Para fortalecer la autonomía rural, impulsar el desarrollo local y mejorar la conectividad regional, el Ministerio TIC y el Ministerio de Minas y Energía se reunieron en una mesa técnica con las administraciones municipales de Zipaquirá, Pacho, La Palma y Yacopí, municipios de Cundinamarca. En ese encuentro, se definió la estrategia para articular los programas Juntas de Internet y Comunidades Energéticas, con el objetivo de cerrar la brecha digital y energética en la provincia de Rionegro y Zipaquirá.
La ministra TIC, Carina Murcia, señaló que “conectar la Colombia profunda es tarea fundamental del presidente Gustavo Petro, y la energía es muy importante para el Plan de Desarrollo. Desde el Ministerio TIC estamos construyendo desde las regiones y junto a otras entidades, como el Ministerio de Minas, tenemos un propósito: dedicar estos diez meses antes de terminar el gobierno a dejar conectados y con energía a los campesinos de estas zonas, que tienen emprendimientos para impulsar la economía del país”.
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Por su parte, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, enfatizó: “Cada compromiso que hace el Presidente es un compromiso por cumplir, y como lo hemos concluido, no hay conectividad sin energía. Por eso esta alianza estratégica, que iniciamos hoy, permitirá llevar energía y contribuir al cierre de brechas energéticas y de conectividad en estos municipios”.
En esencia, el programa Juntas de Internet —liderado por el Ministerio TIC— busca que las propias comunidades rurales agrupadas se conviertan en prestadoras de su servicio de internet fijo, con acompañamiento estatal.Por su parte, las Comunidades Energéticas —promovidas por el Ministerio de Minas y Energía— constituyen asociaciones locales que generan y consumen energía a partir de fuentes renovables, garantizando eficiencia, precios asequibles y desarrollo local.
Zipaquirá, Pacho, La Palma y Yacopí lideran alianza del Gobierno para llevar internet y energía renovable a zonas rurales de Cundinamarca
La sinergia entre ambos programas permitirá que en zonas rurales se cuente primero con energía renovable propia (solar, eólica, biomasa) para luego sustentar la infraestructura de conectividad comunitaria. Los objetivos centrales: mejorar el acceso a la energía en territorios vulnerables, fomentar la descentralización del sistema, fortalecer la conectividad, impulsar la economía local y garantizar tarifas asequibles, todo mientras se protege el medio ambiente.
En el terreno concreto de Cundinamarca, ya funcionan siete Juntas de Internet que benefician a más de 270 hogares, y a nivel nacional existen 247 Juntas activas que conectan a 7.204 hogares en 19 departamentos. El reto ahora es expandir este modelo e integrarlo con comunidades energéticas, logrando que los municipios citados pasen a ser ejemplo de autonomía digital y energética.
Para participar en estas iniciativas, las comunidades deben organizarse, gestionar infraestructura, aliarse con proveedores regionales de internet (ISP) para el canal dedicado y recibir transferencia de conocimiento técnico. El marco normativo de las Comunidades Energéticas ya está reglamentado mediante la Resolución 40509 de 2024 del Ministerio de Minas y Energía, que define registro, focalización y priorización para recursos públicos.
El escenario es ambicioso: al empoderar a las organizaciones comunitarias para que sean dueñas y gestionen directamente su propio servicio de Internet bajo tarifas sociales, y simultáneamente generen su propia energía limpia, el Gobierno busca romper círculos de dependencia, reducir la pobreza energética y digital, y abrir nuevas oportunidades productivas.
Los expertos consultados valoran la estrategia como innovadora. Por ejemplo, un análisis de World Resources Institute destaca que las Comunidades Energéticas no solo mejoran el acceso, sino que fortalecen la autonomía local, generan empleo verde y aumentan la resiliencia frente al cambio climático.
Ahora, los municipios de Zipaquirá, Pacho, La Palma y Yacopí tienen una doble misión: adoptar los modelos comunitarios y convertirse en territorios piloto para una nueva forma de desarrollo rural en Colombia. Con energía limpia, internet comunitario y alianzas multisectoriales, el cierre de brechas deja de ser una promesa para convertirse en realidad tangible.
















