A finales de abril de 2025, el aroma del café colombiano inundó una de las metrópolis más dinámicas del suroccidente chino: Chongqing. Bajo la luz de los neones y en un entorno que conecta a más de doce provincias con el puerto de Qinzhou, se celebró una jornada de degustación con granos tostados provenientes del departamento de Huila. El evento marcó la apertura oficial del Centro de Exposición de Productos de Colombia, la primera vitrina permanente del país en el oeste de China, y una apuesta estratégica por la expansión de productos nacionales en Asia.
Este nuevo espacio, ubicado en el Centro de Consumo del Nuevo Corredor Comercial Internacional Tierra‑Mar, no solo exhibe café. También destacan otros bienes agroindustriales como chocolate, frutas tropicales, carne bovina, flores y esmeraldas. Más allá de la promoción, el centro funcionará como sede de actividades culturales, capacitaciones y ruedas de negocios, con el objetivo de adaptar la oferta colombiana al perfil del consumidor chino.
“Esta vitrina busca acortar las distancias logísticas y darle visibilidad a los productores colombianos, especialmente a las pymes que no tienen canales propios para llegar al mercado asiático”, destacó Santiago Gamboa, ministro consejero de la Embajada de Colombia en China.
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Durante el primer bimestre de 2025, el comercio bilateral entre Colombia y China alcanzó los US $ 3.240 millones, según cifras del DANE. Aunque persiste un déficit comercial —US $ 2.636 millones—, las exportaciones colombianas han comenzado a diversificarse. Mientras que el petróleo y el carbón perdieron valor en el mercado, productos como el café y sus extractos crecieron casi un 90 % interanual, y la carne bovina inició envíos regulares gracias a nuevos protocolos sanitarios.
Agroindustria, energía y transporte: pilares de la cooperación
El fortalecimiento de la relación no solo se manifiesta en cifras comerciales. El capital chino participa activamente en infraestructura, energía renovable y minería en Colombia. Entre los proyectos más relevantes se encuentra la Línea 1 del Metro de Bogotá, en construcción por el consorcio Apolo (CRCC y China Harbour Engineering Company), que ya supera el 50 % de avance. Además, estas firmas también están vinculadas al estudio de factibilidad del Regiotram de Occidente.
En el sector energético, compañías como Trina Solar, LONGi y Sungrow suministran tecnología para quince parques solares en departamentos clave como La Guajira, Cesar y Valle del Cauca, con una proyección de 1,2 gigavatios al sistema eléctrico nacional hacia 2026. También destaca la participación de la firma Zijin Mining en la mina de oro de Buriticá, una de las más grandes del país.
En telecomunicaciones, empresas como Huawei y ZTE expanden su presencia mediante la provisión de equipos 5G, mientras que plataformas de comercio electrónico como Temu ganan espacio en ciudades colombianas con modelos de entrega directa.
Lo que viene: más oportunidades y desafíos
Para el segundo semestre de 2025, Colombia contempla la firma del memorando de adhesión a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, lo cual abriría nuevas oportunidades de cooperación financiera e infraestructura. También se espera avanzar en protocolos sanitarios que permitan exportar productos como limón Tahití, carne porcina y productos avícolas al mercado chino.
La Cámara Colombo-China subraya la importancia de seguir integrando a las pymes a estas cadenas logísticas. Según su directora ejecutiva, Ingrid Chaves, “productos como cacao, flores y pulpas de fruta congelada pueden moverse rápido si acceden a los canales adecuados”.
Mientras tanto, el centro de Chongqing se prepara para recibir en octubre a una delegación colombiana durante la Feria de Cantón, el evento comercial más grande del país asiático, donde se espera concretar nuevas alianzas y contratos.
El fortalecimiento de la presencia comercial colombiana en China, materializado en espacios como el centro de Chongqing, representa un paso clave hacia una relación más equilibrada y con mayor valor agregado. El reto inmediato será traducir esta dinámica en beneficios tangibles para los productores nacionales: generación de empleo, encadenamientos productivos y una inserción estratégica en el ecosistema económico asiático.













