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El mal financiamiento

El mal financiamiento

El caso del reconocido comediante Álvaro Lemmon es sin duda más que una necesidad económica, la ventana de una situación que rebasa los límites entre el relativamente buen vivir y el total inconformismo social por mostrar algo que no se tiene pero que debe aparentarse a como dé lugar


Conocido como “el hombre caimán” este plateño (plato Magdalena) cuya vida no es propiamente sinónimo de cuna de oro y a punta de verdaderos esfuerzos forja su carrera artística bajo las más duras condiciones, abandonado por su padre a muy corta edad y criado enteramente por su señora madre a quien años después pierde, su vida es dedicada principalmente al espectáculo y a su familia.


Ciertamente es creyente de la virgen María o al menos eso afirma, incondicional con el necesitado y desparpajado cuando la ocasión lo amerita.

El hombre del bigote y las muecas

Si algo tiene este personaje en su haber artístico de aproximadamente 45 años es justamente el poder cómico, pues aun con mañas de tiempos antaños y para esta época, es inevitable que su público no ría y logra esto no propiamente por lástima, sino porque en verdad aun tiene trucos y palabrería culebrera bajo el sombrero. Sus chistes aun siendo algo flojos reflejan la sencillez que prefiere la gente a un humor más elaborado y carente de esa chispa social pícara emergente de Lemmon que para su edad solo él sabe imprimir y esto de por sí es una gran habilidad.

Chacaracacha, mira mira mira, mira como baila

El humor de este hombre por momentos es algo enredado pero chistoso, no necesita ser tan técnico en sus cuentos y la sola presencia da para asegurar risas, es claro que su acento costeño sumado a sus gestos locos captan la atención del público que sin pensarlo dos veces acompañan con las palmas su inconfundible toque de guitarra si es que acaso este acto no es la cúspide de sus presentaciones o sus típicas frases fuera de serie como lo son “corroncho, no jodaaa, muñequeburro”. Algunas palabras utilizadas en sus rutinas jamás serán encontradas en diccionarios académicos, pues Álvaro logró crear de su propio ingenio dicho lenguaje único marcando su esencia artística.

La vida de un artista y sus finanzas

El asunto de todo lo anterior bien podría derivar en el mejor estilo de vida posible, buena paga, los mejores beneficios, tener lo que otros no tienen, sin embargo, en el caso del hombre caimán existen detalles que vale la pena analizar, desde su trayectoria profesional, hasta el modo como tanta fama y fortuna hacen que un artista ciertamente viva sobrevalorando el peso de su éxito, gastando más de lo que gana y olvidándose de pensar que el dinero en estas instancias de la vida no se acaba con el derroche y que siempre es conveniente invertir y guardar algo para las necesidades más no gastarlo todo a manos llenas, una simple idea que a veces en esta esfera televisiva pasa totalmente desapercibida.

Y en efecto, estos personajes de la pantalla chica estoy seguro ganan bien o de lo contrario no harían lo que hacen, pero con Lemmon el tema va más allá de un simple asunto de dinero, especialmente en lo relacionado con ese ímpetu bonachón que es bien sabido emana del famoso hombre caimán.

De la fama a vendedor informal

Según varias fuentes de información, Álvaro Lemmon oficialmente fue retirado del Canal Caracol no sin antes ser debidamente indemnizado, algunos informes decían que su pensión era de aproximadamente 4 millones de pesos siendo esto confirmado por el mismo Álvaro, pero curiosamente en otros instantes del tiempo, el mismo Lemmon y a raíz de muchos rumores, terminó confirmando que su mesada era de $1.800.000 dinero que según el artista no alcanza para vivir.

Hasta hace algunos días, un youtuber encontró al famoso humorista vendiendo mochilas por la calle en Santa Marta, un hecho que generó todo tipo de reacciones públicas especialmente en el juzgante mundo de las redes sociales cuyos comentarios no bajaron al Canal Caracol de todo tipo de insultos e improperios, sin embargo, algunos antiguos compañeros del señor Lemmon declararon que este comediante no salió de Caracol por la puerta de atrás ni mucho menos con el bolsillo pelado y por el contrario, sus beneficios fueron garantizados conforme lo exige la ley.

¿45 años no bastaron para ahorrar e invertir?

Muchos se preguntan ¿Por qué razón Álvaro Lemmon no logró hacer una fortuna en tanto tiempo o si la hizo en qué se fue como para que ahora este tan endeudado y lleno de problemas? y en efecto, este hombre era para que estuviera viviendo como el rey de reyes con aparentes o nulas preocupaciones.

No podríamos entrar a juzgar directamente el modo como este comediante administra sus finanzas pero algo sí queda totalmente claro: gastar a lo grande lo que no se tiene sumado a excesos innecesarios, dan como resultado una forma de vida derrochadora que solo deja duras lecciones a costa de mostrar apariencias viviendo internamente la desdicha de haber podido tener lo necesario en medio del frenesí abismal, para al menos hoy en día vivir digna y tranquilamente sin llegar a ser objeto de duros cuestionamientos públicos por el mal manejo del dinero o la enajenada idea de que el porvenir no es cosa del azar o que no toque a quien tiene fama y fortuna haciendo que malos manejos financieros, derroches y deliberación sin control no traigan sus terribles consecuencias económicas.

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