En esencia: ¿Es más importante la muerte de la reina Isabel II que la de cualquier otra persona?

En esencia: ¿Es más importante la muerte de la reina Isabel II que la de cualquier otra persona?

Pocas veces la defunción de un ser humano tiene tanta expectativa mundial al punto de ser prácticamente el tema central mientras termina la eterna y extravagante pompa fúnebre

Querida por muchos y odiada por otros, es notable la influencia que al día de hoy cobra la figura de las monarquías aún existentes en países bajo sistemas democráticos demostrando legados que marcan distancia entre una familia común y corriente vs el ideario falso de ser diferente solo por llevar un simple apellido continuo y ancestral mantenido únicamente por aquellos que se creen a sí mismos semejante falacia.

Impresiona la magnitud mediática mundial creada especialmente por los medios de comunicación tratando de involucrar la máxima atención hacia el público y haciendo creer que esta muerte en verdad nos concierne o le haya dolido a todos, pero nada más lejos de la realidad.

Así como esta quien hizo fila más de 20 horas, sin comer, beber, aguantando frío y resistiendo otra serie de peripecias solo por ver en el cajón a “su majestad”, también estuvo el que poco o nada le importó el tema de la señora Isabel II, considerando que la condición de la muerte siendo reina o no, no cobra ninguna relevancia y contrario a todo, solamente es un simple ser humano que dejó su hálito vital para entrar en el club de los difuntos inconscientes sin distinción de ninguna clase social donde las extravagancias son absolutamente innecesarias, pues finalmente los gusanos no diferencian el personaje sino que disfrutaran eso sí, carne real fina quizás un poco añeja, rejuda y bien dura de roer, de modo que la tarea esta larga pequeños ayudantes y cómplices de la muerte y la putrefacción.

Por supuesto, quien más siente esta situación es el britanico de a pie cuya expectativa se refleja en el altar imaginario en torno a la monarquía expresando pesar por tan lamentable pérdida y tratando de hacer ver al mundo la aparente importancia de todo este asunto, pero así como hubo ingleses que estuvieron unidos por un mismo pesar, otros protestaron frente al palacio de buckingham o tomando cerveza en los bares como si este monumental evento fuera menos importante que bajar alcohol y no prestar la mas minima atencion al show fúnebre que no los represento.

Siendo honestos en el sentimiento mayoritario, me atrevería a pensar con el debido respeto a la señora Isabel, la cuestión sin importancia que fue esta muerte para la mayoría de ciudadanos comunes y corrientes que dia a dia resiente los embates de conseguir las cosas para el sustento diario y en efecto, de las grandes críticas hacia la monarquía, está el simple hecho de ser más que aportantes a una sociedad, ser figuras públicas parasitarias sin ninguna relevancia, es más, algunas naciones esperaban este momento para dejar de estar bajo el yugo monárquico inglés y empezaron procesos de emancipación y de corazón espero que lo logren porque es más que inaudito la existencia de monarquías en pleno siglo XXI.

Es interesante notar que libros como la Biblia no hacen hincapié y menos aún distinción en la importancia entre seres humanos y animales indicando sorprendentemente que el espíritu de vida o el motor del movimiento de animación en cualquier entidad viviente es el mismo para todos y que vamos exactamente al mismo lugar, es decir, al Seol hebreo o lo que es lo mismo: el cementerio común de la humanidad también conocido como hoyo, hueco, fosa, abismo, sepulcro o el popular infierno.

También digo, en cuanto a la conducta humana, que Dios está poniendo a prueba a los hombres para que se den cuenta de que también ellos son como animales. En realidad, hombres y animales tienen el mismo destino: unos y otros mueren por igual, y el aliento de vida es el mismo para todos. Nada de más tiene el hombre que el animal: todo es vana ilusión, y todos paran en el mismo lugar; del polvo fueron hechos todos, y al polvo todos volverán” - Eclesiastés 3:18-20

Ya para terminar, la muerte de esta señora nos pone a pensar en otros hechos alrededor de lo ocurrido. Quizás entendamos que después de todo y en la vida diaria, Isabel no tenía hábitos distintos a nivel humano que después de todo la hicieran más especial, pues comia, bebia, iba al baño, tenia gases, nada nuevo de lo que haría otra persona, solamente gozo de una sobrevaloración clasista alimentada por mentes débiles que en el transcurso del tiempo elevaron el estatus de su familia a niveles estramboticos haciendo creer al público general que estaban por encima de cualquier mortal y que sin embargo bajo su fachada, son humanos que no escapan a condiciones físicas, mentales, sentimientos, necesidades y sensaciones que todos tenemos y que nos hacen únicos y sobretodo total, absoluta y sobretodo esencialmente IGUALES.

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