El debate por el incremento del pasaje de TransMilenio volvió al centro de la agenda pública luego de que el presidente Gustavo Petro interviniera para cuestionar la efectividad de una subida tarifaria como solución al déficit financiero del sistema. El mandatario advirtió que aumentar el valor del pasaje no solo no corrige el problema estructural, sino que puede profundizarlo al reducir la demanda de usuarios.
La discusión se da en un contexto de presión generalizada sobre el bolsillo de los ciudadanos, marcada por el alza del transporte público intermunicipal, el incremento del salario mínimo y el encarecimiento del costo de vida en las principales ciudades del país.
Subir el pasaje reduce usuarios y agranda el déficit, según Petro
El presidente explicó que el modelo financiero de TransMilenio depende directamente del número de pasajeros. Cuando el pasaje sube, una parte de los usuarios deja de utilizar el sistema, lo que disminuye el recaudo y termina ampliando el déficit, especialmente en las troncales de buses.
Desde su perspectiva, la solución no está en trasladar el peso financiero al usuario, sino en hacer el sistema más eficiente y atractivo para que más personas lo utilicen de manera regular.
Petro entra al debate por el pasaje de TransMilenio: advierte que subir la tarifa reduce usuarios y agrava el déficit
La propuesta del Gobierno: flota eléctrica y reducción de costos
Uno de los ejes centrales del pronunciamiento presidencial fue la oferta del Gobierno nacional de destinar $1,5 billones para apoyar la compra de una flota eléctrica para Bogotá. Según Petro, esta transición permitiría reducir el costo por pasajero, mejorar la calidad del servicio y aumentar la demanda.
“Disponemos de un billón y medio para la compra de una flota eléctrica para Bogotá, que baja los costos de transporte por pasajero, si TransMilenio quiere”, afirmó el mandatario.
El argumento del Ejecutivo es que una flota más eficiente reduce costos operativos, disminuye la congestión vehicular y ayuda a cerrar parte del desbalance financiero del sistema sin afectar directamente al usuario.
El diésel y la tarifa técnica
Petro también se refirió al costo del diésel, uno de los principales componentes del gasto operativo de TransMilenio. Según el presidente, este combustible se ha mantenido subsidiado, lo que pone en duda la necesidad de un ajuste tarifario para compensar los costos.
En ese sentido, sostuvo que el aumento salarial de los conductores no debería impactar la llamada “tarifa técnica” si la Nación está aportando recursos significativos para el cambio tecnológico.
Críticas desde el Concejo de Bogotá
La reacción del presidente se produjo tras conocerse que el Distrito tendría listo un decreto para incrementar el pasaje. El concejal José Cuesta Novoa aseguró que el aumento sería de $350, justificándolo en el alza del salario mínimo.
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Este anuncio reavivó el debate político sobre la sostenibilidad del sistema y el grado de responsabilidad que deben asumir los usuarios frente a los problemas financieros del transporte público.
Impacto en el costo de vida y el transporte intermunicipal
El posible incremento del pasaje no solo afecta a quienes usan TransMilenio a diario, sino que se suma al alza del transporte público intermunicipal, que ya presiona el presupuesto de miles de familias. De concretarse el aumento, un usuario podría destinar al menos $7.100 diarios solo para movilizarse dentro de la ciudad.
Expertos advierten que este escenario puede incentivar alternativas como la compra de motocicletas, lo que traería consecuencias negativas para la movilidad, el medio ambiente y la siniestralidad vial.
El pronunciamiento del presidente Gustavo Petro reabre un debate de fondo: si el transporte público debe financiarse con tarifas más altas o con una transformación estructural que priorice eficiencia, sostenibilidad y mayor acceso para los ciudadanos.
















