La panela en Cundinamarca no es solo un producto; es el ADN de miles de familias que, generación tras generación, han moldeado el paisaje de nuestras provincias. Sin embargo, la tradición por sí sola ya no basta para enfrentar los retos de un mercado globalizado y las amenazas biológicas que acechan los cultivos. Con esta realidad en mente, se ha sellado una alianza que promete marcar un antes y un después en la productividad del sector.
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La Secretaría del Agrocampesinado, en un movimiento estratégico junto a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), ha formalizado una adición a su convenio de cooperación técnica. ¿El objetivo? Blindar y potenciar a 800 productores que hoy ven en el campo su único y más valioso proyecto de vida.
Un cinturón de productividad en cuatro provincias
Esta intervención no es un esfuerzo aislado ni una palmada en la espalda. Se trata de un despliegue técnico en zonas donde el trapiche es el motor de la economía local. Las provincias de Gualivá, Magdalena Centro, Alto Magdalena y Tequendama están en el epicentro de esta hoja de ruta que prioriza a nueve municipios específicos: Vergara, Sasaima, Nocaima, Guayabal de Síquima, Vianí, Bituima, Tocaima, Quipile y Chaguaní.
El enfoque es claro: si el campesino no es competitivo, el campo se apaga. Por ello, la asistencia técnica especializada busca no solo mejorar la calidad del bloque o la panela pulverizada, sino consolidar la estructura organizativa de los productores. La viabilidad económica a largo plazo depende de que el campesino deje de ser visto solo como un cultivador para transformarse en un gestor sostenible de su tierra.
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La guerra silenciosa contra la 'Diatraea'
Uno de los puntos más críticos, y quizás el que más desvelos causa en el sector, es el manejo fitosanitario. La Diatraea, ese barrenador que se infiltra en el tallo de la caña, ha sido históricamente el enemigo silencioso que reduce los rendimientos y castiga la calidad.
A través de este convenio, se implementarán sistemas de monitoreo constante y, lo más importante, estrategias de prevención biológica. No se trata de inundar los campos con químicos, sino de integrar prácticas sostenibles que mitiguen el impacto económico sin comprometer la salud del ecosistema. Como bien señala Luis Ángel Farfán, asesor de la Secretaría del Agrocampesinado: "Estamos trabajando por el fortalecimiento del agrocampesinado y la sostenibilidad regional, promoviendo alternativas que potencien nuestra cadena productiva".
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Del diálogo a la acción en el territorio
El cronograma no se quedó en los escritorios de la capital. La agenda arrancó con fuerza en Villeta, la "Ciudad Dulce", con el respaldo de Fedepanela y las administraciones locales. Pero el verdadero pulso se sintió en Sasaima, donde 120 beneficiarios ya han comenzado las jornadas de orientación productiva directa.
Este esfuerzo conjunto entre el gobierno departamental y organismos internacionales no solo busca elevar los estándares de calidad; busca devolverle la dignidad y la rentabilidad a una labor que es el sustento de la provincia. En un momento donde el relevo generacional en el campo es una preocupación latente, estas herramientas técnicas son el incentivo necesario para que el aroma a panela siga siendo el sello distintivo de Cundinamarca ante el mundo.
















