Cundinamarca se encuentra sumida en una crisis de infraestructura debido a la proliferación de obras públicas inconclusas, según un reciente informe de la Contraloría General de la República. Con un valor total que supera los 326 mil millones de pesos, estos "elefantes blancos" representan una pérdida significativa para el departamento y generan un profundo malestar entre la ciudadanía.
Uno de los casos más llamativos es el de la sede de los despachos judiciales de Zipaquirá, una obra que, a pesar de estar finalizada, permanece inoperativa tras años de retrasos y un costo que asciende a 17.804.560 millones de pesos. Otro proyecto emblemático, el acueducto de la comuna 4 de Soacha, también se encuentra paralizado, a pesar de haber consumido una inversión millonaria.
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La congresista Alexandra Vásquez ha denunciado la gravedad de esta situación, señalando que solo se han iniciado 13 procesos de responsabilidad fiscal por los daños patrimoniales causados. "Es inaceptable que los recursos públicos se inviertan en proyectos que nunca se terminan, dejando a las comunidades sin los servicios que necesitan", afirmó la congresista.
¿Cuáles son las causas de estos retrasos?
La Contraloría ha identificado diversas causas para explicar esta problemática, entre las que destacan:
- Falta de planeación: Muchos proyectos carecen de una planificación adecuada, lo que genera retrasos y sobrecostos.
- Incumplimiento de los contratistas: Diversos contratistas han incumplido con sus obligaciones contractuales, generando retrasos en la ejecución de las obras.
- Problemas en los diseños: Errores en los diseños iniciales han obligado a realizar modificaciones, lo que ha generado nuevos retrasos y costos adicionales.
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El impacto en la comunidad
La proliferación de obras inconclusas tiene un impacto directo en la calidad de vida de los ciudadanos. La falta de acceso a servicios básicos como agua potable y saneamiento, así como la carencia de infraestructura vial y educativa, son algunas de las consecuencias de esta situación.
Ante esta grave problemática, la congresista Vásquez ha anunciado su intención de iniciar un proceso de veeduría ciudadana para exigir a la Contraloría General de la República que investigue a fondo estos casos y sancione a los responsables.













