Con una inversión superior a los $144 mil millones, el Instituto Nacional de Vías (Invías) puso oficialmente en servicio la segunda calzada de la variante de Zipaquirá, una infraestructura clave que promete mejorar la movilidad en la región y fortalecer el desarrollo económico y social de Cundinamarca.
La nueva vía tiene una extensión de 6.5 kilómetros y representa una solución concreta a los problemas de congestión que durante años han afectado a los habitantes de este municipio y de las zonas aledañas. Se estima que la obra beneficiará a más de 1.5 millones de personas, incluyendo residentes, transportadores y turistas que transitan por esta zona del altiplano cundiboyacense.
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🚗 Reducción significativa de tiempos de viaje
Uno de los principales impactos positivos de la nueva calzada es la reducción del tiempo de desplazamiento en al menos 30 minutos, lo que representa un alivio para quienes deben trasladarse diariamente entre Zipaquirá, otros municipios de Cundinamarca y la capital del país.
La segunda calzada también permite una mayor fluidez para el transporte de carga y mercancías, mejorando la conectividad entre los corredores económicos del norte de Cundinamarca.
🏗️ Obra pensada para el crecimiento urbano y turístico
Zipaquirá, además de ser un municipio con alta actividad comercial, es uno de los destinos turísticos más importantes del país gracias a la Catedral de Sal, que cada año recibe cientos de miles de visitantes. Con esta nueva infraestructura vial, se espera no solo mejorar el flujo vehicular sino también potenciar el turismo y las inversiones privadas en la región.
La segunda calzada forma parte de un ambicioso plan de modernización vial en Cundinamarca, y se suma a otros proyectos estratégicos como el mejoramiento de las vías rurales y el fortalecimiento de los accesos a municipios turísticos y productivos.
📊 Impulso al desarrollo económico de Cundinamarca
Esta obra no solo tiene beneficios en términos de movilidad, sino también en dinamización económica, generación de empleo y conectividad regional. Durante su fase de construcción, se generaron cientos de empleos directos e indirectos, contribuyendo a la reactivación económica local.
El impacto a largo plazo será aún mayor: se espera que la calzada mejore la logística de transporte para el sector agroindustrial y comercial, facilitando la llegada de productos a Bogotá y otras zonas del país.
















