmita el verdadero mensaje de la palabra de Dios escrita por sus santos profetas y apóstoles.

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