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Fotomultas, la pesadilla de los conductores en vías de Cundinamarca

Fotomultas, la pesadilla de los conductores en vías de Cundinamarca

Movilidad reconoce que en los casos de comparendos que se consideran injustos se debe solicitar nulidad ante la sede operativa que notifica la multa, y el proceso de verificación puede tardar 2 meses


Mientras Luis* estaba en su vivienda y su esposa realizaba una diligencia en su carro –un Renault Mégane II modelo 2007–, en la vía a Silvania (Cundinamarca) estaban tomándole una fotomulta a un vehículo con una placa similar a la suya, el 29 de noviembre del 2016.

La matrícula de Luis era CCZ y la del infractor CZZ, una sola letra de diferencia. El número de ambos era el mismo, y por una confusión o un problema en el sistema, que a Luis nunca le explicaron, terminó viviendo una pesadilla de cinco meses.

El 10 de diciembre pasado, a la casa de este matrimonio llegó la notificación de fotomulta. Por exceso de velocidad le impusieron la sanción C29, y le cobraban 344.730 pesos. 

Le daban dos opciones: pagar y acogerse a los descuentos por pronta cancelación o presentar objeción ante la Secretaría de Tránsito y Movilidad de Cundinamarca en 11 días hábiles (siete de los cuales ya habían pasado).

Lo que les parecía el colmo era que el vehículo de la fotomulta era de color oscuro y su Mégane es beige. Ese mismo día enviaron a la entidad la petición de nulidad, pero en la respuesta encontraron otra traba. 

Les decían que una primera notificación había sido enviada el 30 de noviembre, un día después de la supuesta multa, y que ellos la habían rechazado en su domicilio; además, que por no haber aceptado habían publicado un edicto en la sede operativa de Sibaté, a una hora y media de su vivienda

“Esto nos parecía una broma, porque a mi casa nunca llegó. Si hubiera sido así, no habría pedido la nulidad el 10 de diciembre, sino ese mismo 30. Tampoco me mostraron la planilla en donde registraron la supuesta entrega ni el edicto; cómo iba a revisarlo en esa sede, si yo nunca voy por allá”, refutó Luis.

La respuesta fue que, como hubo dos notificaciones y la apelación no cumplió los tiempos estipulados, debía pagar la multa. “Nos fuimos entonces a un juzgado e interpuse una tutela con la asesoría de un amigo que es abogado. Pasaron varias semanas, y el juez me respondió que rechazaba la solicitud porque la tutela no era la vía legal que debía usar, sino que debí haber pedido la nulidad en esa sede”, explicó Luis, quien esperaba que su problema se resolviera, pues estaba a punto de vender su vehículo.

El cliente que le tenía me dijo que no daba más tiempo, que necesitaba el carro urgente, y, como no me resolvían nada, la venta se cayó”, recordó.

La frustración fue tanta que hasta pensó en pagar la multa, aunque no era contra él. “Mi amigo me dijo que no nos rindiéramos, y volvió a poner otro recurso, pero esta vez ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca. Imagínese, ir hasta esa instancia, cuando revisando un papel se podía uno dar cuenta de que era un error”.

Para su sorpresa, en mayo de este año, un magistrado de esta institución falló a su favor. Tras cinco meses con ese dolor de cabeza, la solución se veía cerca. “Cuando recogí ese documento llamé a mi amigo, y se lo leí varias veces para que el me confirmara la buena nueva. Me repitió que sí, que sí y que sí, que había ganado”.

En menos de una semana, del Sistema integrado de Información sobre Multas y Sanciones por Infracciones de Tránsito (Simit) ya había sido retirada la novedad. “Cuando fui a recibir el comparendo en la sede de Tránsito de Sibaté no aceptaron que se habían equivocado, sino que me dijeron que acatarían el fallo del magistrado. Ni una disculpa me ofrecieron”, dijo Luis.

La de Angie, una antropóloga que por cuestiones de trabajo viajó a Sogamoso, Boyacá, y cuando iba llegando a Chocontá, Cundinamarca, le impusieron una fotomulta no es una historia con final feliz.

“Ese día me habían invitado a dar una charla en el municipio, y yo viajaba desde Bogotá. De pronto vi una señal que decía ‘20 kilómetros’ y bajé la velocidad. Lo que pasó es que junto al letrero había una fotocámara. Es decir, si uno viene a 70 y debe reducir la velocidad, esto debería hacerse de manera gradual, no de inmediato, o puede accidentarse”, reclamó.

Aunque ella no ha cambiado de domicilio desde hace años, y su vehículo está registrado con la dirección actual en el Runt, solo se enteró de la sanción porque una amiga, por molestar, le dijo que revisara la página del Simit. “Casi me voy de para atrás cuando vi que tenía esa fotomulta, que además ya llevaba tres meses de intereses, porque yo llevo 30 años conduciendo y nunca había tenido una infracción”, relató.

Entonces comenzó un ping- pong en busca de respuesta. “Envié derechos de petición desde el Ministerio de Transporte hasta el Simit, para que me dijeran qué debía hacer. Finalmente terminé en la sede operativa de Chocontá, y allá una abogada me dijo que ellos habían cumplido con el proceso, que dizque me habían notificado en diciembre y que, como no asistí, habían puesto un aviso en la cartelera de esa sede. Cómo creen que yo iba a ir hasta allá para informarme, si yo a Chocontá nunca voy”, cuestionó.

Luego de 5 meses de ir y venir y recibir respuestas a medias, Angie decidió pagar. “Con los intereses, ya la deuda había aumentado. Me recomendaron ponerle abogado al proceso, pero entre los honorarios y los intereses me salía más barato pagar la sanción, así el proceso fuera irregular, porque yo podría aceptar que cometí la infracción, aunque la señalización no fuera correcta, pero lo que no puedo aceptar es que el proceso de notificación no se cumpliera y, aun así, deba terminar uno pagando. Eso es injusto”, dijo resignada la mujer.

Según Jeimy Villamil, secretaria de Movilidad de Cundinamarca, las fotomultas las impone la Policía de Tránsito, y, una vez que verifican si la sanción es procedente o no, la entidad a su cargo las notifica a través de sus sedes operativas.

La dirección del infractor la buscan en el Runt, según explicó. Precisó que durante los tres días siguientes a la captura de la fotomulta se envía correo certificado, pero por logística no todos llegan la misma semana que se imponen.

Según ella, “cuando el usuario lo recibe, desde esa fecha empiezan a correr los términos de ley. Es decir, desde ese día se cuentan los once días hábiles para que se presente a la sede operativa de Tránsito que lo cita o para que solicite la nulidad del comparendo ante esta misma entidad”. Y niega que publiquen edictos en las sedes operativas: “Nosotros no publicamos en esos medios porque sabemos que la gente no va a revisar a estas zonas. Enviamos las notificaciones a las viviendas”.

* Nombres cambiados por solicitud de los denunciantes

Para tener en cuenta

Movilidad reconoce que en los casos de comparendos que se consideran injustos se debe solicitar nulidad ante la sede operativa que notifica la multa, y el proceso de verificación puede tardar dos meses. 

Hay que asistir a audiencia y presentar pruebas. Según Movilidad, la dificultad al notificar obedece a que los conductores no actualizan los datos. Lo mejor es revisar la página del Simit para verificar si le han impuesto una multa.

Fuente: El Tiempo/ Michael Cruz Roa

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