Hay planes cerca de Bogotá que parecen sencillos, pero terminan convirtiéndose en una experiencia mucho más completa. Una comida típica puede ser el punto de partida para conocer historia, arquitectura y algunos de los lugares turísticos más reconocidos de Cundinamarca.
Ese es el caso de un municipio de la Sabana que ha ganado protagonismo por su oferta de ajiaco santafereño, una de las preparaciones más representativas de la gastronomía de la región.
Y aunque muchos llegan atraídos por uno de sus grandes atractivos turísticos, existe otra razón que está despertando el interés de quienes buscan una escapada de un día.

El ajiaco: un viaje a través de la historia y la gastronomía
El ajiaco, plato emblemático de la gastronomía colombiana
El plato que representa a la Sabana
El ajiaco santafereño tiene una preparación particular que lo diferencia de otras sopas tradicionales colombianas.
Su base está compuesta por tres variedades de papa: criolla, pastusa y sabanera. A ellas se agregan pollo desmechado, mazorca y guascas, ingrediente fundamental para conseguir su sabor característico.
La preparación suele servirse con crema de leche, alcaparras y aguacate.
Además, la combinación de las diferentes papas permite conseguir la textura espesa que caracteriza al plato y que lo ha convertido en una referencia gastronómica de la región.
Sin embargo, esto no es todo. Detrás de esta receta también existe una historia de transformación.
Una receta que cambió con el tiempo
El ajiaco no siempre tuvo exactamente los ingredientes que hoy aparecen en los restaurantes.
La preparación fue modificándose con el paso de los años y algunos productos fueron incorporándose hasta llegar a la versión que actualmente forma parte de la identidad gastronómica de la Sabana y en especial Zipaquirá con diferentes restaurantes que ofrecen este plato tan colombiano.
Por eso, probarlo no representa solamente una alternativa para comer durante un paseo. También permite acercarse a una tradición culinaria que se ha mantenido vigente entre distintas generaciones.
Una escapada que va mucho más allá de la comida
La verdadera razón por la que este destino resulta atractivo es que el recorrido puede combinar gastronomía y turismo en una misma jornada.
El municipio conserva arquitectura de tradición colonial y una historia relacionada con las comunidades muiscas.
Su principal atractivo es la Catedral de Sal, construida en el interior de una antigua mina y convertida en uno de los lugares turísticos más reconocidos de Cundinamarca.
Desde Bogotá, el recorrido en automóvil puede tomar aproximadamente entre 45 minutos y una hora y media, dependiendo de las condiciones del tráfico.
También existen alternativas de transporte intermunicipal desde la Terminal del Norte.
Un destino con una conexión literaria
Hay otro detalle menos conocido que puede darle un giro diferente a la visita.
Gabriel García Márquez pasó parte de su juventud en este municipio. Durante aquella etapa tuvo contacto con diferentes obras literarias que hicieron parte de su formación como escritor.
Así, una visita que comienza alrededor de una mesa puede terminar recorriendo patrimonio, historia y literatura colombiana.
¿Qué puede encontrar en este recorrido?
Para quienes están evaluando una escapada cercana a Bogotá, el destino permite combinar varios intereses:
- Gastronomía: ajiaco santafereño y otras preparaciones tradicionales.
- Turismo: visita a la Catedral de Sal.
- Historia: patrimonio colonial y herencia muisca.
- Cultura: relación con importantes figuras de la literatura colombiana.
- Ahorro de tiempo: posibilidad de realizar el recorrido en una sola jornada.
- Alternativas de transporte: automóvil particular o buses intermunicipales.
La combinación resulta especialmente atractiva para quienes buscan aprovechar un fin de semana sin asumir los costos y tiempos de un viaje largo.

Zipaquirá convierte sus calles en un viaje por la juventud de Gabriel García Márquez
Un plato puede ser la excusa para descubrir el destino
El atractivo de este municipio no está únicamente en la posibilidad de sentarse a comer un buen ajiaco.
Su valor está en reunir, en un mismo recorrido, gastronomía tradicional, patrimonio, historia y uno de los principales atractivos turísticos de Cundinamarca.
Y quizá ahí está el detalle que muchos visitantes pasan por alto: el ajiaco puede ser apenas el comienzo del recorrido.
Si conoce otro lugar de la región donde preparen un ajiaco que merezca ser descubierto, puede compartirlo en los comentarios. La recomendación de los lectores también ayuda a encontrar nuevas rutas gastronómicas cerca de Bogotá.













