El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto volvió a poner sobre la mesa una pregunta que preocupa a millones de ciudadanos: ¿está Bogotá preparada para reaccionar rápidamente ante una emergencia de gran magnitud?
La respuesta del Distrito podría estar, literalmente, en las calles. Bogotá presentó una propuesta para modernizar progresivamente el alumbrado público y convertir los postes en puntos capaces de soportar diferentes tecnologías de comunicación, seguridad y gestión del riesgo.
La iniciativa no permitiría predecir un terremoto, pero sí podría convertirse en una herramienta para distribuir alertas y mensajes de emergencia con mayor rapidez cuando un evento sea detectado.
El poste que podría hacer mucho más que iluminar
La propuesta de una Bogotá inteligente plantea aprovechar una infraestructura que ya está distribuida por prácticamente toda la ciudad: los postes del alumbrado público.
La idea es que estos elementos puedan incorporar dispositivos tecnológicos que permitan transmitir información durante situaciones críticas.
En un escenario de emergencia sísmica, por ejemplo, los postes podrían estar equipados con altavoces, sirenas u otros sistemas de comunicación para emitir alertas en diferentes zonas de manera simultánea.
Esto tendría especial importancia en lugares donde se concentran grandes cantidades de personas.
¿Qué pasaría durante un terremoto?
Hay una diferencia fundamental que debe quedar clara: una red de postes inteligentes no puede anticipar cuándo ocurrirá un terremoto.
Su función sería posterior a la detección del movimiento. Una vez los sistemas especializados identifiquen un evento y se genere una alerta, la infraestructura tecnológica podría ayudar a difundir rápidamente la información.
El objetivo sería reducir el tiempo entre la detección de una emergencia y la llegada del mensaje a la población.
La propuesta encaja con políticas distritales que ya contemplan el desarrollo de servicios públicos inteligentes, telegestión y sistemas tecnológicos asociados a la gestión integral del riesgo.
No sería solamente para terremotos
Sin embargo, esta es apenas una parte de la propuesta.
La modernización del alumbrado podría permitir que la infraestructura se utilice para responder ante diferentes tipos de emergencias y mejorar la operación cotidiana de la ciudad.
Entre los posibles usos se encuentran:
- Alertas ante terremotos y otras emergencias.
- Comunicación mediante altavoces y sirenas.
- Apoyo en la atención de incendios, inundaciones y deslizamientos.
- Instalación y conexión de cámaras de seguridad.
- Incorporación de sensores y otros dispositivos tecnológicos.
- Detección remota de fallas en las luminarias.
- Mayor capacidad para monitorear el estado del alumbrado.
- Modernización progresiva hacia tecnología LED.
- Gestión más eficiente de la infraestructura mediante sistemas digitales.
El concepto no parte completamente de cero. La normativa distrital ya contempla el uso de tecnologías de medición, gestión de riesgos y dispositivos inteligentes sobre infraestructura urbana existente.
Una red de alumbrado conectada
¿Usted pagaría más por tener una infraestructura urbana con estas capacidades?
La verdadera transformación estaría en pasar de un poste que simplemente enciende una luminaria a un punto de infraestructura conectado.
Eso permitiría que el Distrito pueda conocer de manera remota cuándo una luminaria presenta una falla, facilitando su mantenimiento y reduciendo los tiempos de respuesta.
Además, el uso de tecnología LED puede contribuir a mejorar la eficiencia energética del sistema de iluminación.
Bogotá ya cuenta con antecedentes normativos para avanzar hacia la telegestión del alumbrado público, mediante sistemas de comunicación que permiten supervisar remotamente el estado de las luminarias.
¿Cuánto tendría que pagar cada ciudadano?
Aquí aparece uno de los puntos que seguramente generará mayor debate en el Concejo de Bogotá.
La modernización tendría una fuente específica de financiación mediante un cobro adicional asociado al impuesto predial, de acuerdo con la propuesta presentada por el Distrito.
Estos valores no constituyen actualmente un cobro vigente. La propuesta todavía debe ser discutida y aprobada por el Concejo de Bogotá.
La Secretaría Distrital de Hacienda ha explicado que la creación y continuidad de este tipo de cobro depende de las decisiones que adopte el Concejo.
La discusión será tecnología frente a costo
El debate, por lo tanto, no solamente será tecnológico.
Bogotá tendrá que determinar si los beneficios asociados a una red de alumbrado inteligente justifican el costo para los contribuyentes que eventualmente tendrían que asumirlo.
La discusión también involucra asuntos como inversión pública, eficiencia energética, mantenimiento, seguridad, conectividad y gestión del riesgo.
La ciudad ya tiene una política pública orientada a servicios públicos inteligentes y sostenibles, con objetivos relacionados con conectividad digital, eficiencia y resiliencia frente a riesgos ambientales y climáticos.
Además, el Plan Distrital de Desarrollo contempla explícitamente la transformación digital y el impulso de Bogotá como ciudad inteligente.
¿Cuándo comenzaría a funcionar?
Por ahora no hay que confundir la propuesta con una tecnología que ya esté disponible en toda Bogotá.
El proyecto debe surtir su correspondiente discusión en el Concejo de Bogotá.
Si obtiene aprobación, posteriormente deberán definirse aspectos técnicos, financieros y operativos para implementar la modernización de manera progresiva.
Esto significa que los postes actuales no se convertirán de manera inmediata en sirenas de emergencia.
El cambio, de aprobarse, sería gradual y dependería de la inversión y del despliegue tecnológico que establezca el Distrito.
Además: Pacto Histórico donará parte de su salario a víctimas del terremoto en Colombia
Una pregunta que deja el terremoto
Los postes de Bogotá podrían dejar de servir solamente para iluminar las calles.
El sismo del 10 de agosto mostró nuevamente la importancia de contar con sistemas de prevención, comunicación y respuesta capaces de funcionar bajo presión.
En ese contexto, la propuesta de Bogotá plantea una transformación interesante: utilizar una infraestructura que ya existe para agregar nuevas funciones de seguridad, comunicación y gestión de emergencias.
La discusión ahora pasa por determinar cuánto costará, quién lo pagará y qué tan efectiva será la tecnología cuando realmente llegue el momento de utilizarla.
Porque una ciudad inteligente no solamente necesita tecnología. También necesita que sus sistemas críticos sean confiables cuando más se necesitan.
¿Usted estaría dispuesto a pagar este nuevo cobro si los postes pudieran servir para alertar rápidamente a la ciudadanía durante una emergencia? Comparta esta información y participe en el debate.
















