La jurisdicción de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) se consolidó como un epicentro vital para la biodiversidad mundial durante la reciente celebración del Global Big Day. A través de una movilización masiva de ciencia ciudadana, se recorrieron 29 puntos estratégicos en los departamentos de Cundinamarca y Boyacá, logrando un registro superior a las 420 especies de aves y más de 1.000 individuos observados. Esta jornada no solo resalta la riqueza natural de la región, sino que posiciona a sus ecosistemas como corredores biológicos de importancia internacional.
Un despliegue técnico en ecosistemas estratégicos
El éxito de la jornada radicó en la diversidad de microclimas y hábitats intervenidos. Desde zonas de humedal hasta bosques altoandinos, los "pajareros" y expertos técnicos de la CAR documentaron la presencia de avifauna en puntos críticos para la conservación.
Humedales y cuerpos de agua: Espejos de vida
Los humedales fueron protagonistas indiscutibles. Escenarios como el Humedal El Yulo (Ricaurte), la Laguna La Herrera (Mosquera) y el Humedal Neuta (Soacha) permitieron el registro de aves acuáticas y migratorias que dependen estrictamente de la salud de estos espejos de agua. Asimismo, la Laguna de Fúquene y el Embalse del Neusa reafirmaron su rol como refugios hídricos donde la interdependencia entre el agua y el plumaje es vital para el equilibrio ecológico.
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Ciencia ciudadana: El motor de la protección ambiental
Más allá de la cifra numérica, el Global Big Day representa el empoderamiento de la comunidad. Ciudadanos, fotógrafos y guías locales en municipios como La Mesa, San Cayetano, Sesquilé, Chiquinquirá, y Guaduas se convirtieron en sensores biológicos, aportando datos que alimentan bases de datos globales como eBird.
"Cada registro es un dato científico que permite a las autoridades ambientales tomar decisiones informadas sobre la restauración de hábitats y la mitigación del cambio climático".
Beneficios clave del monitoreo de aves:
- Indicadores de salud ecosistémica: La presencia o ausencia de ciertas especies alerta sobre cambios en la calidad del aire y del agua.
- Fomento del aviturismo: Estas jornadas impulsan la economía local mediante el turismo de naturaleza sostenible.
- Educación ambiental: Genera un sentido de pertenencia en la población civil respecto a sus recursos naturales.
- Conservación preventiva: Identifica rutas migratorias que requieren protección especial frente a la expansión urbana.
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Un compromiso que trasciende la jornada
Los resultados obtenidos demuestran que el territorio CAR es un santuario de biodiversidad que requiere vigilancia constante. La protección de estas 420 especies registradas no depende únicamente de un día de observación, sino de la preservación continua de los ecosistemas que les brindan refugio. Es imperativo que la ciudadanía mantenga este espíritu de observación y respeto por la fauna, entendiendo que el canto de las aves es, en última instancia, el termómetro de nuestra propia supervivencia ambiental.













