Este país será el primero de América del Sur que adopte una política exterior "feminista", con la que se pretende reducir la brecha de género y promover internacionalmente los derechos de las mujeres.
Van Klaveren reconoció que aunque el concepto "puede generar dudas y hasta suspicacia", se basa en "la convicción por alcanzar un mundo más igualitario, que reconozca y promueva los derechos de las mujeres y niñas, y represente debidamente las sociedades".
En su decir, esta estrategia le otorga a la igualdad de género la condición de "valor democrático", que constituye "un principio que refuerza la imagen, el estatus y el reconocimiento del país", si bien matizó que se trata de "un paradigma en construcción que avanza junto a la sociedad y los desafíos del futuro", de cara al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por las Naciones Unidas (ONU).
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Desde que Suecia adoptó este enfoque en 2014, se han sumado a la lista Canadá, Francia, Luxemburgo, España y México. En la región latinoamericana, Argentina y Colombia también han expresado interés sobre el tema.













