A sus 25 años, Yuvelis Natalia Morales Blanco ha logrado lo que potencias y corporaciones petroleras no pudieron: frenar el avance de la fracturación hidráulica en el corazón hídrico de Colombia. Esta líder social, que se autodefine como "hija del río Magdalena", ha sido galardonada con el Premio Ambiental Goldman 2026, el reconocimiento más importante del planeta para defensores de la naturaleza. Su victoria no es solo un trofeo; es el resultado de una resistencia que le costó el exilio en Francia, múltiples amenazas de muerte y la fractura de su propia seguridad personal en pro de la vida colectiva.
El despertar de "Aguawil" y la lucha contra los gigantes
La historia de Morales en el activismo no comenzó en los grandes auditorios de San Francisco, donde se celebra la ceremonia, sino en las calles calurosas de Puerto Wilches. En 2019, bajo la administración de Iván Duque, se anunciaron los proyectos piloto Kalé y Platero, operados por Ecopetrol. Lo que el Gobierno presentó como progreso, Yuvelis lo leyó como una sentencia de muerte para el ecosistema.
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Junto a otros jóvenes, cofundó Aguawil, una organización que se transformó en una red de formadores. Su objetivo era simple pero ambicioso: que cada uno de los 30.000 habitantes del municipio entendiera que el fracking no solo inyecta químicos a alta presión en la roca, sino que rompe el tejido social y contamina el agua de la que dependen tres generaciones de pescadores.
El costo humano: Entre el exilio y la persecución
Defender el agua en Colombia, el país con la mayor tasa de asesinatos de líderes ambientales, tiene un precio altísimo. Tras participar en audiencias en el Congreso y liderar marchas multitudinarias, las amenazas pasaron de ser rumores a hombres armados frente a su casa.
“Como juventud, empezamos a enfrentar la crudeza de la que nuestros padres habían huido tanto”, relata la activista.
Este asedio la obligó a un tránsito doloroso: de Puerto Wilches a Barrancabermeja, de allí a Bogotá y finalmente al exilio en Francia en 2022. La soledad del extranjero y la barrera del idioma no apagaron su voz; por el contrario, internacionalizó la denuncia contra el fracking, logrando que el mundo pusiera sus ojos en la vulnerabilidad del Magdalena Medio.
Un hito histórico: El río como víctima del conflicto
El regreso de Morales a Colombia coincidió con un cambio de clima político y jurídico. La Corte Constitucional suspendió los pilotos por falta de consulta previa, y en 2025, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) dio un paso sin precedentes al reconocer al Río Magdalena como víctima oficial del conflicto armado.
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Claves de la resistencia de Yuvelis Morales
- Formación comunitaria: Tradujo conceptos técnicos complejos a un lenguaje ciudadano.
- Incidencia jurídica: Impulsó fallos que exigieron el derecho a la consulta previa para comunidades locales.
- Visibilidad internacional: Utilizó su exilio para llevar la causa ante tribunales europeos y organismos de derechos humanos.
- Articulación generacional: Unió la sabiduría de los pescadores ancestrales con la energía de la movilización juvenil.
El futuro de la energía en Colombia
A pesar del triunfo que representa el Premio Goldman, Morales mantiene la guardia alta. Con las elecciones presidenciales de mayo en el horizonte, la activista advierte que el fantasma del fracking aún ronda los planes de desarrollo. Para ella, ganar este premio es una forma de "abrazar a quienes sufren el horror de la guerra" mientras buscan una transición energética real.













