Hay tradiciones que convierten a un municipio en destino turístico durante unos días. Pero en La Palma, Cundinamarca, ocurre algo diferente: cada siete años, una antigua historia de fe vuelve a movilizar a miles de personas.
Más de 5.000 visitantes y habitantes acompañaron la trigésima cuarta Bajada Solemne de la Virgen de la Asunción, una celebración que combina religión, historia, patrimonio y turismo de fe.
Y detrás de esta multitudinaria peregrinación existe una historia que comenzó hace más de cuatro siglos y que, según la tradición local, incluso involucra un hecho considerado por los creyentes como el primer milagro de la Virgen.
Lea: Más que un templo: curiosidades que hacen de la iglesia de San Francisco orgullo de Cundinamarca
Una tradición que nació por una confusión hace más de 400 años
La historia se remonta a 1608, cuando la Corona española habría enviado dos imágenes religiosas: la Virgen de la Asunción destinada a Chaguaní y San Roque para La Palma.
Sin embargo, durante el traslado ocurrió un intercambio.
La Virgen terminó en La Palma y San Roque llegó a Chaguaní.
Lo que parecía un simple error logístico terminaría dando origen a una de las tradiciones religiosas más particulares de Cundinamarca.
Los habitantes de Chaguaní reclamaron la imagen que consideraban suya. Los palmeros, inicialmente, no se opusieron a devolverla.
Pero, según la tradición transmitida durante generaciones, cuando intentaron retirar la Virgen del lugar donde había sido colocada, la imagen adquirió un peso extraordinario y no pudieron moverla.
Siete años de disputa por una imagen
La situación llegó hasta las autoridades españolas.
El conflicto se prolongó durante siete años, hasta que la Corona habría determinado mediante una Cédula Real que la Virgen de la Asunción permaneciera en La Palma y San Roque en Chaguaní.
La historia no terminó allí.
De acuerdo con la tradición religiosa, una vez finalizada la disputa, la Virgen pudo ser retirada sin dificultad. Este episodio fue interpretado por los habitantes como una señal y, posteriormente, como un primer milagro.
Desde entonces nació una costumbre que se mantiene hasta hoy: cada siete años la imagen es bajada solemnemente de su lugar para encontrarse con los fieles.
La tradición de la Bajada y Subida de la Virgen cada siete años también está documentada por la Gobernación de Cundinamarca, que en 2019 describía esta celebración como una de las principales manifestaciones religiosas de La Palma.
Entérese: Las 5 iglesias más bellas de Cundinamarca para visitar en esta Semana Santa
La Bajada de la Virgen convierte a La Palma en destino de turismo de fe
La magnitud de la celebración permite entender por qué La Palma empieza a posicionarse como un destino de turismo religioso en Cundinamarca.
La llegada de peregrinos no representa únicamente una manifestación de fe.
También genera movimiento para establecimientos comerciales, restaurantes, hospedajes, transporte, actividades culturales y otros servicios asociados a la visita de turistas.
En otras palabras, la tradición religiosa también tiene un impacto sobre la economía local.
Durante las celebraciones, las calles del municipio adquieren una imagen diferente. Las fachadas de las viviendas son decoradas con luces, banderas y arreglos para recibir a quienes llegan desde diferentes lugares.
La programación combina actividades religiosas con manifestaciones culturales y espacios de encuentro comunitario.
¿Qué encuentra un visitante durante las celebraciones?
Entre las actividades tradicionales se encuentran:
- Eucaristías y celebraciones religiosas.
- Rezo del Santo Rosario y letanías.
- Novenas y confesiones.
- Procesiones por diferentes sectores del municipio.
- Peregrinaciones.
- Visitas a la imagen de la Virgen.
- Actos culturales y musicales.
- La Bajada Solemne de la Virgen.
- La posterior Subida Triunfal a su camarín.
La programación de 2019, por ejemplo, incluyó actividades religiosas durante varios días, peregrinaciones y la Bajada Solemne, además de actos culturales y musicales.

Una celebración que también protege el patrimonio de La Palma
Sin embargo, esto no es todo.
La actual celebración tiene otro componente importante: la conservación del patrimonio arquitectónico y religioso.
La Gobernación de Cundinamarca, a través del ICCU y el IDECUT, junto con el municipio, suscribió un convenio cercano a $500 millones para intervenir la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción y la Capilla Santa Bárbara, dos inmuebles considerados Bienes de Interés Cultural.
La inversión adquiere especial relevancia en un municipio donde la arquitectura religiosa hace parte de la identidad histórica de la comunidad.
Así, la peregrinación no solamente mantiene viva una tradición religiosa: también pone en el centro la necesidad de conservar los espacios físicos donde esa historia ha sido transmitida durante generaciones.
Además: Catedral Diocesana de Zipaquirá se convierte en la primera del país en operar con energía solar
La Palma: una alternativa para descubrir el turismo religioso de Cundinamarca
El municipio cuenta con un territorio predominantemente montañoso y un clima templado húmedo, con temperaturas que suelen oscilar entre los 18 y 21 grados centígrados.
Su ubicación permite combinar la visita religiosa con otros atractivos relacionados con naturaleza, gastronomía, cultura y turismo rural.
Para quienes buscan alternativas a los destinos turísticos más tradicionales de Cundinamarca, La Palma ofrece una experiencia diferente: una población marcada por una historia religiosa que continúa teniendo un papel central en la vida de sus habitantes.
Una tradición que trasciende la religión
La verdadera razón por la que esta celebración resulta llamativa es que no depende únicamente de quienes practican activamente la religión.
La Bajada de la Virgen funciona también como un encuentro familiar y cultural.
Personas que viven fuera del municipio regresan para participar en las celebraciones. Los visitantes encuentran calles decoradas y una comunidad que organiza durante meses una celebración que solo ocurre una vez cada siete años.
Ese intervalo es precisamente uno de los elementos que hace especial al acontecimiento.
No se trata de una fiesta que pueda verse todos los años.
Quien quiera vivir nuevamente la Bajada Solemne tendrá que esperar otro ciclo de siete años.
La historia de fe que convierte a La Palma, Cundinamarca, en destino de peregrinación.|Foto: Eliseo Botero Miranda
Más que una peregrinación: una oportunidad para conocer Cundinamarca
La historia de la Virgen de la Asunción demuestra cómo una tradición religiosa puede convertirse también en un elemento de identidad territorial.
En La Palma, la fe está relacionada con una historia que comenzó en la época colonial, pero también con la conservación de iglesias, costumbres, encuentros familiares y actividades que dinamizan la economía local.
Por eso, la Bajada Solemne puede entenderse como una expresión de turismo de fe, patrimonio y cultura.
Para los habitantes de La Palma, es una tradición que pertenece a su memoria colectiva.
Le recomendamos: La “Ruta de la Fe”, recorrido que destaca la religión, arte e historia en Cundinamarca
Para los visitantes, es una oportunidad para conocer una historia poco común de Cundinamarca y recorrer un municipio cuya identidad está estrechamente ligada a la Virgen de la Asunción.
La próxima vez que escuche hablar de turismo religioso en Cundinamarca, quizá valga la pena mirar hacia el noroccidente del departamento.
Porque en La Palma existe una historia que, después de más de 400 años, todavía consigue reunir a miles de personas.
¿Conocía la historia de la Virgen de la Asunción de La Palma? Comparta esta tradición con alguien que todavía no la conozca y cuéntenos si visitaría el municipio para vivir esta experiencia de turismo de fe.
















