La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y el Museo de Historia Militar de Tocancipá han consolidado una alianza que se perfila como modelo en economía circular en Cundinamarca. Gracias al acompañamiento técnico de la estrategia de residuos sólidos de la CAR, el museo ha implementado tres pacas digestoras, un lombricultivo y recientemente una compostera de 1 500 litros que permite aprovechar al máximo los residuos orgánicos generados en su operación.
El sargento viceprimero Óscar Mondragón, gestor ambiental del museo, comentó: “Gracias al trabajo conjunto con la CAR, hoy el museo no solo gestiona de forma eficiente sus residuos, sino que los convierte en abono y nutrientes para las huertas del batallón, cerrando el ciclo de aprovechamiento y demostrando que sí es posible avanzar hacia una autosostenibilidad real.”
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Más allá del museo, el modelo se está replicando en otros municipios del territorio CAR: la entidad ha implementado 8 lombricultivos y 10 pacas digestoras en localidades como Funza, Soacha, Nocaima, Anapoima, Guatavita y Villeta. En total, estos 22 proyectos piloto procesan cerca de 630 kilos de residuos orgánicos al mes, evitando que gran parte de estos residuos terminen en los rellenos sanitarios.
Proyecto real de economía circular en Cundinamarca: residuos que se convierten en nutrientes para la tierra.
El impulso de la economía circular y la autosostenibilidad es clave en el marco de la política ambiental del departamento. Al disminuir los residuos que van al camión de la basura, se reducen las emisiones contaminantes y se prolonga la vida útil de los rellenos sanitarios. Al mismo tiempo, se impulsa un cambio cultural hacia un estilo de vida más sustentable, en el que los residuos se transforman en recursos, la educación ambiental cobra vida y cada acción cotidiana contribuye al equilibrio del planeta.
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El modelo que hoy lidera el Museo de Historia Militar de Tocancipá, gracias a la alianza con la CAR, abre la puerta a una expansión mayor: replicar la solución en instituciones educativas, entidades públicas y comunidades residenciales del territorio. En un contexto donde el reto de la gestión de residuos sólidos es cada vez más urgente —por ejemplo, la CAR aspira a recolectar más de 2,95 kilotoneladas de residuos por año durante el cuatrienio 2024-2027— esta clase de acciones demuestran que es factible cerrar los ciclos de los materiales orgánicos desde la raíz.
Con esta alianza, Cundinamarca se posiciona como un territorio que no solo habla de sostenibilidad sino que la practica. Y lo hace aprovechando lo que antes quizá se consideraba ‘basura’ como un recurso para la tierra, para la huerta, para el futuro.
















