La llegada de la Semana Mayor en Colombia no solo representa un tiempo de reflexión y turismo; lamentablemente, también marca el pico de una de las economías criminales más devastadoras para el patrimonio natural del país. El Comité Interinstitucional para el Control del Tráfico Ilegal de Flora y Fauna Silvestres de Cundinamarca y el Distrito Capital ha emitido una alerta roja: la biodiversidad está bajo asedio y la acción ciudadana es la única barrera efectiva.
El silencio que rompe el equilibrio: La fauna no es mercancía
Mientras miles de viajeros se desplazan por las carreteras de Cundinamarca y el territorio nacional, en las sombras de las bermas se gesta un drama silencioso. Aves, mamíferos, iguanas y tortugas son arrancados de sus hábitats para ser ofrecidos como "souvenirs" o exóticas fuentes de alimento.
Adriana Soto Carreño, secretaria distrital de Ambiente, es enfática al señalar que este fenómeno no es solo un tema de crueldad animal, sino un descalabro sistémico. "Durante la Semana Santa aumenta el nivel de riesgo ambiental. Los animales silvestres no son mascotas, no están a la venta. Su lugar es la naturaleza", sentenció la funcionaria, recordando que la extracción de estas especies degrada la capacidad de los ecosistemas para regenerarse.
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La crisis de las palmas: Un golpe al hogar del Loro Orejiamarillo
El impacto no se limita a los seres sintientes con movimiento propio. La flora silvestre, específicamente las palmas de vino y de cera, enfrentan una presión insostenible debido a la tradición de los ramos. Esta práctica no solo reduce la cobertura vegetal, sino que destruye el hogar de especies críticas como el loro orejiamarillo.
Cada palma extraída ilegalmente representa décadas de crecimiento perdidas y un eslabón roto en la cadena de supervivencia de la región. Las autoridades ambientales, junto a organizaciones como Traffic y Panthera Colombia, advierten que el uso de plantas alternativas o flores de cultivo es la única vía para celebrar las tradiciones sin hipotecar el futuro ambiental.
¿Dónde y cómo reportar delitos ambientales en tiempo real?
La prevención es vital, pero la denuncia es el arma más potente contra las mafias del tráfico. El control se ha intensificado en terminales de transporte, aeropuertos y puestos de control vial liderados por la CAR, la Gobernación de Cundinamarca, Corpoguavio, Corporinoquia y la Policía Nacional.
Si usted es testigo de la venta, transporte o tenencia de fauna y flora silvestre, estas son las líneas de atención inmediata habilitadas por el Comité Interinstitucional:
- Secretaría Distrital de Ambiente: 318 827 7733
- CAR - Gobernación de Cundinamarca: 316 524 4031
- Parques Nacionales Naturales: 322 947 1031
- Corpoguavio: 314 395 7802
- Corporinoquia: 310 871 2407
- Policía Nacional: 123
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Un compromiso que trasciende las instituciones
La reciente liberación de 134 animales silvestres en manos de la CAR es un recordatorio de lo que está en juego. Magdala Lizbeth Iregui Quevedo, directora de Biodiversidad de la CAR, subrayó que tras cada liberación hay una historia de sufrimiento: "No comprar, no transportar y denunciar es la consigna. Detrás de cada ejemplar hay una pérdida irreparable para nuestros ecosistemas".
El esfuerzo de empresas privadas como Flota La Macarena, que se han unido para replicar mensajes de prevención, demuestra que el combate al tráfico ilegal ha dejado de ser una tarea exclusivamente gubernamental para convertirse en una responsabilidad civil colectiva. En esta Semana Santa, el mejor acto de fe es proteger la vida en todas sus formas.













