Cundinamarca tiene una enorme riqueza natural, pero todavía existen zonas y grupos biológicos sobre los que la información disponible es insuficiente. Ahora, un nuevo convenio busca cambiar esa situación.
La Gobernación de Cundinamarca y el Instituto Humboldt unirán registros científicos, literatura especializada y otras fuentes para construir una línea base actualizada de la biodiversidad del departamento.
La meta va más allá de reunir datos: el proyecto pretende identificar especies estratégicas, detectar vacíos de información y generar herramientas que ayuden a orientar decisiones de conservación y aprovechamiento sostenible.
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El mapa de la biodiversidad de Cundinamarca podría revelar más de lo esperado
El convenio contempla consolidar registros provenientes del Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB Colombia), además de información procedente de literatura científica, tesis e informes.
Con esta información se busca establecer qué tan completa es actualmente la fotografía de la biodiversidad de Cundinamarca.
El análisis tendrá en cuenta tanto al departamento como a sus provincias y municipios. Esto permitirá identificar territorios donde existe abundante información y otros en los que todavía hay vacíos importantes.
Y ahí aparece uno de los aspectos más relevantes del proyecto.
No saber qué especies están presentes en un territorio también significa tener menos herramientas para planificar inversiones ambientales, diseñar estrategias de conservación o evaluar alternativas de uso sostenible de los recursos naturales.
¿Qué información se quiere identificar?
El proyecto permitirá analizar, entre otros aspectos:
- Registros de especies presentes en Cundinamarca.
- Información disponible por provincias y municipios.
- Vacíos geográficos de conocimiento.
- Grupos biológicos con información insuficiente.
- Especies endémicas o amenazadas.
- Presencia de especies en áreas protegidas.
- Usos documentados de especies estratégicas.
- Potenciales aprovechamientos sostenibles.
No se trata solamente de saber cuántas especies existen
Uno de los objetivos centrales será identificar y priorizar especies estratégicas para la gestión de la biodiversidad.
Para hacerlo se tendrán en cuenta factores como el estado de amenaza, el endemismo y la presencia dentro de áreas protegidas.
Sin embargo, esto no es todo.
También se revisarán los usos documentados y las posibilidades de aprovechamiento sostenible de determinadas especies, incluyendo aplicaciones alimenticias, medicinales, culturales y ornamentales.
La información también podría aportar a procesos de restauración ecológica, especialmente cuando se requiera seleccionar especies adecuadas para recuperar determinados ecosistemas.
El valor de este trabajo está precisamente en transformar registros científicos en información útil para la toma de decisiones.

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Soacha y Cachipay ya dejaron pistas importantes
El nuevo acuerdo amplía una alianza que ya había producido resultados en Cundinamarca.
Durante 2025, el Instituto Humboldt y la Gobernación desarrollaron trabajos de investigación en Soacha y Cachipay, dos territorios con ecosistemas de importancia ambiental y sometidos a diferentes presiones de transformación.
Las expediciones permitieron estudiar mariposas, flora y aves con participación de comunidades locales y administraciones municipales.
Los investigadores encontraron especies endémicas, amenazadas y migratorias. También se obtuvo un nuevo registro para Colombia de la mariposa Cyanophrys banosensis.
En Cachipay fueron registradas 106 especies de aves, junto con helechos arborescentes, epífitas, orquídeas y otras especies de interés.
El proceso también permitió identificar oportunidades relacionadas con el turismo de naturaleza, una alternativa económica que puede vincular conservación, territorio y desarrollo local.
Soacha también sorprendió a los investigadores
En Soacha, el estudio encontró una diversidad de los enclaves subxerofíticos mayor de la esperada, considerando el nivel de transformación que ha experimentado este ecosistema.
Además, se identificó un número importante de endemismos.
Uno de los hallazgos más relevantes fue el reconocimiento del sector de Panamá como hábitat de la alondra cornuda, una subespecie en estado crítico de extinción y de interés para acciones de manejo y protección.
La especie fue declarada recientemente ave emblemática de Soacha, aumentando el interés por su conservación.
El conocimiento también salió de los laboratorios
Uno de los resultados más interesantes de las expediciones fue la participación de las comunidades.
53 personas de Soacha y Cachipay participaron en expediciones, actividades de formación y espacios de diálogo de saberes.
En Cachipay, las comunidades identificaron al menos 21 servicios ecosistémicos asociados al bosque nublado, entre ellos la regulación hídrica y la producción de oxígeno.
En Soacha también se reconoció el valor del patrimonio biocultural relacionado con el arte rupestre.
Esto plantea una idea fundamental: conocer la biodiversidad no consiste únicamente en acumular registros científicos.
También implica entender cómo los ecosistemas se relacionan con el agua, la economía, la cultura, el turismo y la vida cotidiana de las comunidades.
Una herramienta para tomar mejores decisiones ambientales
El director general del Instituto Humboldt, Hernando García Martínez, destacó que el propósito es movilizar el conocimiento y convertir los datos en decisiones ambientales informadas.
La apuesta conjunta con la Gobernación apunta precisamente en esa dirección.
Una base de información más completa puede facilitar el análisis de territorios, la priorización de acciones de conservación y la identificación de alternativas de aprovechamiento sostenible.
También puede convertirse en un insumo para futuras estrategias de inversión ambiental y restauración ecológica.
La verdadera importancia del convenio, por tanto, no estará solamente en el número de especies que logre registrar.
Estará en lo que Cundinamarca pueda hacer con ese conocimiento.

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La biodiversidad como información para el futuro
Contar con datos actualizados permite reducir la incertidumbre antes de tomar decisiones sobre un territorio.
También ayuda a detectar especies que requieren atención, ecosistemas que necesitan mayor protección y zonas donde todavía hace falta investigación.
En un departamento con una diversidad de paisajes y ecosistemas como Cundinamarca, conocer esas diferencias puede ser determinante para establecer prioridades.
El reto ahora será convertir toda esa información científica en herramientas accesibles y útiles para autoridades, investigadores, comunidades y ciudadanos.
Porque una especie que no está registrada puede pasar inadvertida. Y una especie que se conoce puede convertirse en una prioridad de conservación.













