Es interesante notar como cada representante de Cristo desde la creencia vaticana, se esmera en distanciarse de la ortodoxia explícita de los mandatos bíblicos, para dar cabida a la modernidad y abrazar lentamente todo lo prohibido por la palabra de Dios, de Jesucristo y de los apóstoles inspirados por el espíritu santo cuya fe dejaron como ejemplo a seguir y que al día de hoy, es un completo circo.
Una pantomima disfrazada eclesiástica
La figura del papado como máximo representante de la iglesia católica y en términos amplios el mundo cristiano en general, generan expectativas acerca de la visión y el rumbo de los creyentes. Sorprende el grado de flexibilidad que en los últimos tiempos se proclama desde el vaticano contribuyendo mayormente a proteger el libertinaje humano acogiendo al pecador que no cambia el rumbo ni las acciones de su vida, pretendiendo vender la idea de una inclusión general, pisoteando la principal fuente de orden y justicia para el ser humano: seguir los mandatos y leyes de la Biblia para un correcto orden social en materia de continuidad de la vida.
De las muchas versiones de la Biblia, con su fraseología cambiante y su forma de dar a conocer el mensaje, su finalidad es clara y contundente, a pesar de ello, el cristianismo en general desafía constantemente lo que tiene que obedecer para dar cabida y rienda suelta a sus intereses personales, no sin antes generar polémica fácilmente evadida por miedo al qué dirán, lanzándose directamente a los brazos de lo prohibido, proyectando lo que tienen en su mente proclamándolo orgullosamente como un estilo de vida sin presunta condena celestial a futuro.
La Casa Amarilla - producciones escénicas, más información: AQUÍ
¿El mundo al revés?
En estos tiempos, el libertinaje humano es el frenesí impulsor del “haga lo que se le dé la gana protegido por la ley”, incitado por el ahora modernismo de la inclusión sexual, entendiendo la vida no como algo que deba continuar a través de la procreación, sino la desidia de ser libre, de no tener reglas ni límites, de satisfacer deseos por encima del placer y de juzgar a aquellos que no comparten el nuevo orden social que surge como una supuesta necesidad de vida buscando aceptación social forzada.
Ahora los pájaros le tiran a las escopetas, ahora lo malo es bueno y lo bueno es malo, una vida sencilla ya no es suficiente y es vista como algo aburrido, un estilo social no es completo si no se aceptan las nuevas formas de placer que pululan alrededor y una creencia no es aceptada si no viene con la bendición y el patrocinio de hacer lo que la sociedad y la desidia humana quiere y no lo que Dios a través de laBiblia proclama.
¿Hasta dónde llegará la libertad humana total sin límites? Una pregunta difícil de responder y sin embargo, el día a día va generando la respuesta, pues todo es cambiante y tendiente a la satisfacción cada vez más amplia y menos restrictiva, desde que impera la colectividad, evidenciamos que el miedo a Dios desde el punto de vista mundano pierde por mayorías, desencadenando desenfreno lujurioso pasando por encima de la moralidad decadente y vendiéndose como el mejor plan de vida de aquellos cuyos placeres no conocen límites y no distinguen entre lo correcto y lo incorrecto, aunque para el mundo no existe lo incorrecto, solo lo que no se ha hecho o experimentado.













