Abrir un plátano y encontrarlo marrón pocos minutos después es algo habitual. Aunque la fruta siga siendo comestible, su aspecto puede hacer que muchas personas decidan descartarla.
Ahora, una empresa británica de biotecnología agrícola ha desarrollado una variedad que busca cambiar precisamente ese comportamiento. El plátano conserva durante mucho más tiempo su color amarillo después de ser pelado o cortado.
La tecnología utilizada para conseguirlo no busca cambiar su sabor ni su textura. El objetivo es intervenir en el mecanismo biológico responsable de la oxidación y, de paso, abrir una posible alternativa para reducir el desperdicio de alimentos.
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¿Por qué el plátano se vuelve marrón después de cortarlo?
La explicación está en una reacción natural que ocurre cuando la pulpa de la fruta entra en contacto con el oxígeno.
En ese proceso participa una enzima conocida como polifenol oxidasa (PPO). Cuando el tejido del plátano queda expuesto al aire, esta enzima desencadena una serie de reacciones que terminan produciendo el característico color marrón.
Por eso, el cambio de apariencia no significa necesariamente que la fruta se haya vuelto incomestible.
Sin embargo, la apariencia sí tiene un impacto directo en las decisiones de compra y consumo. Una fruta con manchas oscuras puede terminar en la basura aunque todavía conserve buena parte de sus características.
La tecnología que permite retrasar el oscurecimiento
La compañía británica Tropic desarrolló esta nueva variedad utilizando CRISPR-Cas9, una herramienta de edición genética que permite realizar modificaciones específicas en el ADN.
En este caso, los investigadores redujeron considerablemente la producción de la enzima PPO. Al haber menos actividad de esta enzima, la pulpa tarda más en desarrollar el color marrón cuando queda expuesta al aire.
La compañía sostiene que el producto mantiene el sabor y la textura habituales del plátano, pero puede permanecer amarillo y visualmente atractivo durante más tiempo después de ser abierto.
Según declaraciones de Gilad Gershon, director ejecutivo de Tropic, recogidas por The Guardian, la pulpa puede resistir al menos uno o dos días adicionales antes de oscurecerse, con una duración potencialmente mayor cuando se mantiene refrigerada.
No se trata de introducir ADN de otra especie
Uno de los aspectos relevantes de esta tecnología es que la edición busca modificar genes propios de la planta, en lugar de incorporar ADN procedente de una especie no emparentada.
El enfoque de edición genética de precisión también ha sido estudiado en otros alimentos, entre ellos setas, fresas y tomates.
Y aquí aparece uno de los posibles impactos comerciales: un alimento que conserva mejor su apariencia podría facilitar nuevos formatos de comercialización, especialmente productos cortados, ensaladas de frutas y desayunos preenvasados.
Menos desperdicio: el verdadero objetivo detrás del invento
La innovación no responde únicamente a un problema estético.
Uno de los argumentos centrales de Tropic es que una parte importante del desperdicio alimentario ocurre porque los consumidores rechazan frutas que presentan golpes, manchas o cambios de color, incluso cuando todavía pueden consumirse.
Un estudio del Gobierno británico de 2017 calculó que aproximadamente 1,4 millones de plátanos comestibles se desperdiciaban cada día en Reino Unido. La investigación también señaló que alrededor del 30% de los consumidores descartaba la fruta cuando presentaba pequeñas marcas o zonas negras o marrones.
Por tanto, retrasar la oxidación podría tener efectos en diferentes etapas de la cadena alimentaria: desde la distribución hasta la compra y el consumo en los hogares.
Los posibles beneficios económicos y ambientales
Si la fruta puede conservar durante más tiempo una apariencia comercialmente atractiva, podrían disminuir algunas pérdidas asociadas al almacenamiento, preparación y venta.
Tropic también calcula que esta variedad podría contribuir a evitar más de 9 millones de toneladas de emisiones de CO₂ al año en el mercado de exportación de plátanos. Esta cifra corresponde a una estimación de la propia compañía, por lo que debe interpretarse dentro de sus supuestos y metodología.
Entre los posibles beneficios señalados alrededor de esta tecnología están:
- Mayor duración del color amarillo después de cortar el plátano.
- Menor desperdicio de fruta todavía comestible.
- Nuevas alternativas para productos preenvasados.
- Potencial reducción de pérdidas durante comercialización y distribución.
- Aplicación de herramientas de edición genética de precisión.
- Posibles beneficios económicos asociados a una mayor aprovechabilidad del producto.
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Inglaterra todavía no lo venderá en supermercados
Aunque el desarrollo ya recibió un paso regulatorio importante, todavía no significa que el consumidor británico pueda comprarlo en cualquier supermercado.
El Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (Defra) aprobó la notificación de comercialización del producto bajo el marco inglés para plantas obtenidas mediante técnicas de edición genética de precisión, que comenzó a aplicarse en noviembre de 2025.
El siguiente paso corresponde a la Agencia de Normas Alimentarias británica (FSA), que debe realizar la evaluación correspondiente antes de que pueda autorizarse su comercialización como alimento.
Es decir, la tecnología ya superó una etapa regulatoria, pero el proceso aún no está terminado.
Japón, Brasil y Filipinas ya aparecen en el mapa
Mientras continúa el proceso británico, Tropic ha informado que cuenta con autorizaciones para comercializar esta variedad en Japón, Brasil y Filipinas.
Brasil representa un mercado especialmente relevante por su peso dentro de la producción y el consumo mundial de plátanos.
Además, el desarrollo ha llamado la atención fuera del sector agrícola. La revista TIME incluyó este plátano entre sus reconocimientos relacionados con avances e inventos destacados.
Una fruta cotidiana convertida en un problema de alta tecnología
La historia resulta llamativa precisamente porque parte de algo aparentemente simple: un plátano que cambia de color después de ser cortado.
Pero detrás de ese cambio hay una reacción bioquímica, una herramienta de edición genética, un proceso regulatorio y una posible oportunidad comercial para reducir pérdidas en la cadena alimentaria.
La gran pregunta ahora no es solamente si el plátano puede tardar más en ponerse marrón. También será relevante observar cómo responde el mercado, qué aceptación tiene entre los consumidores y hasta dónde puede llegar esta tecnología en otros alimentos.
Si esta innovación termina cambiando la forma en que se comercializan frutas cortadas y productos frescos, probablemente este pequeño cambio de color sea mucho más importante de lo que parece. ¿Usted compraría un plátano modificado para conservar su color durante más tiempo? La conversación apenas comienza.



















