Noticias Caracol, Noticias RCN, La Revista Semana y otras empresas de noticias enfrentan el contrapeso de sus propias contradicciones, ellos mismos se encargaron a partir de sus cuestionadas intenciones, de generar alternativas a lo habitual. Ya no es garantía de veracidad oír noticias de grandes noticieros sin sentir ese tinte de satisfacción malévolo informando bajo la premisa de intentar convencer una audiencia que cada vez más, es totalmente incrédula de sus noticias alejándose de sus contenidos sesgados y tendenciosos seguidos únicamente por sus borregos.
Se perdio ese ímpetu poderoso que dominaba el pensar de grandes colectivos a través del cuarto poder, y ahora vemos como el pulso mediático se mide entre influencers noticiosos salidos de la nada con miles de visitas y tradicionales medios de comunicación decadentes que como se indicó antes, pierden audiencia ante la incapacidad de mostrar las dos caras de la noticia o de simplemente decir lo que conviene y ocultar lo que no conviene (o viceversa), a fin de mostrar solo una parte de la realidad.
Por un lado, los medios tradicionales se enfrascaron en un total desprestigio beneficioso a todo lo que sea el palo en la rueda, en toda tendencia que ponga la gente en contra del Gobierno aprovechando cualquier papayazo y sobretodo, minar las opiniones con contenido negativo en lo posible, enlodando entidades y personalidades gubernamentales y más especialmente al presidente de turno Gustavo Petro que si bien no es mejor de todos, trata de sobrellevar los grandes desaciertos del país producto de enormes focos de corrupción, desfalcos, burla a la justicia, saboteo institucional resultado de malos gobiernos anteriores, claro está, el mismo y su círculo cercano político no escapan a hechos cuestionables que si o si generan estupor público, mejor dicho, aquí no hay de donde elegir.
La guerra mediática
Y por otro lado, ahora los nacientes influencers que bajo el paraguas de una webcam, algunos recursos digitales, algo de creatividad y definitivamente mucho tiempo libre, ahora cautivan al público con estilo propio, llegando a audiencias juveniles, uno que otro curioso y de forma impensable, a tradicionales consumidores de información que ven en estos nuevos formatos, estilos de presentación atractivos pero algo aún más interesante: hablan de las noticias que poco o nada importan a los grandes medios de comunicación resaltando los hechos que benefician al país en muchos aspectos.
Los influencers mostraron habilidad para tomar información aparentemente irrelevante y transformarla a través de diversas estrategias en productos colectivos que se muestran importantes y así, evidenciar esa otra verdad la cual es de menor importancia o insignificante a los ojos de grandes cadenas de noticias, pero son un éxito total en influencers y medios alternativos.
Es más, hasta peleas desagradables han habido entre estos influencers noticiosos y representantes de medios tradicionales. Como olvidar el insulto del señor Luis Carlos Velez ex director de la FM llamando “cloacas” a pequeños medios alternativos o indicando que el influencer Wally es “una ballena” y lo anterior, es apenas una muestra indecente de las dimensiones que ha tomado esta acalorada discusión entre profesionales, académicos y uno que otro influencer divulgador de información.
¿Quién ganará este pulso informativo?
Es notable la popularidad que los medios de comunicación alternativos ganan día a día frente a todo lo expuesto anteriormente, es bien sabido que los grandes medios tienen sus ojos puestos en contenidos regionales aparentemente insignificantes que producen pequeños medios y que sin embargo, tienen la habilidad de tomar esa información, presentarla con su estilo maquillado, utilizando toda su infraestructura tecnológica, magnificar los hechos y difícilmente dan los créditos.
Quizás algunos medios grandes se dignen a reconocer la fuente entendiendo que no pueden estar en el lugar de los hechos y se ven prácticamente forzados a echar una manito de esas “cloacas informativas llamadas medios de comunicación alternativos” que llegan a suplir la falta de noticias frescas regionales o de lo contrario, se enfrascarian en su aburrida retórica como es el variable precio del dólar, que Petro es malo y Uribe es bueno (o viceversa) que la derecha y la izquierda son buenas (o viceversa) que el país va mal (les encanta y sienten placer en reafirmarlo) o en lo que mejor saben hacer: informar a medias manipulando tendencias a lo negativo, beneficiando y masificando la antipatía a sus oyentes, generando rating a partir de retóricas cumpliendo cabalmente su agenda diaria hacia el colectivismo antigubernamental.
















