Un reciente estudio coordinado por la Red Europea de Acción contra los Plaguicidas ha revelado la preocupante presencia de ácido trifluoroacético (TFA) en aguas superficiales y subterráneas de diez países de la Unión Europea. El hallazgo ha encendido las alertas en la comunidad científica debido a los riesgos comprobados de esta sustancia sobre la fertilidad humana y el desarrollo en edades tempranas.
El TFA pertenece a los compuestos perfluoroalquílicos y polifluoroalquílicos (PFAS), conocidos como "químicos eternos" por su persistencia tanto en el medio ambiente como en el cuerpo humano. Su capacidad de acumulación y su resistencia a la degradación lo convierten en una amenaza silenciosa con efectos a largo plazo.
Según los investigadores, la fuente principal de esta contaminación proviene de pesticidas utilizados en la agricultura y en procesos industriales vinculados a la producción de energías limpias. Esta contaminación no solo afecta al ecosistema, sino que también se traslada a productos de consumo diario como pan, cereales, pasta e incluso cosméticos a base de agua.
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Uno de los casos más documentados proviene del Reino Unido, donde un equipo liderado por el profesor Alistair Boxall, de la Universidad de York, analizó muestras de 32 ríos en todo el territorio británico. Los resultados fueron alarmantes: el 98 % de las muestras contenían TFA.
“Esta molécula está en todas partes. Todos beberemos agua que contiene TFA todos los días, por lo que estaremos expuestos a ella durante toda nuestra vida. Es esa exposición prolongada en bajos niveles lo que más preocupa”, declaró el profesor Boxall a la BBC.
A pesar de la evidencia, ni el Reino Unido ni la mayoría de los países europeos cuentan con regulaciones específicas para identificar o limitar la presencia de TFA en sus aguas. Esto deja una ventana abierta a una exposición constante e inadvertida que podría tener consecuencias severas en la salud pública a mediano y largo plazo.
Los científicos advierten que se requiere con urgencia una respuesta coordinada a nivel europeo, con normas que obliguen a identificar, controlar y reducir estos contaminantes persistentes en los sistemas hídricos.













