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Aprender a desaprender

Aprender a desaprender

En un mundo donde la gente se siga alarmando más por la realidad del amor sexo género diverso que por la desigualdad social, por ejemplo, definitivamente hay serios problemas educativos. La educación inclusiva no se trata de más sino de una necesidad y no solo debe orientarse desde la creación de espacios seguros para desarrollar habilidades diversas o inteligencias múltiples; también debe preocuparse por redefinir el enfoque pluricultural y diverso desde un camino hacía la humanización


Hoy, en el Día Internacional de la Educación, partamos de que la educación es un principio fundamental y, como lo promulga la UNESCO, es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva. En ese sentido, debemos garantizar no solo el acceso sino la calidad de la misma, promoviendo una formación integral que prepare seres humanos más conscientes y sintientes, más allá de seres pensantes y obedientes al conocimiento pues, si bien la teoría es fundamental y definitiva, esta no incluye patentemente la preparación para la vida, es un hecho.

Entre tanto, de cara al mundo real, una de las condiciones que muestran que la educación no está del todo bien, es ver cómo los currículos escolares pretenden sus ofertas basándose en los resultados académicos o científicos, alardeando las oportunidades que se tienen al tener, por ejemplo, convenios internacionales, bilingüismo, campus, etc., que sin duda no están para nada mal y que seguramente propenderán al desarrollo del conocimiento de cada estudiante, pero, ¿Dónde queda el valor social que debería fomentar la igualdad, la inclusión y la horizontalidad en las relaciones humanas?

Por otro lado, es importante reconocer que la base de todo es el contexto, ya he visto reflexiones de cómo el ser humano más que natural es cultural, que ningún ser es una isla, que la lectura interseccional es la que debe estandarizar el entendimiento conductual o sencillamente que toda acción tiene un contexto. Así las cosas, somos y seremos siempre, con certeza lo digo, un producto de lo que nos rodea desde que nacemos hasta que morimos y por ello, cada cosa que se nos instaure, dependerá de variantes como nuestro territorio, nuestra época, nuestra red de apoyo, nuestro lenguaje, nuestras prácticas culturales, entre otras. Pero no por eso estamos obligados a quedarnos en ese espectro sin al menos conocer, reconocer e intercambiar otros estilos de vida y de usanzas que son totalmente válidos.

Ya tenemos planteada la educación como derecho humano, así como el proceso de socialización desde el contexto y su relación con la educación. Ahora quiero aprovechar para plantear una reflexión, a mi modo muy descontextualizada, de que “Los derechos del uno terminan donde inician los del otro”, estoy seguro de que, en coherencia con esto, no todos nos ubicamos de manera interseccional desde una igualdad, relacionando la igualdad desde le medición de garantías, por esto mismo con los años se han revelado distintas luchas históricas que le apuntan a la equidad y, desde ahí, de la previamente entrecomillada noción.

Veamos un ejemplo: No es igualitario ni equitativo que una mujer blanca, estrato 4, con educación y garantías, sea puesta en un mismo medidor con una mujer negra, estrato 2, sin educación ni garantías. Claro, su valor como mujer no cambia, pero el tener sus garantías y derechos abrigados o no, las pone en un contexto completamente opuesto, por lo cual lo coherente es que haya un enfoque diferencial que se adapte a la realidad particular, a sus necesidades y a la lucha por no solo garantizar, sino reivindicar.

Lo expuesto antes también pasa en las aulas, no es lo mismo estudiar en un colegio católico, mixto, femenino, masculino, rural, público, privado, etc. Cada uno estará sesgado por unos principios y de hecho por un adoctrinamiento que, dependerá de las posibilidades y de la consciencia de los acudientes. Su tarea es, quieran o no, sesgar a sus menores bajo su criterio y decisión. En esta instancia, les dejo un cuestionamiento que puede situar la decisión de orientar la educación de los menores según el sitio y es básica, ¿Por qué y para qué en la institución elegida? Si tienen la posibilidad de que la respuesta sea clara, contundente y entre todo que se adapte a las necesidades del estudiante como un individuo que se enfrentará a la actualidad y conscientes de que la realidad no es la misma que hace 10 o 15 años, les aplaudo de pie, también si la pregunta siembra dudas que pueden ser consideradas para que la educación sea más consciente, ese es el mejor camino. Pero, si aun sin tener claridades o respuestas se obvia el deber ser y la influencia sistémica, allí ya hay un detonante que problematizará en algún momento la educación y el desarrollo mismo de los estudiantes.

Al parecer es claro el énfasis que hago en la educación de menores y es porque considero que es la más urgente por dos razones principales:

  • Desde el concepto legal los hechos y disposiciones de un menor no son independientes y éstos serán decisión de los padres o acudientes, en todo caso. Distinto a la formación media o superior que se supone cuenta con la posibilidad de más autonomía por parte del individuo. Igualmente, frente a la realidad, el panorama educativo y la necesidad de repensarlo llega a ser transversal.
  • Se considera más fácil desde el concepto psicopedagógico brindar herramientas desde la primera infancia que incidirán en el desarrollo del ser en sus demás ciclos de vida. Cada acción de un individuo se relaciona con la construcción que en muchos casos remite a su
    infancia.

La pre-educación

En esta parte quiero resaltar algo que pareciera obvio pero que a veces se torna inconsciente. Se trata de la educación que está antes de llegar al aula, esa que nos brinda nuestro núcleo primario: nuestra familia. Este es uno de los principales focos de afectación en la calidad educativa dado que, aunque es un trabajo articulado a la formación del individuo, a veces suele obviarse que únicamente corresponde a los planteles.

El mensaje en esta parte es a hacer un equipo sólido desde casa, que brinde principios coherentes con la realidad y que desde un ámbito más académico se fortalezca y complemente. Además de que fomente trabajar en garantizar los derechos estudiantiles desde casa en línea con los menores, velando porque se les respete el derecho a la libre personalidad y conociendo las múltiples rutas de atención que con apoyo psicosocial generen la construcción efectiva de un espacio seguro, que no busque coartar, sino que dé lugar a una guía desde el respeto y la apropiación personal.

Del ABC al LGBTIQ+

Revisando noticias y estadísticas de matoneo estudiantil, son demasiados los casos de intolerancia que, por desconocimiento, falta de pedagogía o simple omisión del enfoque de género en el aula, niños, jóvenes y sus familias que clasifican como diversas, resultan siendo víctimas afectando no solo el proceso educativo sino la integridad de las víctimas en aspectos físicos, psicológicos, estructurales y sistémicos. Entre otros que, al no ser remitidos con rutas de atención efectivas, pueden acarrear consecuencias de deserción, desinterés, involución en el desarrollo integral y, desafortunadamente, problemas de depresión, ansiedad y hasta el suicidio como fue el conocido caso del joven Sergio Urrego en Bogotá o para no ir tan lejos ver, como se evidencia en Informe de la UNESCO publicado con motivo del Día Mundial contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia 2.021, “Más de la mitad de estudiantes LGBTQI sufren intimidaciones en la escuela”
https://www.semana.com/educacion/articulo/mas-de-la-mitad-de-estudiantes-lgbtqi-sufrenintimidaciones-en-la-escuela/202145/

Aquí se hace urgente el entender la carencia de aprender a desaprender desde el respeto y que ubicados en la realidad de la población sexo género diversa, se necesitan no solo Políticas Públicas sino campañas de prevención que apunten a que "Cambiar el rumbo, transformar la educación", sea más que el lema bajo el que la UNESCO celebra el Día Internacional de la Educación este 2.022.

Es momento de priorizar la necesidad de adquirir herramientas para disminuir esos índices que son el pan de cada día y no solo en Colombia. Existe una guía producida en México que da cuenta de la realidad en este país y que nos permite reconocer el bullying homofóbico y transfóbico en los centros educativos, propiciando recursos para la prevención a partir de talleres de sensibilización. Encuéntrala aquí: https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2019-04/08-Bullyinghomofobico.pdf 

En el contexto local, en Zipaquirá existe la Fundación Cuerpo y Movimiento (https://www.facebook.com/fundacioncuerpoymovimiento), entidad sin ánimo de lucro que desarrolla procesos de sensibilización y creación artística con enfoque social comunitario. Hace algunos meses desarrolló desde su dirección de intervención social a cargo del trabajador social Juan Suárez, la cartilla: “Diversidad Sexual ¿Pecado, ideología o compleja humanidad?”, insumo de lo que puede ser un primer abecé del sexo y género llevado a las casas y a las aulas. Un primer paso para desmitificar temas que hacen parte de nuestra realidad y que definitivamente necesitan ser naturalizados y abordados.

En su momento, la socialización de la cartilla se hizo en el marco del conversatorio "Género y educación escolar. Lanzamiento de Cartilla de Iniciación en la Diversidad", en febrero del año 2.021, como aporte para brindar herramientas que faciliten los procesos de sensibilización luego de conocer varios casos en los que, en casa y en el aula, se venían alimentando discursos de odio, casos de represión, así como una incansable repetición de binarismos que se ven y escuchan en este caso en la Capital Salinera pero que claramente están presentes en más territorios. Frente a este panorama, buscando ser juiciosos, pero no prejuiciosos; se dispuso hacer equipo con Juan Suárez para adelantar la ilustración a cargo de la artista zipaquireña Aida Pulido y la diagramación a mi cargo. Este material puede ser consultado en:
https://www.calameo.com/read/006402957a1eda585c50a 

Por otro lado, les invito a estar pendientes de los procesos de Sin Etiquetas, Diversidad en Acción (https://www.facebook.com/sinetiquetaszipa), colectivo independiente de Zipaquirá que desde el año anterior trabaja en pro de la garantía de los derechos humanos con enfoque diferencial de género y diversidad sexual. Entre los espacios que ha construido de manera abierta actualmente se encuentran la “Escuela Formativa” y “Cine Rosa”. Trabajando en dignificar el “Ser Marica” como un acto político que resiste en contextos fundamentalistas y conservadores y que aporta desde distintos frentes al desarrollo humanitario.

Es importante que entendamos que no hay que absolutizar las cosas y que, si estamos compartiendo una visión, nunca será la única. Lo que sí es urgente es que aprendamos a desaprender a partir del reconocimiento y del cuestionamiento individual y social de por qué somos, sentimos, pensamos o hacemos de determinada forma. Espero que después de esa pregunta podamos ratificar con argumentos sólidos y no desde repeticiones vacías de “eso es lo que me han dicho, porque Dios así lo quiere, etc.”. Créanme, es admirable la conexión de lo discursivo y práctico de nuestro desarrollo humano, el poder trabajar en ser coherentes desde lo que queremos de modo individual, deconstruido y, sobre todo, sin hacer daño a nadie, éste será uno de los indicios para: Aprender a desaprender.

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